Sobre el Festival Wesak y la Meditación. V (Buda; Cristo).

V.B. Anglada


Interlocutor. – Sí, cuando hablamos de Buda se entiende que se trata de Gautama. Ahora bien, Buda es un estado, y pues en este estado ¿cuántos seres han llegado? ¿Se conocen algunos más que han llegado a ese estado de realización de Buda?

Vicente. – Estamos inmersos ya en el sentido de Jerarquía. Según se nos dice (decimos así porque no podemos probarlo, aunque fuese una certeza yo no la podría probar), que el Buda fue el primer ser en la vida humana que alcanzó el estado de Buda, el estado de Iniciación, es decir, que la historia mística del príncipe Sidharta Gautama, que más tarde alcanzó el estado de Buda, como el estado de Cristo en otro aspecto, son consanguíneos o subsidiarios del Rayo de Amor de este universo. En este universo actúa el amor de Dios como fuerza principal, y el amor de Dios se subdivide en dos aspectos siguiendo las leyes de dualidad: en amor y sabiduría. De la misma manera que Buda fue el primer ser en la Tierra (según se nos dice), que alcanzó la liberación, el único ser en la Tierra capaz de expresar en su íntima expresión el amor de Dios, fue Cristo. Ambos constituyen (estos grandes hermanos), una jerarquía única, a la cual no ha llegado todavía ningún ser humano; pero existen otros budas actuantes en el planeta que son: unos, Los Tres Señores de la Llama que, al principio de la 3ª Raza Raíz vinieron de Venus para ayudar en la estructuración de lo que hoy es la mente de los hombres.

Son tres Señores de la Llama que, con su poder, constituyen la ayuda mística sobre el Señor Planetario o Sanat Kumara para expresar, a través de la naturaleza, el amor de Dios precisamente. Entonces, tenemos que hay un Buda que alcanzó la liberación o el estado de Buda, es decir, Sidharta Gautama. Y existe un amor pletórico de energías, tal como se expresan en Cristo, que tienen como finalidad unificar el corazón del hombre con la cabeza del hombre, de la misma (manera) que Buda tiene como misión hacer pensar el corazón de los hombres. Por lo tanto, hablamos de una Jerarquía en funciones pertenecientes al Señor de la Compasión y de la Sabiduría, que es Buda; y otro el Señor de la Compasión y del Amor, que es Cristo; y que estos dos Seres se convierten automáticamente para el esoterista: uno en el Señor que nos conecta con lo cósmico, Buda, y otro, el Señor que nos conecta con el corazón místico de la divinidad y con los demás seres humanos: Cristo, el espíritu del amor. Por lo tanto, Jerarquía, Buda; Jerarquía, Cristo; Jerarquía, la legión de almas iluminadas que alcanzaron la liberación; Jerarquía mística superior, Shamballa con el Señor del Mundo y sus altos consejeros; Jerarquía, todas aquellas entidades que actúan a través de los planetas de nuestro sistema solar; Jerarquía también, todos aquellos planetas, satélites, cometas, soles y estrellas que actúan a través de las constelaciones, constituyendo todos ellos solamente parte del mismo cuerpo, del cuerpo de un Ser cuya excelsitud escapa por completo a la medida del entendimiento.

Pero, si quieren tener un vislumbre del poder de esta divinidad, de esta grandiosa perspectiva, eduquen la mente en el silencio; es la única manera que por vía interior, a través del corazón místico, lleguen a comprender algo, aunque sea fugazmente, lo que significa la grandeza de esta Fraternidad. Es decir, que uno de los aspectos principales de la meditación es la contemplación; y la contemplación es medida siempre en términos de silencio. Si se educa la mente en el silencio, si se preocupa el ser de estar silencioso, de amar el silencio, llegará a comprender más de la divinidad que a través de los tratados esotéricos, de los tratados de filosofía, psicología o de ciencias naturales, como ustedes quieran. Porque todo está en nosotros; solamente tenemos que descubrir el estímulo que debe llevarnos a ser conscientes de esta gran realidad.

Leonor. – Bueno, yo voy a hacer una pregunta que es una cosa que se me ha ocurrido escuchando a los amigos. Resulta que la inquietud y la duda de lo que se oye y de lo que se aprende, supongo que sólo debe tener una dimensión que es el tiempo ¿verdad? Porque si pensamos que lo que oímos tan grande no lo vemos por la calle parece que no se avanza, que no se hace nada, esto entonces debe ser que debemos situar la mente en dos puntos: uno ver lo que la sociedad llega a establecer; otro, la que se llegará a establecer si algunas personas continúan pensando y sintiendo como nosotros. Precipitar más pronto el Plan de Dios, pero una vida es corta para encontrar satisfacción de lo que se sabe. Cuando uno es joven parece que nunca se va a ver nada, porque todos quisiéramos verlo a la otra semana ya implantado aquello que hemos aprendido la semana anterior, entonces, el trabajo psicológico debe ser poder fijar la mente en dos direcciones: una, mirar hacia fuera, otra, mirar hacia dentro, ver el trabajo como se hace, de lo de dentro afuera y lo de fuera adentro. Porque siendo joven no se ve nunca plasmar lo que se aprende, porque el tiempo pasa y parece que no se ve nada fuera; entonces, aquí está para mí la duda de muchos, que al acudir a alguna reunión de tipo esotérico o de tipo de lo que sea, aunque sea filosófico, lo que sea, no encuentran nada que se parezca a la realidad de lo que ven cada día, porque tenemos que tener dos clases de miradas.

¿Verdad que debe ser esto? Porque hay motivos para estar decepcionados, hay motivos para estar muy satisfechos del avance del progreso. Entonces, hay que tener un sistema para abrir más pronto los ojos, para ver en dos direcciones diferentes esta duda que muchas personas que acuden a ciertos lugares, o que leen ciertos libros, adquieren más dudas todavía de las que tenían antes de oír o antes de aprender. Y a menudo sucede que veo y comprendo que hay personas que aún dudan más después de oír ciertas cosas o después de leer ciertas cosas, aún dudan más, porque aquella grandeza no la ven plasmada en ninguna parte y les parece que el tiempo se pierde; les parece que no se hace nada. Entonces, ¿cómo pueden saltar este dispositivo que desde dentro se puede ver que sí que se hace fuera? ¿No te parece que, quizá, pensando en las civilizaciones desaparecidas hasta dónde han llegado y hasta dónde hemos vuelto a empezar a través de esta espiral, mirando lo pasado no pueden pensar en que sí que se adelanta y que se va plasmando este Plan?, esta línea que para los alquimistas dicen que muchas veces buscaban el oro en el plomo, pero era la paciencia y la sabiduría de los que lo que buscaban lo que hacía el proceso alquímico dentro de ellos mismos. Al final ya no buscaban el oro, ya no les importaba, ellos ya no eran los mismos que cuando empezaban a buscarlo. Y no sé, yo quisiera que me explicaras algo sobre estas dos dimensiones, estas direcciones de una persona que querría encontrar la realidad desde fuera y después de aprender mucho ve que no va a ninguna parte.

Vicente. – Sí, existe en el hombre una tendencia a ver estructuras superficiales o estructuras externas, y la persona que está mirando una estructura externa, que la ve crecer y que se ve modelar, cae muchas veces en la impaciencia. ¿Por qué? Porque la estructura tarda en revelar aquello que su mente está interpretando en los aspectos digamos sutiles. Pero esto forma parte del proceso de la evolución y, siguiendo una ley de jerarquía habrá personas que actuarán sobre la estructura muy aparte de la estructura. Ahí está lo difícil, no ver la estructura que se está formando de acuerdo con el principio de lo que estamos sintiendo, sino que la persona que de veras vea una estructura deficiente y quiera mejorarla, no tendrá que trabajar desde dentro porque quedaría aprisionado. Es decir, fíjense bien: si nosotros somos conscientes de que la sociedad va mal y queremos contribuir en alguna manera a reestructurarla, seguramente tendremos que modificar mucho nuestra actitud para colaborar precisamente en el plan de estructuración, pero yo me refiero a un sentido exquisito de valores que existen en la persona y que como dice Leonor, es paciente y perseverante; que se da cuenta de que la humanidad no puede ser llevada a la ascensión en los cielos, sino que está siguiendo un curso, un límite, un ritmo, del cual no se puede salir porque está obedeciendo precisamente, a lo que antes hemos dicho por Ley de Jerarquía.

Pero, toda persona tiene a su alrededor personas que están en contacto con otra personas que pueden contribuir, hasta un cierto punto y en una cierta medida, a reestructurar un cierto aspecto de la estructura social; es decir, que no hay ningún Maestro de la Jerarquía que adopte él la tarea de reorganizar un partido social o un elemento dentro del contexto social de la humanidad, sino que tiene solamente en su poder un plan, y este plan lo lanza a los éteres. Y todas las personas capacitadas que están interesadas fundamentalmente en algún cambio, están tomando de aquel diseño que el Maestro ha lanzado al espacio en forma concentrada y al mismo tiempo influyente, para influenciar a otras personas que son las que con su lento latir y pesado trabajo de estructuración, están levantando la sociedad.

Es decir, que el esoterista, se nos dice, trabaja con el aspecto vida y que las personas corrientes trabajan con el aspecto forma, pero también se nos dice que el verdadero discípulo es aquel que mira hacia arriba y ayuda abajo; lo cual quiere decir que debe prescindir de sus grandes arrebatos místicos y descender al mundo de la acción, y estar en contacto con todo aquello que puede ser reformado, empezando fundamentalmente por algo que se olvida muy fácilmente, que es la conducta, porque la gente por su propia ley, la ley de la forma, la ley de la forma es la que testifica la presencia, es el centro de atención de muchas personas, entonces, toda su forma de extraer de sí la estructura nueva, tendrá que ser considerado de dos maneras: primero, que no deforme el plan que ha captado de los éteres sutiles, como una proyección de un arquetipo lanzado por una entidad superior, sino que tiene un trabajo lento de estructuración mental y después crítico. Ya dijimos que el ciudadano verdadero es el verdadero discípulo; tiene que elaborar en la sociedad para crear las estructuras nuevas, pero será un crear callado, paciente, lento, pero con el fundamento siempre de la presencia de una inspiración superior, y no estará de acuerdo con muchas cosas, pero continuará pacientemente desde su sitio de observación el transformarse la sociedad, y todas aquellas personas sensibles en cierta manera a la vida superior, hallarán en él alguien en quien pueden confiar, esto creará en la sociedad un aura de simpatía entre varias personas.

Ahora se habla mucho de los grupos, los grupos de la Nueva Era son grupos como el nuestro que se reúnen para invocar fuerza por el entendido de que la fuerza está y que solamente debemos desarrollar la capacidad de recibir. Pero no podemos crear una estructura nueva sin que fundamentalmente aquellos que se consideren a sí mismos como esotéricos o como discípulos, no emprendan en sí mismos la gran tarea de reestructuración de su propia psicología, es entonces cuando realmente empieza a funcionar y a crearse desde una buena base la estructura social correcta para el futuro, no antes; lo cual significa que por muchos defectos que veamos en la estructura social, por mucho que estemos contrariados con la evolución de cierto tipo de civilización, no lo podemos hacer externamente sino que nuestra misión esotérica —siempre hablo en términos esotéricos— deberá ser la de estar constantemente reorientando energías hacia lo cósmico, y al propio tiempo sirviendo —según sus fuerzas y medidas— en el ambiente en que kármicamente se está moviendo. ¿Se dan cuenta? Mirar arriba y ayudar abajo. La estructura la crean los hombres, pero la inspiración y el trabajo lento de llevar lo abstracto a lo concreto pertenece a los ángeles conducidos por la buena voluntad de los hombres que triunfaron por medio de la humanidad, de aquellos hombres capaces de percibir un arquetipo y trabajar constantemente para realizarlo.

Quizá no sea una cosa concreta, pero es que fíjense bien, el aspecto esotérico nunca puede llegar a concretar, debido a que constantemente surgen cosas nuevas que reconducir, y si nos apegamos a las formas concretas, ya se trate de la forma de un ángel o de un conglomerado específico dentro de la sociedad, o de un género de estructura definida, habrá que empezar primero por tener una idea muy clara del sentido de la vida, hasta el punto que este sentido de la vida llene su ser de tal manera que no piense, ni sienta, ni actúe, si no es de acuerdo con aquel arquetipo que él trate de desarrollar. No puede hacer otra cosa que esto, y moviéndose siempre desde el campo de sus propias posibilidades kármicas, porque es donde Dios te ha situado en donde debes laborar principalmente la obra cumbre de realización de un arquetipo o de creación del nuevo tipo de estructura más de acuerdo con la realidad esencial. Así que todos tenemos nuestra responsabilidad en la creación de la nueva sociedad, todos tenemos la responsabilidad de acogernos al hálito de esta oportunidad que nos está ofreciendo Acuario, que todos tenemos la responsabilidad de ser cada día más profundos y menos superficiales, y ser cada día más compañeros de los demás, con menos sentido regresivo y con más sentido de valores justos y de síntesis; es decir, que todo cuanto se nos ha enseñado, ya sea en el catecismo del ciudadano, con las reglas de un ciudadano de una conducta intachable, desde la niñez, cuanto se nos ha enseñado en la Iglesia —los que son creyentes—, cuanto hemos leído en los libros, los santos y los no santos, fundamentalmente están trabajando para una nueva sociedad, pero esta nueva sociedad no puede surgir a menos que surjan los valores del espíritu que cada uno de nosotros tiene dentro de su Ser.

Interlocutor. – ¿Puede un ángel encarnar en un ser humano o es una cosa diferente a lo humano?

Vicente. – El ángel es otro reino, digamos, de la naturaleza, u otro mundo sutil, es, por así decirlo, una evolución paralela a la humana; es decir, que los ángeles son los que crean con los elementos que les facilita el ser humano, desde el crecimiento de una hierba pequeña, que es una creación del ángel, el perfume de la flor, como el edificio, son todos lo que crea un plano donde se manifiesta un aspecto del Logos Solar. Es decir, que cada uno de los planos del sistema solar está regido por un Arcángel; y, por ley de jerarquía, cada subplano de aquel plano específico donde se manifiesta la fuerza de dicho Arcángel, hay una legión de ángeles y de toda clase de devas en diferentes gradaciones, que están interpretando sinfónicamente —así es la verdad—, en forma de música, en forma de arte, o en forma de creación sutil, lo que es la voluntad de Dios.

Nosotros, los seres humanos, tenemos a nuestro contacto los pequeños ángeles de la naturaleza, las hadas de los bosques, de las flores; todo esto que hemos visto representado gráficamente en los libros de cuentos de la niñez, se están basando en realidades que están ocurriendo ahora, que no son cosas del pasado o que pertenece a la tradición mística de las religiones, sino que precisamente, toda religión rinde culto a los ángeles, ya sea a través de las campanas o del incienso, y aquí hemos quemado sándalo, precisamente porque el sándalo atrae a los ángeles, y los ángeles están desesperadamente intentando establecer contacto con nosotros, lo cual no puede suceder porque amamos tanto el ruido —ahí está la gracia del silencio— que no pueden penetrar por ninguna parte de nuestro ser para darnos algún mensaje. Por lo tanto, los ángeles hay que considerarlos cada vez más como unos elementos que siguen una evolución sintónica a la nuestra y que, cuando hablamos de fraternidad, cuando hablamos de evolución espiritual, cuando hablamos de arrebatos místicos, cuando hablamos del arte creador, la música, la escultura, la poesía, en poesía hablamos de las musas, ¿qué son las musas sino los ángeles que están inspirando al poeta? Se habla de los silfos del aire que inspiran las notas de la música, de las ondinas del agua, de los enanitos de la tierra, y son entidades que tienen vida y que con su poder están reestructurando la forma física del planeta, y en los planos sutiles están dando forma a nuestros pensamientos y a nuestras emociones; entonces, desde el momento en que esotéricamente se llega a la comprensión de ese estado que pertenece a una sutilidad a la cual no podemos todavía llegar porque estamos hendidos en el cieno de lo más profundo de la materia, entonces, existen los contrasentidos y el porqué la negación de la existencia de los ángeles, o a esto que se dice de si el ángel tiene sexo, como fue la base de un concilio de la Iglesia católica.

Por lo tanto, no hay ninguna religión en el mundo que no rinda culto a los ángeles y hable de los ángeles. La religión cristiana le da el nombre de ángeles, arcángeles, querubines y todas estas cosas, pero tenemos las religiones orientales que hablan de los devas, de los espíritus de la naturaleza, que no son ni más ni menos que estas criaturas de Dios que están tratando de establecer contacto con el hombre, es decir, que son los representantes genuinos de la fraternidad universal. Y no podemos llegar a un estado místico de contemplación sin contar con la fuerza protectora de los ángeles, no podemos llegar a un grado de iniciación si antes no hemos adquirido el poder de invocar a los ángeles —los ángeles buenos—, y huir de la fuerza avasalladora de los elementos o elementales de la naturaleza, o sea, esta gradación dévica que pertenece a los planos inferiores, en donde todavía estamos inmersos por tener todavía un cuerpo físico denso, una emoción densa y un cuerpo mental todavía denso.
¿Se dan cuenta también en otra programática superior cómo intentamos establecer contacto con el Yo superior, que en su esencia es un ángel que está tratando de manifestarse a través de nosotros? Pues de la misma manera que nos es muy difícil todavía establecer contacto con nuestro Ángel Protector, nuestro Ángel Solar o este Yo superior, en esta misma manera estamos negando la existencia de los ángeles, de estos elementos que se mueven en niveles a los cuales no podemos acceder porque nos faltan los resortes adecuados de aproximación, las células específicas mediante las cuales llegamos a tener conciencia de otras dimensiones más sutiles, para llegar a un punto en que nos demos cuenta también de que la gama rica de los sentimientos de nuestro ser son algo legado por los devas, dentro ya de este sentido de unidad que lo llena todo.


Extracto de la Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 27 de Mayo de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 4 de Julio de 2009

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