Los tres grandes Mantrams Universales.

V.B. Anglada


El tema en sí es tan vasto y complicado que sólo nos será posible estudiarlo en sus implicaciones más accesibles a nosotros, es decir, a las que hacen referencia a nuestra pequeña vida humana y tratando en todo momento de establecer las correspondientes analogías a nuestro alcance, según el dictado hermético de "Igual es arriba que abajo, igual es abajo que Arriba".

Podríamos iniciar nuestro estudio con una afirmación esotérica, conocida quizás por la mayoría de Uds.: "La Ley de Vibración sintetiza todos los sonidos del Universo", siendo cada sonido que se eleva del fondo místico de la naturaleza, un eco o manifestación progresiva de los tres grandes Mántrams o Sonidos Creadores que condicionan con su poder todo cuanto Es y todo cuanto Existe dentro de la Vida universal. Estos potentísimos Mántrams son:

a) El Sonido Original;

b) El Sonido OM;

c) El Sonido AUM.

El Sonido Original es una expresión inefable del Nombre oculto de la Divinidad creadora del Universo, o Logos Solar. Constituye un Mántram especial mediante el cual los Logos Planetarios del Sistema pueden establecer contacto con Aquel indescriptible Ser, causa y vida del Universo "en donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser". Corresponde al Primer Aspecto de Su esplendente Vida, aquel que denominamos Padre, Voluntad o Vida y que nosotros, en nuestra minúscula esfera de expresión relacionamos con el aspecto más elevado de nuestra constitución humano-divina, es decir, con el aspecto Espíritu o Mónada espiritual. Se trata del indescriptible sonido cuya cualidad vibratoria constituye el principio y la perfección final del Universo.

El Sonido OM tiene un doble significado implicando la relación Espíritu-Alma o Vida-Conciencia y pertenece al Segundo Aspecto de la Divinidad que llamamos Hijo, Amor o Conciencia de Dios. Relacionamos este aspecto con nuestra Alma, el Ángel Solar o Yo superior. Se trata de un Sonido de Redención o de Resurrección –empleando deliberadamente esta palabra tan profundamente mística– y su cualidad vibratoria tiene el poder de liberar la Vida espiritual de la Forma material, al Alma humana sumergida en el proceso de la encarnación, del reino de la ilusión mental, de los espejismos astrales y del Maya de los sentidos. El OM es la Nota vibratoria cuya modulación ince-sante por parte de la Divinidad origina el proceso de La evolución universal.

El Mántram AUM es un triple sonido correspondiente al tercer Aspecto de la Deidad, aquel que nosotros denominamos Espíritu Santo, Actividad Creadora o Inteligencia de Dios y que, siempre por analogía, identificamos con nuestra personalidad psicológica o "yo" inferior en los tres mundos (físico, emocional y mental). El AUM constituye el Sonido de la Creación y su cualidad vibratoria produce el Universo manifestado, llevando el aspecto Espíritu-Alina de la Divinidad al plano físico en un incesante proceso de encarnación o de incorporación en el seno de las cambiantes formas. Esta vibración actúa sobre la sustancia material vivificando todas las formas existentes y construye, finalmente, aquella prisión de sustancia o cuerpo físico humano, verdadero Tabernáculo del Verbo, que un día deberá ocupar el alma Espiritual y a través del mismo erigirse el Señor de los tres mundos. Esotéricamente el triple AUM es considerado como un sonido de "encantamiento" y también como "la Fuente de Maya". En sus orígenes, el AUM es
el sonido que propicia el proceso de involución de la gran corriente de Vida Universal y en su desarrollo y proyección prepara el campo de manifestación o de experiencia del Alma de todas las cosas.

La Ley de Vibración es el más grande de los Misterios de la Creación Universal y se revela en forma progresiva conforme avanza el proceso de la evolución y el Alma se traslada, polariza o asciende, a través de una infinita escala de sonidos, desde la más débil expresión del AUM hasta el más puro y virginal de los Sonidos originales. Esta Ley guarda el secreto místico de la Creación y sólo puede ser debidamente estudiada si se la relaciona con la actividad de los sonidos que se elevan del seno profundo de la Naturaleza, propagándose por el espacio cósmico y definiendo la característica de la Deidad Creadora del Universo.


a) El Misterio de los Sonidos - El Verbo Original

Con respecto al Sonido Original, cuya sutilísima modulación sólo puede ser percibida por los experimentados oídos de los Adeptos, no podemos naturalmente ser muy explícitos ya que nuestros débiles oídos sólo pueden percibir los llamados "sonidos menores". Únicamente podemos intentar captar algunos de sus más inmediatos significados aplicando el principio hermético de la analogía y tratar de comprender ante todo que, siendo este sonido el más elevado en la escala de sonidos del Universo, constituye, por así decirlo, la expresión más acabada con respecto a aquella esencia indescriptible que llamamos Vida de Dios y solamente en determinadas etapas, dentro de la vida mística del Iniciado, puede oírse esta serenísima Voz de Dios señalando las últimas etapas del Camino y confiando el gran Secreto de la Redención final de la Vida en el Universo.

Sólo una gran pureza de vida, el enaltecimiento incesante del propósito espiritual, el profundo desapego y las cualidades infinitas de servicio y sacrificio, pueden deparar esta sutilidad silenciosa de los oídos que permite escuchar la Voz del Padre Creador y sentirse embargado por el indescriptible poder que jalona el Sendero de Santidad o de Liberación. De ahí que para oír esta Voz, aún en sus fases más inmediatas y accesibles al Alma humana, habrá de tenerse en cuenta y ponerse incesantemente en práctica aquella conocida frase, una verdadera sentencia esotérica de "Luz en el Sendero": "Antes de que el oído pueda escuchar (la Voz de la Divinidad) ha de haber perdido su sensibilidad", es decir, su sensibilidad a las cosas materiales.

Los sonidos realmente espirituales sólo pueden ser oídos cuando el ser humano ha aprendido a controlar o subordinar todos los sonidos o, mejor dicho, "ruidos", que se elevan de los mundos inferiores, es decir, de los bajos niveles del mundo físico, del mundo astral y del mundo mental. Podemos decir que únicamente a medida que los sonidos inferiores hayan sido reducidos en número, en volumen y en actividad, será posible escuchar los sonidos superiores de la naturaleza espiritual, capacitándose así progresivamente para poder oír "la música silenciosa de los devas", la Voz del Alma o de la Conciencia, la Voz del Ángel Solar y la Voz del Maestro con el Cual nos vincula un glorioso pasado kármico, hasta poder oír el Verbo de Redención del Cristo y, más adelante, "cuando los tiempos sean llegados", la modulación mágica, Causa de la Vida planetaria, que emite el Gran Señor Sanat Kumara.


b) El OM Sagrado - El Verbo de Redención

Nuestra consideración esotérica del OM deberá seguir indefectiblemente idéntico trazado analógico y recordar, ante todo, lo que implica este "Sonido de Resurrección", teniendo en cuenta que el OM es la Voz del Verbo de Revelación del Cristo Cósmico o Súper Alma Universal, y que Su cualidad vibratoria es de Amor-Sabiduría, conciencia y Sensibilidad. Sabemos también que la expresión inefable de aquella infinita cualidad es Redención y que ésta sólo puede realizarse mediante una aportación de Amor, Servicio y Sacrificio, virtudes esenciales del aspecto Hijo dentro de la evolución del Universo, y llegar así a la conclusión, de que la misión específica del OM, como Sonido de Redención o de Resurrección, es "redimir o liberar" el alma encerrada en cualquier cuerpo, forma o vehículo o estuche constituido de sustancia material y, en un más acabado proceso, "redimir, salvar o liberar" dicha sustancia y convertir cada uno de sus distintos elementos en energía espiritual.

Esta idea puede aparecer como confusa o nebulosa. Nos permitimos recordarles, sin embargo, algo escrito en el "Libro de los Iniciados" que puede aleccionarnos en tal sentido: "...La materia constituyente de nuestro Universo procede de un Universo anterior y la sustancia que lo compone está todavía teñida del karma que operó sobre aquel Universo y que todavía no ha sido extinguido". Podemos decir que el Universo, anterior, al que hacemos referencia, fue el campo de experimentación de nuestro Logos Solar cuando estaba integrando el aspecto de Su Inteligencia Creadora, es decir, el que humanamente corresponde a nuestra personalidad inferior.

Se puede comprender, así, que la actividad máxima de nuestro Logos en este Universo actual en donde está tratando de desarrollar la cualidad esencial del Amor de su Naturaleza Divina, es el proceso de Redención de aquella sustancia material "teñida de karma" todavía, que heredó de Su Universo anterior y preparar al propio tiempo el Campo, el Escenario del Nuevo Universo o Cuerpo de Manifestación que utilizará en un lejanísimo futuro y en el que desarrollará hasta un máximo de perfección, Sus más elevadas Cualidades de Resolución Cósmicas, integrando el aspecto Voluntad o Vida, tal como puede percibir en Sus indescriptibles concepciones cuando orienta la Cualidad Infinita de Su Amor y las portentosas expresiones de Su inconcebible Inteligencia, hacia los grandes Arquetipos Cósmicos que vibran en el Seno de lo Absoluto...

Así, el proceso de Redención del cual la figura mística del Cristo es el más elevado exponente en nuestro planeta, tiene que ver con la liberación de todas aquellas innumerables "vidas menores" introducidas en la sustancia material dándole forma y capacidad objetiva. Un aceleramiento de este proceso en relación con la Naturaleza planetaria tuvo lugar en el año 1945 con el descubrimiento de la fisión nuclear y su consecuencia, la "liberación de la energía atómica", mediante la cual, y sin que los hombres de ciencia se diesen cuenta de ello, se iniciaba realmente en el planeta la Era de la Redención de la sustancia material por medio de la liberación de la energía contenida en el corazón del átomo.

Prescindiendo del horroroso empleo inicial de la bomba atómica, debido a la imperfección e inmadurez espiritual de los seres humanos, el proceso que entonces se puso en marcha implicaba esotéricamente "una Iniciación del Logos Planetario" y el principio de una nueva era de redención de la sustancia material, con el objetivo final de liberar a ésta del estigma del sello del karma, proveniente del Universo anterior.

Vemos, por otra parte, que el proceso de redención desde el ángulo de vista del Iniciado, empeñado en la tarea de liberar o redimir definitivamente la sustancia componente de sus cuerpos inferiores, es un acto permanente de servicio y de sacrificio, de cooperación con los Planes del Señor Solar. Al llegar a este punto creemos útil entresacar para Uds. algunas líneas realmente aleccionadoras pertenecientes a "El Libro de los Iniciados". Dicen así: "...El Servicio es una cualidad del Alma superior, un instinto natural de su naturaleza divina". Esta cualidad o instinto natural del Alma matiza la vida del Iniciado con el distintivo magnético del Amor que en el Sonido mantrámico OM halla su más adecuado instrumento de expresión. De ahí que cuando el Iniciado pronuncia este inconfundible Mántram se realiza un gran Misterio en lo profundo de la sustancia material que compone sus vehículos de manifestación en los tres mundos, un misterio de liberación análogo al provocado científicamente por la explosión nuclear.

Dicha sustancia se convierte en "radioactiva" o incandescente y los gases provocados en su interior rompen finalmente, al llegar a un ulterior estado de compresión, las paredes condicionadoras de los átomos físicos, emocionales y mentales componentes de las unidades celulares en dichos planos, liberando así a la energía divina contenida en su interior y escapando ésta a la búsqueda de sustancia más sutil y más afín con su naturaleza radiactiva.

Este proceso de liberación atómica realizado en los cuerpos del Iniciado y en una más débil medida en los de los discípulos y aspirantes espirituales, forma parte del proceso iniciático de la propia Divinidad, y todos los seres humanos de elevada integración, profunda comprensión y sentido de sacrificio contribuyen consciente o inconscientemente al proceso de redención o de liberación de "la sustancia material que constituye el Universo", es decir, el Cuerpo Físico de la Divinidad y realizan en cooperación con este indescriptible Logos la tarea de "redimir" dicha sustancia del estigma kármico proyectado sobre el mismo desde remotos y larguísimos "eones,' de experiencia universal. Desde el ángulo esotérico existe, por lo tanto, una compenetración perfecta, una perfecta sintonía (clave del OM) y una indescriptible solidaridad y colaboración entre el Alma del Iniciado y la Súper Alma Universal o Cristo Cósmico.

Esta compenetración infinita y esta mística solidaridad constituyen la esencia del movimiento creador y cada uno de nosotros, desde su humilde puesto de observación, integración y experiencia, puede realizar a escala menor, aunque también singularmente efectiva, esta obra de "salvar o redimir", a través de la meditación, del servicio y del sacrificio, la incalculable cantidad de "vidas menores" que en mutua, íntima y solidaria existencia constituyen la sustancia material componente de los cuerpos físico, emocional y mental a través de los cuales realizamos nuestra evolución planetaria.

El OM, tal como dijimos anteriormente, es el Sonido de Resurrección o de Liberación de la Vida Universal por medio de las actividades magnéticas del Amor, esencia de la Súper Alma Universal "descendida" o "encarnada" la sustancia material de distintos tipos vibratorios. Este proceso de encarnación forma parte inseparable de la vida del Alma de todas las cosas, desde lo más denso a lo más sublime y el Alma del ser humano, idéntica en todo al Alma Universal, acepta también su destino de amor, de servicio y de sacrificio al reencarnar cíclicamente y tomar voluntariamente un cuerpo de sustancia material para operar sobre el mismo aquel tipo de magia cósmica que produce liberación.

La decisión del Alma humana de "tomar un cuerpo (el triple cuerpo de la personalidad) para fines redentivos", caracteriza aquel glorioso destino solar que ha de producir la perfección del hombre, entendiendo por perfección la conversión de cada uno de los elementos que intervienen en la composición orgánica de sus distintos cuerpos en materia radiante, o radioactiva...

El OM introducido en el AUM, es decir, el Verbo de Revelación introducido en el triple Cáliz es el símbolo perfecto de la Redención Universal y humana. Esta verdad implica razonablemente, desde el ángulo esotérico, una serie de tensiones, crisis y dificultades en la vida del sincero aspirante espiritual o discípulo que decididamente ha emprendido en sí mismo la tarea magna de redimir su contenido sustancial o material. Aquellas tremendas dificultades son de orden natural si tenemos en cuenta el terrible conflicto de adaptación del OM, conteniendo la energías solares de liberación al incidir sobre el AUM, el sonido vibratorio de los cuerpos inferiores, los cuales responden todavía a las impresiones y condicionamientos lunares que impregnan con el estigma del karma la sustancia que los compone.

Más adelante, cuando el proceso de adaptación y sublimación ha dejado penetrar en los vehículos "lunares" una cierta cantidad de energía solar de "resurrección", se podrá percibir encima de la cabeza del discípulo, una aureola de luz en el interior de la cual empieza a perfilarse la Estrella de Cinco Puntas, característica de aquellos que realizan con éxito el trabajo de redención de la sustancia por medio de la introducción del doble OM dentro del triple AUM, es decir, empleando las conocidas palabras místicas, la introducción del Verbo dentro del Cáliz. Más concretamente todavía, la fusión del OM con la sustancia material redimida de los tres cuerpos, físico, astral y mental que produce integración y finalmente liberación, la Meta que persigue incesantemente el ser humano.

Antiguamente, la fórmula mantrámica OM era un secreto iniciático. Hace escasamente un siglo que empezó a ser enseñada en algunas escuelas esotéricas vinculadas con alguna definida actividad de la Jerarquía Espiritual del planeta por medio del Maestro Morya. Hoy día este sonido está al alcance de toda persona rectamente orientada y de buena voluntad, constituyendo una verdadera protección espiritual en la vida del aspirante y del discípulo que se debaten dentro de la gran corriente de energía kármica de sus vidas personales.

El OM es también "un Sonido de Reconstrucción" y cuando ha penetrado profundamente en la vida mística de cualquier discípulo, primero por los oídos y después por el poder de la palabra y del entendimiento superior, podemos decir, sin lugar a dudas, que en la vida del mismo se manifiesta y actúa el don de la profecía y del poder del Verbo revelado, aquel que en el más esotérico y místico de los sentidos "convence sin atar y atrae aún sin convencer", realizándose entonces el llamado proceso de Reconstrucción o de reestructuración espiritual en cada uno de los niveles de actividad física y psicológica dentro de los cuales el Alma del discípulo se remonta gloriosamente por la infinita escala de sonidos de la Naturaleza hasta establecer contacto, por medio del Ángel Solar, con el Mántram sagrado OM tal como lo pronuncia esta Alma reflejándola del Cristo Cósmico.

El OM, como Sonido de Reconstrucción, indica siempre actividad renovadora de la conciencia y, de acuerdo con tal significado, nos será fácil comprender las palabras de Pablo de Tarso cuando se refería al "Templo del Espíritu Santo" o "Cuerpo de Luz", no creado por las manos sino por el poder del Sonido, por el sagrado Mántram OM, cuya pronunciación correcta "hace nuevas todas las cosas", es decir, que las reorienta, renueva y reconstruye, teniendo idéntico significado el mito del Ave Fénix que resurge constantemente de sus propias cenizas, reflejando sutilmente en su inefable alegoría el estado de conciencia del Iniciado, quien asciende a las sublimes Alturas espirituales apoyándose sobre los despojos de sus muchos "yoes" muertos durante el interminable proceso de Redención.


por V.B.Anglada

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