La Sensibilidad. III

V.B. Anglada


Vicente. — Decir que cuando hemos sido sensibles viene un momento en el cual parece ser que dejamos de serlo, yo diría que es una buena cosa, y lo explicaré, porque entre la sensibilidad a una cosa y la sensibilidad a otra cosa superior hay lo que se llama la Noche del Alma, en el cual el Alma se hace insensible a todo pero virtualmente está despierta, está buscando aquello superior, entonces ingresa, si no entra en zona conflictiva y si no argumenta demasiado sobre su estado, en zonas de superior armonía. Todas aquellas personas sensibles en el mundo emocional, en el mundo psíquico, en el mundo invisible, y que a través del esfuerzo meditativo, a través de su comprensión natural de las cosas están entrando en zonas de alta selectividad mental, automáticamente pierden los poderes, pierden la sensibilidad astral, y es que han perdido su hegemonía espiritual, no están ganándola. Dense cuenta que muchos de los poderes psíquicos que tanto habla el vulgo, los estamos compartiendo con los animalitos, que los animales son psíquicos, que ven, oyen y programan el mundo astral, y son ciertamente conscientes de aquel momento.

Y no vamos a decir que somos menos sensibles que los animales porque hemos perdido esta sensibilidad, hemos ganado otro tipo de sensibilidad que en sus primeras fases se manifiesta como insensibilidad, entramos en un punto digamos de síntesis y lo que antes era agradable y nos causaba gozo y alegría, se convierte en una muralla de bronce, y entonces ¿qué vamos a hacer? Yo diría que todas las personas que se hayan en ese estado estén contentas, porque es una prueba de que están adquiriendo otro tipo de sensibilidad superior, están saliendo del ritmo de lo psíquico o emocional o astral, o como ustedes quieran llamarlo y están entrando en zonas de alta selectividad espiritual. Lo mismo sucede cuando el Alma entra en el momento de la crucifixión, cuando pasa del estado de superior armonía en el Monte de la Transfiguración, cuando parece ser que ha ganado a todo el mundo y que todo está a sus pies, desde el Monte Tabor de la Conciencia, e inopinadamente queda frío, insensible, cuando entra en la etapa de la crucifixión y, entonces, parece ser que todo te ha abandonado, y a este estado extremo de misticismo superior, a la cual se sometió Cristo, se llama la Noche Oscura del Alma, en el cual no existe sensibilidad alguna, la ley se muestra sin peso, no existe nada que pueda inclinar la balanza hacia Dios ni hacia los hombres, no hay nada, hay un sufrimiento horrendo y, ese sufrimiento solamente es Dios, ¿quién puede resolverlo?...

“En tus manos encomiendo mi Espíritu”... su herencia, aquella fe pequeñita en el corazón que aún subsiste, es la que da la clave del último tramo del sendero y el hombre asciende entonces en la cruz a los cielos. Y esto nos pasa cada día, cada día tenemos un nacimiento cuando nos levantamos, tenemos un bautismo en cada uno de los actos del día, nos transfiguramos en cada nueva idea que surge en la mente, o en cada acto en bondad en sacrificio de los demás, nos crucifica la prueba diaria porque estamos sufriendo cada día por algo, especialmente al acostarnos será bueno que nos demos cuenta que podemos ascender hacia él, donde está reposando siempre nuestra integridad espiritual.

Sra. — Me permite una pregunta que quiero que me aclare. A través de... cuando entres en la corriente de los iniciados, el cuerpo ha trascendido este nivel de la cantera, y ha de surgir del retorno... pero se borran tras ella las huellas de... ¿Es correcto así?

Vicente. — La persona que entra místicamente en lo que se llama corriente espiritual, ya no puede volver hacia atrás; esto es como la persona que empieza a cavar un túnel y, empieza a andar y va tirando tierra atrás, al llegar a cierto punto puede volver porque aún puede desandar, pero cuando llega a cierto punto hay más tierra que la que necesita para avanzar y, entonces, la vida le obliga a avanzar. Pero, es raro el caso de la persona que en estos puntos álgidos del sendero quiera retroceder, porque tiene la experiencia de las edades de su corazón, no puede retornar, se le abre el camino sin retorno para entrar en la gran corriente iniciática en la cual el individuo realiza el arquetipo, se convierte en un Ángel, ahí está. Por lo tanto, es correcto lo que usted dice del..., no se puede volver atrás, afortunadamente. El esfuerzo siempre va hacia adelante, siempre la vista hacia la meta, no hagamos como la mujer de Lot que volvió la vista hacia atrás, cuando Sodoma y Gomorra, que es simbólico naturalmente, “No volváis la vista atrás”, pero, las mujeres curiosas miraron hacia atrás y quedaron convertidas en estatuas de sal. Eso es simbólico, tendrá su aspecto también científico, pero, es bonito recordar que cuando se ha entrado en el camino espiritual no se debe volver la vista hacia atrás, porque también se dice que el gran iniciado asciende a las alturas apoyándose en los cadáveres de sus yos muertos, muere cada momento del día y atraviesa o pisa su cadáver y asciende así sobre sus cadáveres, sus yos vencidos en la etapa de cada día, para llegar un día en que ve la vista más lejana y escucha el grito lejano, a lo cual se refiere Mabel Collins en “Luz en el Sendero”. Es decir, que todo cuanto estamos diciendo no es más que repetir de otra forma todo cuanto ustedes saben. Quizá algunos digan que... todavía, pero yo no soy quien va a sacudir, cada cual debe saber dónde hay que hay que sacudir del árbol para que caiga la fruta madura.

Pregunta. — De todas formas, en la curiosidad de la pregunta de la señora, es necesario, es un catalizador para elevarse un poco más, para acceder a otros horizontes, lo que se ha vivido en la televisión de hoy es muy significativo, porque como no hay fraternidad de pareceres, que es lo que debería de haber, entonces, claro, siempre tienen razón. Pero si hubiese esa curiosidad, que es menester, catalizaría la conciencia colectiva, y se elevaría un poco más, como ha sido catalizador también ese famoso chico de veintiséis años que yo he tenido el gusto de hablar anteayer, es un gran catalizador, porque los tibios sobre las energías cósmicas, las energías siderales, pues, han visto otra cosa, que había otra cosa, se han entusiasmado, y de ahí viene el pensar, el escudriñar y el estudio, y todo esto es problema de cultura de... del hombre ¿no te parece?

Vicente. — Sí, estoy de acuerdo, completamente, ya he dicho antes que cuando la persona necesita ser sacudida, tiene los elementos aparte de la misma, que le obligan a avizorar nuevas perspectivas, eso es muy natural, pero, dense cuenta, y esto lo remarco mucho, que cuando estamos hablando de un sentido crítico en lo que respecta al aspecto social, religioso, político o, como sea, que hay que escudriñar muy profundamente al corazón, para ver en qué medida estamos contribuyendo a la gran ilusión social. Ahí está no sólo el tipo de curiosidad que tiene que darnos, como decía el amigo Solá, nuevas perspectivas de visión, sino que la curiosidad debe traspasar las barreras de lo simplemente circunstancial, lo que nos rodea, para buscar las causas más profundas. ¿Cuál es la causa que motiva un estado social determinado o, político o, religioso?¿Qué podemos hacer cuando en un país la persona no se decide a escudriñarse, ni siente curiosidad, ni interés alguno por nada que no sea lo inmediato? Naturalmente, es lógico, pero, cuando se llega a un poder establecido que debe estar conduciendo aquel tipo de individuos en un momento histórico determinado, que tenga en cuenta el gran porcentaje de personas aparte de nosotros que nos están ciertamente escuchando o hablando sobre algo trascendental, algo espiritual, que se refiere a sensibilidad humana, sino que está divirtiéndose sin pensar más que lo inmediato, sin pensar en soluciones radicales al problema social, económico, político o religioso. Se piensa en sí mismo demasiado para poder transformar un país. Naturalmente, yo digo siempre, las personas que vienen aquí están transformando el país, hasta cierta manera y, hasta cierto punto también, todos somos catalizadores y estamos creando una nueva ósmosis en el cuerpo de la sociedad, esta catarsis inmensa que estamos produciendo estoy seguro que producirá sus efectos, que para ser revolucionario no hay que coger un arma, sino que tener un aura pura y radiante, porque es esto, esta aura pura y radiante la que destruye el germen de la destrucción, el germen de la ignorancia y el germen de todo cuanto está establecido de incorrecto en el mundo que nos rodea. Así que seamos autocríticos, y si vemos algo que no nos gusta, debemos pensar inmediatamente que debemos continuar luchando, con una sonrisa a flor de labio como siempre y, pensando en la gran masa a la cual tenemos el deber de ayudar, desde aquí, desde la actividad cotidiana, a esto se llama revolución, es la revolución que nace del corazón y se transforma en frutos de bondad, en los dones del Espíritu Santo. Y si hacemos esto me parece que habremos conseguido una obra inmensa y habremos logrado los frutos de una acción correcta y, quizás algún día, como dice el verso, podremos llamarnos hombres con toda la extensión de la palabra.


- LA VERDAD HA DE PRESENTARSE DE TAL MANERA, QUE CONVENZA SIN ATAR Y QUE ATRAIGA AUN SIN CONVENCER. ESTO SOLO PUEDE REALIZARLO EL LENGUAJE DEL CORAZÓN -


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada - En Barcelona, el 13 de Septiembre de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 2 de Marzo de 2007

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