La Serena Expectación en Mis Experiencias Espirituales.

V.B. Anglada


Introducir los temas que corresponden a estas Narraciones Esotéricas en la mente de los lectores no será -creo yo- una tarea difícil, habida cuenta la enorme expectación que han causado en todos los tiempos los relatos que vienen envueltos en hálitos de misterio o en esos indefinibles aunque cálidos secretos, sobre los cuales la Ciencia física no suele pronunciarse abiertamente o de manera clara y definida.

Y, sin embargo, la labor del verdadero investigador esotérico ha de ser rigurosamente científica, aunque su trabajo se realice en los mundos subjetivos. La Ciencia humana acepta de manera rigurosa, total y absoluta que el espacio es multidimensional. Su próximo paso será sin duda investigar lo que hay y lo que ocurre en estas dimensiones más sutiles del Universo insusceptibles de ser condicionadas por ningún aparato científico por cualificado o sofisticado que sea. Bien mirado, hay observaciones científicas modernas que trabajan en esta dirección y preparan el camino para estas futuras investigaciones. Por ejemplo, el aura etérica del ser humano fue sólo una mera y muy remota suposición en el pasado. El descubrimiento científico de los campos magnéticos o ley de polaridad actuando en y a través de todos los cuerpos de la Naturaleza fue un gran avance dentro de las grandes coordenadas que llevan a la cuarta dimensión, que demostraba la verdad de aquellas primitivas suposiciones. Sin embargo, la comprobación objetiva de la misma tuvo lugar hace sólo unos cuarenta años cuando el matrimonio KIRLIAN, científicos de la Unión Soviética , descubrieron un sistema de percepción del vehículo etérico humano, así como del que rodea o envuelve la expresión material densa de todos los cuerpos físicos en la vida de la Naturaleza. [pág. 9]

El Ángel JESAZEL
La primera vez que establecí contacto con Jesazel, el Ángel mentor, instructor y guía de mis investigaciones dévicas, supe de las radiaciones espirituales de un Deva de categoría similar a la de los grandes Iniciados de la Jerarquía. Recuerdo esta experiencia como la más profunda y trascendente de mi vida. Me lo presentó el Maestro en el Ashrama con estas sencillas palabras: “Este es el Ángel JESAZEL, el instructor dévico que será tu mentor en el devenir de tu vida oculta y el que te introducirá y te hará consciente del Reino de los Ángeles”. La presencia de Jesazel, tal como podían percibirla mis sentidos sutiles, era realmente impresionante. Irradiaba luz por todo el contorno de Su figura angélica. Después fue descendiendo su vibración o radiación para acomodar Su presencia a mis sentidos perceptivos, ya que me era sumamente difícil y seguramente peligroso, resistir el brillo particular de Su aura magnética de un azul celeste absolutamente indescriptible según nuestros reducidos tonos vibratorios del color. Apareció entonces bajo una forma completamente humana, aunque manteniendo en todo su entorno su aura magnética azul celeste. Su rostro era bellísimo aunque de una belleza que escapaba a todos los cánones de belleza establecidos por los seres humanos. Puedo decir, de acuerdo con este punto, que percibía a través de sus infinitas cualidades angélicas algo más que un simple rostro humano. El mejor de los rostros griegos esculpidos por Fidias, daría quizás una pequeña noción del rostro inmaculado de Jesazel, pero irradiando luz desde dentro. Me envolvió dentro de Su aura -tal como suele ser la bendición angélica-, me sonrió con indecible dulzura y me preguntó: “¿Estás dispuesto a introducirte en nuestro mundo para extraer toda la experiencia posible y comunicarla a tus hermanos, los demás hombres del mundo?” Respondí afirmativamente y sin vacilar y Jesazel, en respuesta, acentuó la presión de Su aura sobre la mía, llenándome de una vibración intensa y desconocida que inflamó de amor, de ternura indescriptible y de entusiasmo todo mi ser. Después me dijo: “Pues bien, ¡que así sea!”

Me hizo comprender seguidamente que durante el tiempo que durase el proceso de investigación oculta sobre el mundo Me hizo comprender seguidamente que durante el tiempo que durase el proceso de investigación oculta sobre el mundodévico, debería mantener una actitud muy digna en mi vida personal y guardar reverente silencio siempre y cuando no fuese absolutamente necesario “hablar” en el devenir de mis relaciones sociales. Sus últimas palabras en aquella ocasión y que quedaron indeleblemente grabadas en mi conciencia, fueron éstas: “Vive serenamente expectante y siempre me tendrás a tu lado”. Era la primera vez que oía estas dos palabras, “serena expectación”, que, más adelante, durante el curso de mis investigaciones esotéricas, me demostraron ser claves para la vida del discípulo que se apresta a la Iniciación. Se despidió de mí con una graciosa aunque imponente inclinación de cabeza y lo hizo luego de mi Maestro, con el cual estuvo conversando amigablemente durante un rato, desapareciendo finalmente del campo de mis percepciones, dejándome sumido en un estado indescriptible de paz, pero al propio tiempo de dinamismo creador... Cuando llegué a mi cuerpo físico, después de recibir algunas directas instrucciones de mi Maestro, fui plenamente consciente de la radiante Presencia de Jesazel y la influencia de Su aura magnética me acompañó físicamente durante varios días. [pp. 59/60]
Debo aclarar también que el lenguaje angélico, cuando un Ángel quiere “conversar” con un ser humano, es muy distinto a como suele hacerlo cuando conversa con otro Ángel. Pero, la base de una conversación humano-dévica ha de establecerse principalmente en la mente serena y el corazón recogido -tal como rezan los antiguos tratados místicos- por parte del ser humano, es decir, lo que me aconsejaba Jesazel en nuestra primera conversación en el Ashrama, “la serena expectación”. Recuerdo perfectamente mi primera conversación con un Deva…. [pág. 65]

Estas conclusiones fueron afirmándose poderosamente dentro de mi ser a medida que, guiado siempre por Jesazel, me iba introduciendo “en los insondables misterios del espacio”. “Una mente serena y un corazón abierto -me había advertido siempre el Maestro- son la clave de la Sabiduría Cósmica ”. Una clave, cuya interpretación no me fue muy difícil de utilizar, debido al recuerdo subyacente de vidas pasadas en las que por las vicisitudes propias de mi destino kármico, tuve que renunciar muchas veces a los fugitivos e inestables placeres del mundo y vivir en extrema soledad espiritual. Así, cuando Jesazel formuló para mi la frase “una serena expectación mental” con referencia a mis trabajos de investigación del mundo de los Ángeles, comprendí de inmediato su significado más íntimo y profundo y pude incorporarme rápidamente al proceso de estudio que tal investigación exigía de mí. [Pág. 68]
La Conciencia del Corazón
La experiencia que voy a relatarles ahora tiene una expresión enteramente distinta, aun cuando en el fondo viene a ser una reafirmación de los conceptos vertidos anteriormente. Veamos: En mis contactos ashrámicos con algunas Entidades del Reino dévico tuvo uno muy importante, tanto desde el ángulo de vista de mi trabajo jerárquico como del de mi propia evolución espiritual. Hacía muy poco tiempo que había establecido relación consciente con el Ángel Jesazel. El contacto magnético era todavía muy deficiente y el trabajo con Él progresaba muy lentamente. Un día me dijo: “Debes desguarnecer por completo tu mente. Está demasiado llena de cosas y por ello no puedes sintonizarme debidamente ni comprender a veces cuanto trato de decirte. Esta circunstancia te impide percibir la realidad del mundo oculto que es donde deberías estar trabajando.” Le respondí que estaba de acuerdo y que realmente me molestaban mucho todavía los “ruidos” que procedían de mí mente y me impedían establecer contacto con El. Jesazel me contestó inmediatamente: “Tu puedes, si quieres, limpiar tu mente y escuchar luego con más atención. Atiende lo que voy a decirte”. Sus palabras llegaron entonces directamente dentro de mi corazón y las sentía resonar allí con un potente eco que al llegar al cerebro lo tranquilizaban por completo. “En lo sucesivo escúchame desde aquí y deja a la mente en paz -prosiguió Jesazel- y atiende con cuidado esta reorientación necesaria de la facultad de la atención en tu nueva fase de integración espiritual”. Así traté de hacerlo y el experimento de la atención en su nuevo y definido enfoque dejó mi mente tranquila y serenamente expectante. Las relaciones establecidas con Jesazel y con otros Devas -asimismo de alta evolución espiritual- se hicieron desde aquel momento más fáciles, correctas y efectivas.

Les relato esta experiencia -que lógicamente deberán Uds. aceptar únicamente como una simple hipótesis mental caso de que la intuición espiritual no se la confirme plenamente- para afirmar una vez más el sentido íntimo del Agni Yoga, o Yoga de Síntesis, mediante el cual el corazón adopta para el aspirante espiritual una importancia mayor en el devenir de esta Nueva Era, tan profundamente marcada por acontecimientos de carácter cósmico. La serena expectación mental y no la potencialidad discursiva de la mente, será el instrumento esencial de los discípulos del mundo para poder ser admitidos en el seno de los Ashramas y prepararse activamente para la Iniciación. En tal trabajo de preparación -según habrán Uds. podido observar- la mente actuará como un centro permanente de iluminación espiritual y no como un simple depósito de recuerdos y de variados pensamientos. [pp. 89/90]
La Conciencia Telepática
Esta conciencia o facultad mental fue desarrollándose progresivamente en mí a medida que iba asimilando las técnicas del entrenamiento ashrámico. En un principio los mensajes telepáticos recibidos desde el Ashrama eran registrados muy débilmente dentro de mi cerebro físico, como los balbuceos de un recién nacido. Poco a poco los mensajes transmitidos hallaron un mayor eco dentro de mi conciencia, hasta que un día llegué a percibir nítidamente dentro de mí la Voz del Maestro con Su inconfundible sonido musical y pude captar claramente cuanto El quería decirme. A partir de aquel momento mi receptibilidad telepática se hizo casi perfecta y podía distinguir perfectamente la voz característica de mis compañeros del Ashrama. La voz -o la interpretación por parte mía del pensamiento del Maestro, de R... o de mis compañeros de grupo- venía a mí en forma natural, sin previo esfuerzo de concentración. Tal como nos había aconsejado oportunamente el Maestro “la receptibilidad telepática era un resultado de nuestro trabajo de silenciación mental”. “Cuando vuestra mente sea enteramente vulnerable -nos decía- y su actividad natural sea la serena expectación, entonces seréis realmente telepáticos, no sólo para recibir mensajes mentales, sino también para consciente y adecuadamente transmitirlos”.

Un mensaje telepático es una corriente de energía mental que va de mente a mente, la una la proyecta y la otra la recibe. Un buen telépata -y todos los discípulos espirituales deberían serlo- es a la vez una central de recepción y distribución de las corrientes de energía conteniendo algún mensaje procedente del Ashrama al que pertenece, las cuales se transmiten a una longitud de onda o frecuencia vibratoria muy definida en el dilatado mundo de las impresiones mentales, de ahí que la mente del discípulo convenientemente sintonizada con tales frecuencias ondulatorias -utilizando aquí locuciones técnicas perfectamente aplicables- jamás será afectada por corrientes de energías inferiores a aquéllas que provienen de los niveles ashrámicos. Esta es la salvaguarda de su mente muy profundamente sensibilizada y exquisitamente vulnerable. Fuera de este nivel su mente posee un perfecto control de todas las corrientes de energía que cruzan las dilatadísimas zonas del plano mental, inferiores al nivel natural de su propia sintonía. [4-96]

En el Corazón del Maestro
Las experiencias espirituales en orden al proceso meditativo y telepático me llevaron progresivamente al Corazón del Maestro. Como les decía en un apartado anterior, ya en cierta ocasión y siendo todavía muy joven había tenido la visión de Su radiante Presencia durante una de mis meditaciones. Pero, una cosa es percibirle utilizando un cierto desarrollo de clarividencia mental y otra el sentirse dentro de Su propio Corazón, sentirse fundido en Su infinita aura de Amor y poder pensar y sentir a veces de acuerdo con las espirituales motivaciones de Su inefable propósito creador.

Les relaté en páginas anteriores mi primer contacto directo con el Maestro, acompañado de R..., un Iniciado hindú muy probado desde siglos en el trabajo jerárquico. Les he narrado también de manera sencilla y sin aparato técnico alguno cómo un ser humano con aspiraciones espirituales, sinceras y humildes, va polarizándose en conciencia desde los niveles astrales -donde suelen tener lugar la mayor parte de las experiencias psíquicas- hasta los niveles espirituales más elevados en donde se perfila muy claro y definido el Sendero iniciático que ha de convertir al ser humano en un Miembro consciente de la Gran Fraternidad Blanca del planeta, marcado para siempre por el inconfundible sello de las influencias cósmicas trascendentes. El recorrer de este inefable Sendero, la estabilización natural del ser en estados de conciencia no comunes y por tanto solitarios e incomprendidos por la inmensa mayoría de las gentes y la propia experiencia iniciática..., son etapas espirituales de un orden muy elevado, significativo y valioso para poder ser afrontadas sin ayuda por parte del discípulo espiritual. La conciencia del corazón latiendo ocultamente en la sintonía del corazón del Maestro, la seguridad de Su Presencia en momentos decisivos y trascendentes y la inspiración recibida en instantes cumbres de indescriptible expectación mental, hacen posible que la labor del discípulo pueda realizarse con plena seguridad y confianza... [pp. 97/98]

Fuente: Libro "Mis Experiencias Espirituales"
Por Vicente Beltrán Anglada

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