El Trabajo de los Señores de la Llama. I

V.B. Anglada


Vicente: En el tema que venimos considerando en nuestras disertaciones acerca del Centro Místico de Shamballa, hay tres grandes e importantes acontecimientos que deben ser tenidos muy cuidadosamente en cuenta por los investigadores esotéricos: la procedencia mística de los Señores de la Llama, la instauración de la Gran Fraternidad Blanca aquí en la Tierra, y la venida de los Ángeles Solares, que como Uds. sabrán implantaron el germen de la mente en el cerebro del hombre primitivo. Se trata de tres misterios que están sustancialmente relacionados porque en todos ellos existe una línea perenne de algo sobrenatural, algo que escapa al sentido común, al razonamiento más activo, al propio discernimiento, está más allá de todo esto y es por tal motivo que les aconsejo estar muy atentos, dejando la mente a ser posible en blanco para tratar de profundizar el significado oculto de estas ideas que tienen que ver con este Centro, el más trascendente de todos en el Esquema Planetario.

¿Qué sabemos realmente de los Señores de la Llama? La tradición esotérica nos dice que vinieron de Venus, pero, ¿Venus en qué sentido, como planeta o como Esquema? No es igual el Esquema Venusiano que el planeta Venus. Yendo al fondo de la cuestión vemos que se trata fundamentalmente de la venida de unos exaltados seres procedentes del Esquema Venusiano que a través del espacio vinieron a la Tierra; vinieron, tal como se dice ocultamente, envueltos en una nube de fuego, viajando a través de los éteres a la velocidad de la luz. ¿Qué hay que entender por esto, hablando siempre muy esotéricamente?, teniendo en cuenta que hablando esotéricamente es como se habla científicamente, pues el esoterismo no es sino la confirmación oculta de lo que vemos físicamente, entonces, se trata de una visión científica a un grado tremendo de exaltación mental.

¿Cómo vinieron a la Tierra los Señores de la Llama procedentes de la incalculable distancia que separa el Esquema Venusiano —no el planeta Venus— del Esquema Terrestre? Si nos atenemos a la tradición esotérica condensada en las páginas del Libro de los Iniciados, o sea, el libro que condensa la sabiduría de las edades, veremos que hay algo muy científico en la descripción: “Envueltos en una nube de fuego, atravesando los éteres del espacio a la velocidad de la luz”. Ustedes saben que la velocidad de la luz es de 300.000 Km/s. y que el hombre de la Tierra, recién ahora, ha logrado imprimir una velocidad superior a la velocidad del sonido, que son de 331 m/s., entonces, ¿cómo se puede imaginar este raudo paso de los Señores de la Llama a través del espacio y viajando a esta enorme velocidad?... en todo caso se trata de un vehículo espacial.

Hoy día la ciencia ufológica nos está informando de la visita de platillos voladores que, según se dice, -o según dice (la ciencia ufológica)- proceden del espacio extraterrestre, pero ocultamente existen unas reglas muy distintas de apreciación para viajar por los éteres. Todo investigador esotérico sabe que para un Adepto planetario le es fácil fabricarse a voluntad un vehículo de luz, llamando ocultamente “mayavirupa”, mediante el cual se puede trasladar por el espacio terrestre —no extrasolar— a la velocidad de la luz, dando la sensación de instantaneidad pese a las enormes distancias que puede atravesar sirviéndose de este vehículo. Bien, si sabemos esto ocultamente, porque constituye uno de los grandes principios de la magia el que se pueda viajar por el espacio utilizando el cuerpo astral, y no hay ningún discípulo entrenado en un ashrama que no pueda a voluntad utilizar el vehículo astral para desplazarse por el espacio a grandes velocidades, pero, yendo al fondo de la cuestión, si un Adepto planetario puede construir un vehículo de luz, el mayavirupa, mediante el cual se transporta por el espacio a enormesvelocidades, ¿cómo no imaginar, esotéricamente hablando que es una forma muy científica de decirlo- (que) utilizando el poder de la voluntad de los Señores de la Llama, Sanat Kumara, sus tres grandes discípulos y 101 entidades venusianas, vinieron junto con el Señor del Mundo a instaurar en la Tierra la Gran Fraternidad Blanca?

Bien, si tenemos en cuenta que la humanidad de Venus está a la altura del Adepto de la Tierra, cuando se nos habla de unos Adeptos venusianos, ¿cuál será su evolución, su poder sobre los éteres para crear un mayavirupa gigantesco, quizá parecido a una nave espacial, conteniendo 105 entidades venusianas, transportándose por el espacio tal como dice el Libro de los Iniciados a la velocidad de la luz?, ¿por qué no admitirlo?, al fin y al cabo la velocidad siempre es relativa. Conociendo las leyes que rigen la luz, las leyes que rigen el éter mediante el cual nos comunicamos, es fácil poder deducir que la creación de este mayavirupa gigantesco fue una obra muy fácil de realizar por aquellos grandes Adeptos. Además, ¿qué es lo que nos dice el Libro de los Iniciados en otra frase?: “Aterrizaron en la Isla Blanca de Shamballa”, la Isla Blanca en el Mar de Gobi.

No conocemos hoy el mar de Gobi y tampoco la Isla Blanca, pero el anclaje de Shamballa sí está allí, en el fondo del desierto de Gobi, guardado por los asuras y por los grandes devas planetarios, lugares inaccesibles a menos que se posean unas ciertas iniciaciones planetarias. El caso es que llegaron a la Tierra procedentes del Esquema Venusiano 105 entidades, generalmente se les denomina los Señores de la Llama, aunque los verdaderos Señores de la Llama, del fuego mediante el cual se desplazaron por el espacio se atribuye fundamentalmente a Sanat Kumara —el Señor del Mundo— y a sus tres exaltados discípulos, los cuales tenían la misión de construir mediante su fuerza venusiana el anclaje de lo que sería la Gran Fraternidad, o la Jerarquía Espiritual del Planeta que no existía.

En aquel momento existía un reino mineral, un reino vegetal y un reino animal con aquellos gigantescos animales que todos conocemos y con los cuales tenía que luchar el hombre-animal de la Tierra. Según se nos dice, cuando vinieron los Señores de la Llama estaba desarrollándose en la Tierra la 5a Subraza de la 3a Raza Lemur, se trataba de unos hombres gigantescos de tres y cuatro metros de altura, y hasta de cinco metros se han encontrado cadáveres, singularmente en el Tíbet, que demuestran el aserto de que aquellos hombres debían ser potentemente fuertes en lo físico para poder luchar contra las inclemencias de lo que les rodeaba, el medio hostil de aquellos gigantescos animales, el plesiosauro, el ictiosauro, el mamut, todos esos animales que conocemos a través de la historia, pero que en aquellos momentos habían ejercitado hasta un punto muy elevado el sentido instintivo.

El instinto del hombre para resguardarse y para luchar había desarrollado en él una tremenda fuerza interna, la cual constituía una gran invocación al Cosmos, al Padre Eterno, que es el recipiente de todas las súplicas de los hombres de la Tierra y de todos los reinos que puedan existir; entonces, cuando llegaron los Señores de la Llama e instauraron lo que sería la Gran Fraternidad en la Isla Blanca, en el Mar de Gobi, se dividieron en tres grandes grupos: un grupo, Sanat Kumara, uno de sus grandes discípulos, y otras 33 entidades constituyeron el grupo llamado ocultamente “el de la fuerza dinámica de la acción venusiana”; otro grupo constituido por otras 35 Entidades venusianas al mando, o llevando la guía de un Gran Kumara —discípulo de Sanat Kumara— ejerció aquí lo que se denomina la Fuerza de Vishnú, el 2º Rayo de Amor, además, de la misma manera que el primer Kumara, después que el Señor del Mundo había inaugurado aquella era revolucionaria, fuerza tremenda en el sentido de crear las naciones de la Tierra y de crear las razas que la poblarían, también enlazó su vida con el reino mineral, exaltando hasta extremos inverosímiles la fuerza de aquel reino, era la Fuerza de Shiva, o del Padre, la que se estaba manifestando a través del reino mineral; y por último, el tercer grupo de Señores de la Llama al mando de un Gran Kumara, instauró aquella forma de vida que daría nacimiento a lo que hoy llamamos civilización, la cultura de los pueblos, era el Poder de Brahma ejercitando la acción a través de la mente incipiente del hombre primitivo, enlazó su vida también con el reino animal, de manera que el reino animal se sintió robustecido y el hombre-animal que participaba precisamente de la fuerza instintiva de los animales y que había desarrollado una gran conciencia social, lanzó a los éteres una gran invocación, y a esta invocación acudieron los Ángeles Solares.

Los Ángeles Solares son aquella tremenda fuerza cósmica que produce la mente de los hombres. Tenemos mente como humanidad hace solamente 18.600.000 años, dice siempre la tradición esotérica, una cantidad fabulosa de tiempo que nosotros no podemos comprobar… es lo que dice la tradición esotérica.

Entonces tenemos tres reinos establecidos, Sanat Kumara en el centro, casi podíamos decir que constituía el Ojo en el Centro que hemos examinado en conversaciones anteriores (lo dibuja en la pizarra), esto lo hemos visto retratado en muchos sitios, podemos decir que los Señores de la Llama, el que constituye el aspecto Shiva, Vishnú y Brahma, son los que ahora constituyen lo que llamamos el Manú, el Bodhisattva y el Mahachohan, y esto todos Uds. lo saben si han leído algún libro teosófico.

Son las tres formas de expresión de Sanat Kumara en nuestro planeta, en este 4º Planeta que está recorriendo su 4a Ronda dentro de una 4a Cadena de mundos y dentro de un 4º Esquema, de ahí la naturaleza siempre que veremos el 3 y el Ojo en el Centro que es el 4. El 4 es el símbolo de la Humanidad y él es el símbolo de nuestro Universo, porque según se nos dice -esotéricamente hablando siempre- nuestro Universo es un Universo de 4º Orden, lo cual significa desde un punto de vista cósmico que está recorriendo su 4a Ronda en una 4a Cadena Cósmica y que, por lo tanto, esta figura del cuadrado que surge del triángulo más el Ojo en el Centro ha de resultar muy familiar. Además, la entrada en los éteres del espacio de los Señores de la Llama ofrece tres cuerpos de manifestación a Sanat Kumara, que es la expresión física, astral y mental del Logos Planetario, es decir, que todo cuanto sabemos acerca de este Excelso Ser planetario puede ser equiparado a cualquier manifestación del triángulo en cualquier fase de expresión, y esto lo hemos visto en conversaciones anteriores.

Dense cuenta también que Sanat Kumara -el Ojo en el Centro- merced a un tremendo sacrificio, ya que proviene de un Esquema tan sutil que su expresión física está una Cadena y una Ronda más evolucionado que el Esquema Terrestre, lo cual significa que introducirse en los éteres de la Tierra en aquellos momentos en que todavía estaba por formar el reino mineral, el reino vegetal, y el reino animal era totalmente desconocido tal como lo conocemos ahora, existía solamente un ser, el hombre-animal con cuerpo rudimentario, tosco, aunque potentísimo y de gran envergadura. Y, sin embargo, así empezó la obra de la Gran Fraternidad aquí en la Tierra; primero, no solamente se crearon los tres departamentos del Manú, del Bodhisattva y del Mahachohan sino que se unificaron los tres reinos, porque las entidades venusianas a cargo de cada uno de los departamentos pudieron también hacer presión sobre el reino mineral, el reino vegetal y el reino animal, produciendo un tremendo despertar en los tres reinos.

Se nos dice que la radioactividad procede de aquellos tiempos cuando Brahma —simbolizado por el Mahachohan— se introdujo dentro del Kundalini planetario, se produjo una irradiación, y esta irradiación constante es lo que ahora conocemos como radioactividad. Surgieron también las piedras preciosas en este reino, que es la exaltación de las piedras, de lo tosco, de los metales viles.

Además, el reino vegetal adquirió por primera vez el verde característico de Venus, produciendo por primera vez que las montañas se poblaran de musgo en los primeros tiempos, que surgiesen árboles con flores y que diesen fruto. Es decir, que cuando hablamos de los Señores de la Llama, remontándonos a la tradición más antigua, tenemos que ver con las leyendas que dicen que procedíamos de extraterrestres. En realidad, podemos decir que son extraterrestres porque proceden de otro planeta, pero hay algo aquí muy importante, y es que Venus y la Tierra están kármicamente unidos, son dos planetas gemelos por decirlo de alguna manera, o al menos en una sintonía tan grande que no se puede mover nada en la Tierra que no suceda en los cielos, se refiere aquí al cielo venusiano, porque el reino humano de Venus está en el 5º Reino en tanto que el reino humano está en el 4º Reino, es la evolución del tiempo.

Entonces, ¿qué les debemos a los Señores de la Llama?, ¿qué les debemos a los grandes Señores de Venus?... les debemos la civilización, la cultura, les debemos la mente, la capacidad de pensar, de recordar, de vivir los hechos históricos, de adquirir experiencia, de tener memorias, de acumularlas en el tiempo y crear una conciencia cada vez más expandida. Además, surgiendo del propio Sanat Kumara, recogiendo la gran herencia cósmica de Venus, se implanta en la Tierra el proceso iniciático, y desde entonces tenemos la posibilidad los seres humanos de convertirnos en Hijos de Dios, de pasar del cuarto al quinto reino de la naturaleza, confirmando así la predicción de los sabios filósofos y profetas de todos los tiempos, que el hombre es un Dios, y hay que confirmarlo en la práctica, hay que ser en el tiempo y no que el tiempo sea en nosotros, si podemos comprender el significado del aforismo, y hacer las cosas de tal manera que podamos convertirnos nosotros en agentes de los Señores de la Llama.

En el transcurso del tiempo fueron los Iniciados de la Tierra los que ocuparon los cargos que antaño ocuparon los grandes Kumaras Venusianos, y el primero que alcanzó la liberación fue aquel Ser que históricamente llamamos Gautama el Buda, un príncipe del norte de la India. Fue el primer ser que se liberó, le siguió después Cristo y después el Maestro Júpiter, y otros grandes iniciados que ahora están ejerciendo las funciones que ocupaban anteriormente
los Señores Venusianos.

De manera que ahora, por decirlo de alguna manera, estamos entrando en una mayoría de edad, hablando en un sentido muy espiritual, tenemos abiertas ante nosotros las puertas de la Iniciación, y el hecho de que comprendamos hasta cierto punto, o que dudemos hasta cierto punto lo que estamos diciendo, lo interesante es que Uds. estén aquí y estén tratando de seguir atentamente cosas que aparentemente no tienen sentido porque jamás podemos probarlo, a menos que hayamos adquirido alguna gran iniciación planetaria; entonces nos mueve la fe, esta fe que transporta las montañas, que nos hace dignos de ser Hombres con mayúscula, y que, por lo tanto, todo cuanto estamos haciendo ahora no es sino tratar constantemente de reproducir en nuestra vida aquello que está sucediendo en los cielos, y ésta es la obra del discípulo, ésta es la obra de los aspirantes espirituales del mundo, sin distinción de ideologías, credos o creencias religiosas, porque si bien los caminos son distintos, única es la finalidad para todos. Y, por lo tanto, ésta finalidad es la que nos unifica, y conforme nos vamos acercando al centro nos sentimos más unidos, más compactos, más fraternales. Para mí, la importancia de lo que decimos acerca de los Señores de la Llama, acerca de si vinieron de Venus y cómo vinieron, cómo se desplazaron, es de importancia menor ante el hecho de que nosotros podemos vibrar a la manera de los Dioses, porque “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”.

Y es esto lo que debe motivar la acción constante de nuestra vida, convertirnos en argonautas del Espíritu, de penetrar hacia dentro hasta descubrir el Santo Grial de la conciencia, y convertirnos en ese Santo Grial. Si así lo hacemos no tenemos por qué preocuparnos, el karma es pasajero, la paz es eterna, como la vida. Por lo tanto, para mí, repito, el hecho de lo que estamos diciendo aquí, por importante que sea, es solamente un pequeño peldaño en comparación con lo que sentimos internamente de acuerdo con la ley. Se puede comprender o no comprender un razonamiento, pero si el corazón está abierto, lo cual significa que la mente está muy atenta, aunque aparentemente no exista la comprensión intelectual existe una comprensión interna que nos hace solidarios los unos con los otros y juntos con lo eterno, con lo cósmico.


Por Vicente Beltrán Anglada
Barcelona, 11 de febrero de 1987

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