Sobre el Festival Wesak y la Meditación. III

V.B. Anglada


Volveré a lo dicho para que quede esto claro aquí y ahora.

El Festival de Wesak es un hecho actual, mediante el cual Buda, siguiendo los dictados de su corazón como se lee en los libros místicos, hizo la promesa al Logos Planetario de venir una vez al año a costa de un gran sacrificio del cual nuestra mente no puede tener noción, a bendecir al mundo. La bendición, verdaderamente la bendición, es una afloración o una expresión de energías cósmicas a través de Buda con destino a la Tierra que Él trae de los altos lugares, ya no planetarios sino cósmicos, por su poder como intermediario celeste entre el centro, digamos, Humanidad y Shamballa. Hemos dicho que en este festival trascendemos el espíritu de jerarquía; es decir, que Cristo mismo se convierte en un agente transmisor de la energía de Shamballa que trae Buda. Pero como el Señor de Shamballa, o sea, el Señor Planetario, el Logos Planetario o su expresión física, Sanat Kumara, del cual nos habla el esoterismo clásico, están unificados con todo el contexto de lo cósmico, una vez trae esta fuerza desde Shamballa Buda, Cristo y a través de la Jerarquía, debe transformarla en amor.

El amor que se renueva cada año (hago énfasis sobre este punto), no es el amor místico, no es el amor de la devoción, no es el amor de la veneración, no es el amor hacia las personas en sentido personal y con apego, sino que es el amor con el espíritu de justicia, porque el amor tal como lo entendemos niega el espíritu de justicia, da solamente algo y no es aquello que según la ley de Dios es patrimonio de todos. ¿Se dan cuenta la diferencia que existe entre el amor que tengo por mi padre, por mi madre, por mis hermanos, que es el amor habitual, con el amor de Dios que es el amor aa ttooddoo ccuuaannttoo eexxiissttee? Entonces, el amor desde este punto de vista debe estar simbolizado en la espada afilada de la justicia, que no teme herir los sentimientos en las pasiones, sino que va en búsqueda de la liberación de la persona para convertirla en un verdadero intérprete de la Voluntad del Padre o de la Voluntad de Dios. Es decir, Shamballa opera sobre Buda en el momento en que Él bendice a la Humanidad; y el que transmite la bendición de Buda, que lleva la fuerza de Shamballa más todo el contenido tradicional de todo el conglomerado cósmico que es unitario y está unificado a la Tierra, a través de Cristo y de la Jerarquía.

Jerarquía, en este caso, la interpretación es que en la Tierra, después que el ser humano ha llegado en su progresión hacia Dios a un límite en el cual son rebasadas las fronteras de lo que es humano, se entra en otra dimensión que es el reino o mundo divino; y este reino divino, esta dimensión quinta de la cual no tenemos noción, no es ni más ni menos que aquellas palabras sacramentales que empleamos cuando definimos al Cristo y su Iglesia, o bien, la Jerarquía de Almas iluminadas, o la Jerarquía de aquellos que han trascendido la etapa de la humanidad y están viviendo en contacto con la divinidad interpretando correctamente los planes que esta divinidad tiene con respecto a la naturaleza, ya sea la naturaleza que actúe en el primer reino, en el segundo, en el tercero o en el cuarto, es decir, el reino mineral, el vegetal, el animal y el humano; siendo entonces el hombre solamente un vínculo de unión entre el tercer reino animal de la naturaleza con el quinto reino de las almas.

Y abundando más en el tema podemos decir que cada vez que estamos en meditación, estamos unificando el reino animal con el reino de Dios; siendo nosotros, en este caso, la misma función que realizamos que Cristo cuando recibe de Buda la ofrenda de su bendición. ¿Se dan cuenta, más o menos, el sentido? Es decir, es una vez al año precisamente porque cada ser, psicológicamente hablando, se puede hablar en psicología incluso dentro de la Jerarquía, cuando llegado psicológicamente a un punto en el cual la rueda de atracción kármica de la Tierra ya no es para él, entonces, automáticamente queda ubicado en niveles más allá de nuestro sistema, digamos, planetario, o actuando allí, trabajando también ya en beneficio de la humanidad o de las humanidades de otros planetas, porque todas las humanidades son solidarias con el principio mágico de fraternidad.

Habría mucho que decir respecto a la jerarquía de los ángeles o devas que están en contacto con estos seres y cómo estos seres interpretando la voluntad de estos Adeptos, están realizando las cosas mejores a las cuales se refirió Cristo. Por lo tanto, estamos tratando siempre la meditación con muchas calidades de fuerza; y la fuerza que impregna el ambiente con un silencio es la fuerza de los ángeles, que veremos ángeles en todas las grandes religiones del mundo e incluso se adoran los ángeles en las religiones más primitivas. Lo cual significa que no es una ilusión de los sentidos, sino que se habla de los ángeles y cada vez tendremos que hablar de los ángeles cada vez con un sentido científico, ya no místico o filosófico sino científico, como una comprobación desde el momento en que el hombre (y esto lo analizamos en la calle Joaquín Costa) (estaba) tratando de descubrir el secreto de la cuarta dimensión, de la cual hablamos mucho pero que comprendemos muy poco. Y al hablar de dimensión ya estoy refiriéndome a jerarquías, porque desde el momento en que el hombre puede trascender la tercera dimensión y pasar a la cuarta, o a la quinta, o a la sexta dimensión, eso no es más que una traslación de su conciencia venciendo etapas de espacio y tiempo, para llegar finalmente a realizar un arquetipo que existe indudablemente en cada una de estas dimensiones del espacio que desconocemos.

Y la meditación, ahondando más el tema, no es sino el intento del hombre de desarrollar dentro del pequeño y humilde mecanismo de su cerebro una célula especializada capaz de proyectarse hacia arriba y representarse objetivamente a algo que está en otra dimensión. De ahí que los sueños, las videncias e incluso lo que hicieron los profetas no fue sino otra cosa que desarrollar a través de un intento de perfección continuado, una célula que les permitió ponerse en contacto con las jerarquías de aquel plano, y desde allí se convirtió, según sus luces y entendimiento, en un pequeño trasmisor de una verdad. Que muchos se equivocan al representarse objetivamente lo que ven en otras dimensiones, es natural, puesto que estamos inmersos dentro de un mundo de dualidad en el cual hay una refracción, una proyección deformada de lo que existe en los altos lugares; es decir, que cuando el hombre empieza a ser consciente de la voluntad de Dios en forma única y sin deformaciones es en el plano búdico del sistema solar, en donde el mismo espíritu de unidad impide la deformación.

Todo cuanto podamos conseguir en un momento de iluminación, en un momento de elevación mística, si las células del cerebro no están habituadas a representarse cosas objetivas, al llegar allí sufre una modificación y veremos así que todos los videntes de todas las religiones tienen un concepto diferente de las entidades angélicas, porque dependerá mucho de la evolución de ciertas células del cerebro en conexión con estas dimensiones sutiles, cómo podrá ser apreciado un adepto o un ángel, y poder decir sin equivocarse: “Yo he visto un ángel”, y luego decir equivocadamente que ha visto un ángel, cuando aquello era solamente una representación pictórica de lo que los hombres piensan de los ángeles a través de las edades. ¿Se dan cuenta la diferencia que existe entre llegar a captar una realidad o estar sujetos a una ilusión? Pero, naturalmente, es así como se comprenden las cosas porque siempre tendremos que llegar a un punto de equivocación antes de llegar a la absoluta certeza. Pero cuando hablamos de meditación en sentido de dimensiones, estamos, como digo, tratando de descubrir dentro de nosotros un hálito luminoso, el cual, con su energía eléctrica, podemos decir, está tratando de actualizar un centro en nosotros mismos hasta que, falto de madurez, una célula especializada (digamos la glándula pineal) donde, al reflejarse la potencia infinita de la verdad, no sufra deformación al pasar al plano de la mente objetiva.

Y si bien la mente objetiva o intelectual tiende a equivocarse, si (el cuerpo mental en su conjunto) está unificado con el centro más elevado de la cabeza, es posible que dé una idea pictórica correcta de lo que es un ángel, de lo que es un discípulo en aquel plano, de lo que es por ejemplo una dimensión, y poder entonces, a partir de ahí la ciencia, empezar las averiguaciones. Naturalmente la ciencia que tiene por objeto catalogar, medir, pesar, proyectar objetivamente las cosas, no puede fiarse de los hombres que dicen: “Un ángel es así”, cuando viene otra persona que dice: “Yo he visto un ángel así”, entonces la ciencia dice así: “Esperemos que exista una clara deducción de cómo es un ángel”; porque en un concilio de la Iglesia se llegó a discutir el sexo de los ángeles, porque incluso los padres de la Iglesia ignoraban si los ángeles tenían sexo, por lo tanto, esto demuestra que, incluso en los actos más místicos de la fe, ha existido un principio inconcreto que nunca ha revelado nadie. Tendremos una revelación del ángel, podemos estar con los ángeles, sentir su voz, gozar de su compañía, en cuanto realicemos en nosotros la gran alquimia de polarizar todo lo que es contexto inferior en superior, (en cuanto) que pasemos del campo objetivo de lo inmediato al campo de la meta más lejana. Lo cual implicará, como ustedes comprenderán, que deberemos pasar de lo que es apego en nosotros, de lo que es emotividad suma, a este elevado sentimiento de integridad y de belleza que es lo que nos acerca a los ángeles.

Un ángel, por ejemplo, puede inspirar a Beethoven una melodía, y realmente la música es un patrimonio angélico del 4º Subplano del Plano Búdico. La elevada poesía está en el 3º Subplano del Plano Búdico y la literatura clásica está en el 2º Subplano del Plano Búdico; pero la liberación, la liberación del hombre, cuando ya ha barrido todo lo objetivo, está en el 7º Subplano del Plano Búdico. Lo cual significa que ha vencido incluso la atracción de la belleza para convertirse en el espíritu mismo de la belleza, es decir, que ha ido surgiendo de sí mismo esa entidad psicológica superior que llamamos el Alma, de la cual conocemos tan poco. Hablamos del Alma como hablamos de Dios, como hablamos de aquello que ignoramos. Solamente hemos oído repetir esta palabra y tenemos un vago concepto de lo que es Dios, o de lo que es un Ángel, o de qué es el Maestro; y hablamos sin titubeo alguno de Dios, del Ángel o del Maestro, cuando sabemos, tenemos la certeza, de que no estamos en contacto con nuestros principios de verdad, sino simplemente que queremos admirar a todos los demás con aquella demostración porque en cierta ocasión, o en cierto momento hemos tenido la visión de algo que parecía un ángel, o la visión de Dios, o de un Maestro, y entonces viene la equivocación de interpretar su voz, decir cómo son los ángeles y empezar tratados psicológicos acerca del ángel, o tratados místicos acerca de lo que es Dios, o lo que es el Maestro sin saber que todos estos libros no son más que confusiones en este caso, porque el que tiene la realidad de Dios raras veces habla de Dios.

La honradez nunca se define en concepto personal porque la persona honrada no habla nunca de honradez; simplemente se acepta la honradez como una virtud natural, pero la persona que no tiene a Dios, no tiene fraternidad o no tiene honradez ni honestidad, constantemente está hablando de lo mismo y esto es una cosa psicológica porque forma parte de nuestra propia naturaleza, porque todos queremos tener el aprecio de los demás, y si no tenemos valores suficientes tenemos que inventarlos, y todo proceso de la vida psicológica de la humanidad es un sentido imitativo de valores sustanciales que nunca lo son, precisamente porque son imitaciones. En cuanto a la creación, o sea, el contacto de la mente intelectual con el centro más elevado de la cabeza, el centro Sahasrâra o donde está conectada la glándula pineal, entonces por la visión constante, orientación hacia Dios o hacia la Casa del Padre que tenemos, creando un antakarana de luz que nos conecta con los altos lugares, entonces puede ser que tengamos un vislumbre de realidad. Y si nuestra mente intelectual está explícitamente moldeada y no está apegada a los conceptos superfluos, es muy fácil que podamos dar una cierta forma literaria a aquello que constituye parte de nuestra visión, antes no. Más o menos, hemos ampliado más lo que tú habías dicho, ¿verdad? Pero eso es jerarquía, démonos cuenta que la jerarquía está en todo, es una ley dentro de nuestro Universo.

Maestro de ashrama?

Vicente. – ¿Si tiene un ashrama?... Todos los Maestros tienen un ashrama.

Interlocutor. – ¿Tú mismo perteneces a ese ashrama de Rakoczy?

Vicente. – No... Supongamos una cosa, supongamos que yo pertenezca a un ashrama, ¿quién podrá a ustedes darles la seguridad de que pertenezco a un ashrama?... Una pregunta, como Sócrates: ¿Qué le hace suponer que una persona puede pertenecer a un ashrama? Es una pregunta, ¿eh?...

revista “Conocimiento” has hablado de tu ashrama y del maestro “R...” ; yo supongo que es el Maestro Rakoczy.

Vicente. – Puede que no sea el Maestro Rakoczy; puede que sea una figuración para comprender la gracia del Maestro, porque, fíjense bien, cuando hablamos de sutilidades como discípulo, maestro y ashrama, estamos discutiendo cosas que ustedes no pueden probar; tendrán que creer solamente por el ejercicio de la intuición. Cuando existe intuición no se pregunta, se sabe, por lo tanto, suponga usted que yo diga: “Sí, es esto”. Usted queda tan tranquilo, pero puede que no sea verdad aquello. En cambio, que si siguiendo la meditación, el hábito de la intuición, llega a penetrarse en el valor del misterio, usted ya no preguntará; y si yo le respondo me puedo equivocar muy fácilmente, porque lo que se trata, al hablar de maestros y de ashramas (y esto lo hago muy frecuentemente), es estimular el corazón del hombre para decirle que hay zonas en sí mismo en donde hay una realidad, y que esta realidad está pugnando desde el principio de los tiempos para desarrollarse. Entonces, si una persona muestra un testimonio que los demás no pueden probar sino que constituye parte de su vida y de su responsabilidad, nunca se puede ser categórico, como nunca puede ser categórica la afirmación de una persona que sin tener desarrollada la glándula pineal y su contacto con el centro intelectual puede decir cómo es un ángel, o cómo es el Maestro, entonces, yo nunca contesto preguntas que la persona no puede averiguar por sí misma, porque entonces es crear una confusión en su mente, prefiero que la persona (y ahí voy siempre) eduque el sentido fino de valores, para llegar a la conclusión de aquello que en las palabras de Cristo está muy bien definido: “Por los frutos deberá ser conocida la cualidad del árbol”.

Si usted es capaz, o tú eres capaz, de ver los frutos en otra persona es que hay el ashrama, pero no esperes nunca que sea uno el que diga: ”Sí, yo soy un iniciado o soy un adepto”, porque esto es una negación del principio, porque es algo que no puede ser comprobado. Yo nunca hablo de tiempo, por ejemplo, ¿qué va a interesarnos a nosotros, por ejemplo, que un Manvántara tiene trescientos mil años?... ¿Quién puede probar que un Manvántara, que un Pralaya, o que, por ejemplo, un Eón tenga tres mil millones de años si no podemos probarlo?... ¿Quién puede probarlo esto?... Entonces, si yo enseño cómo hay que pescar para comer y no doy un pescado, yo creo que es mejor que exista la enseñanza. Decir, por ejemplo, aquí hay un mar de verdad que nos aguarda y que todo lo tenemos, y que solamente tenemos que desarrollar el espíritu de observación, si educamos el fino instinto de observación que con el tiempo conduce a la intuición, sabremos por intuición la verdad sin preguntarla, y a eso voy. De ahí que no hay que responder nunca en concreto y ¡ay de aquel que dé sentencias concretas! Demostrará que no está en el camino.

Interlocutor. – Era una comprobación.

Vicente. – Vale, de acuerdo.


Extracto de la Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 27 de Mayo de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 4 de Julio de 2009

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