El Misterio del Alkahest.

V.B. Anglada



Vicente. —Hace casi dos años que estamos investigando uno de los aspectos más interesantes del esoterismo de todos los tiempos, como es la magia. Hemos descrito la magia como el poder creador. La creación de los mundos es un acto mágico; las creaciones de los seres humanos son actos mágicos; todo es mágico en la vida del sistema, y seguramente, de todos los sistemas celestes. Pero, Uds. habrán sido conscientes de que durante todo este proceso ha habido una constante; y me permito recordarles que esta constante es, que todo cuanto existe, que todo cuanto se manifiesta y todo cuanto es dentro de cualquier centro creador es espacio. Hay que recordar que el espacio es una entidad, y la entidad espacio tiene infinidad de facetas desconocidas, incluso para los más preclaros iniciados. La entidad espacio se manifiesta como toda entidad a través de tres aspectos fundamentales: la esencia monádica, la sustancia causal y la materia con la cual se construyen todas las formas. Hemos descrito el espacio como una entidad que es: multidimensional, multimolecular y multigeométrica, por lo tanto, no hacemos sino rememorar constantemente esta verdad que ha de presidir desde el principio hasta el fin, —si es que existe un fin— la investigación esotérica de la magia.

Hay, sin embargo, puntos que no han sido tratados todavía con la necesaria claridad o con suficientes detalles, como es, por ejemplo, la magia alquímica. Hemos considerado la geometría, la astronomía, las ciencias aplicadas y todo cuanto ofrece una perspectiva de investigación, hemos hablado de alquimia sólo rozando periféricamente sus aspectos más objetivos, hemos hablado, por ejemplo, de la esencia primordial, de la cual surge todo lo creado, hemos hablado entonces de un espacio puro, inmaculado, del cual se extrae la esencia primordial y, por lo tanto, es la causa primera de todas las cosas. La alquimia, como la astrología, como la astronomía, como la ciencia física, como las matemáticas y como todo conocimiento, abarca siempre de la unidad espacio y al propio tiempo es una unidad. Saben Uds. que en química se tiene como esencia, a partir de la cual se exterioriza todas las equivalencias y todos los elementos químicos, al átomo de hidrógeno, pero hay un misterio en la conversión o en la transmutación alquímica, que se realiza a partir del plano astral al penetrar en los cuatro éteres del espacio, y al penetrar en el nivel gaseoso está creando por primera vez la unidad en química: un protón, un electrón y un neutrón y yendo más ocultamente, hay los anús. Dieciocho anús constituyen un átomo de hidrógeno, repartidos en tres aspectos: uno pertenece al aspecto positivo, seis en el aspecto negativo y seis neutralizando la fuerza de esta polaridad o esta dualidad. En geometría tenemos el punto en el espacio, sin un punto en el espacio no existiría la geometría. El punto o la sucesión de puntos nos dan la línea. La acumulación de líneas nos da la superficie, y la acumulación de superficies nos da el volumen de todos los cuerpos geométricos. En matemáticas tenemos el número uno. El número uno es la base de las matemáticas, es la esencia de todo cuanto existe dentro del reino de las matemáticas; la sucesión de unos, la combinación entre sí, entre los elementos unitarios constituye la base de la matemática. En astronomía tenemos puntos concretos para medir el alcance de un universo, y este punto uno es el Sol, y el Sol constituye la base de la investigación en astronomía, cuando se refiere como el caso que estoy tratando de dilucidar nuestro sistema solar. Si nos referimos a un planeta habrá un uno planetario, el planeta en sí, desprovisto de ninguna complejidad, buscando su esencia más pura que es el uno sin segundo; es cuando viene la sucesión de elementos que surgen de este uno y se crea la multiplicidad, cuando se crean las formas geométricas, las formas visibles. En alquimia, o esencia primordial de transmutación, tenemos el Alkahest. El Alkahest es un nombre que trata de definir lo que es el principio de la alquimia o de la transmutación de todos los cuerpos. Esta fuerza tremenda que surge del elemento primordial o del Alkahest, ha sido denominada con muchos nombres en el correr de los siglos y de los investigadores alquímicos. Tenemos, por ejemplo, la Piedra Filosofal o la Piedra de Perfección, tenemos el León Amarillo, tenemos el Elixir ddee Larga Vida, tenemos la Sustancia Primordial de la Creación, tenemos el Alkahest. Utilizo este nombre porque siempre lo he utilizado cuando me he referido a alquimia, y habida cuenta que el Alkahest, la sustancia de transmutación, es un misterio, quisiera que profundizásemos hoy algo en este misterio de transmutación que surge de la esencia primordial que rige para todos los efectos transmutadores de no importa que planeta, que sistema, que constelación o que galaxia, pues lo que interesa es saber realmente la causa de la transmutación.

Los antiguos alquimistas buscaban fabricar oro a través de elementos minerales metálicos viles como el plomo y el antimonio y, algo superiores, como el mercurio y la plata, y lograron mediante la extracción del espacio de una pequeñísima parte de Alkahest, convertir estos metales en oro. Y esto se ha podido comprobar físicamente, pues creo que hace unos doce años aproximadamente, vino a Barcelona un señor que se denominaba a sí mismo como Conde de Saint Germain. Era naturalmente una persona que adoptaba este nombre porque dentro de la alquimia trascendente el grado “Saint Germain” es uno que permite al iniciado penetrar en los secretos de la alquimia y de la transmutación. Y todas las personas que veían aquel día la televisión, veían cómo aquél señor fabricaba oro a partir del plomo, con un riguroso control de personas, de joyeros y de personas interesadas en descubrir si había o no fraude en esta especulación. Él dijo que con sólo una partícula de polvo adherido a un pequeño crisol que llevaba, había suficiente para fabricar una gran cantidad de oro. Le dieron un pedazo de plomo, rascó un poco de aquel polvito adherido al crisol, y al cabo de poco tiempo los joyeros notaron asombrados que realmente el plomo se había convertido en oro purísimo, más puro que el que se extrae de la tierra o de las minas de oro.

Quiere decir que el Alkahest ha de ser separado de la esencia, revertido a nuestra vida y hacernos fabricar todo. Es sólo un aspecto de la transmutación del Alkahest como disolvente universal. El disolvente universal es la esencia más simple del espacio. Naturalmente que extraer una pequeña partícula de Alkahest del espacio puro exige una pureza de intención, una pureza de costumbres, naturalmente. El fabricar oro partiendo del plomo o del antimonio no tiene mucha importancia porque simboliza solamente el aspecto transmutador de la vida inferior del hombre en sus potencialidades creadoras del espíritu. Y aquí se nos presente la gran interrogante: ¿Qué es realmente el Alkahest? Es una emanación del espíritu, de la mónada, es la mónada manifestada; de ahí que el que extrae de la mónada de sí mismo, la parte de Alkahest que corresponde a su evolución, efectúa dentro de sí grandes transmutaciones. El hecho de que esto sea así es porque todos los grandes alquimistas del pasado, aparentemente, buscaban fabricar oro; lo que intentaban en el trasfondo de su conciencia era transmutar su naturaleza inferior en la naturaleza superior y convertirse en Adeptos e Iniciados.

De ahí, entonces, la analogía que existe entre el elixir de larga vida, la piedra filosofal, el león amarillo o bien cualquier expresión como el Alkahest o, si lo aplicamos al aspecto espiritual, el Santo Grial. El Santo Grial es la expresión del Alkahest en la copa mística, siendo entonces la sangre de Jesús el Alkahest, con propiedades mágicas, de ahí que las propiedades de la sangre han sido reverenciadas en todos los tiempos por los pueblos primitivos. La sangre es magia; y la sangre es transmutadora, pero hay que ver el sacrificio de sí mismo dotando su sangre en todos los acontecimientos para que veamos la fuerza del verdadero mago alquímico. Pero hay consideraciones importantes con respecto a la alquimia trascendente, como, por ejemplo, la relación que existe entre la piedra filosofal o la piedra de perfección, con el polvo dorado místico que algunos denominaron el León Amarillo, para hacer, se dice, por ejemplo, que la piedra filosofal debe ser cocida tres veces, y otros muchos alquimistas hablan de las tres cocciones de la piedra filosofal.

La piedra filosofal, una vez ha recibido tres cocciones, se pulveriza y se crea el león amarillo o la esencia dorada, que es también Alkahest. Cuando se licua el león amarillo se tiene el elixir de larga vida. Todos los iniciados pueden permanecer en el planeta todo el tiempo que precisen y crean necesario para ultimar un plan en relación con la Jerarquía, entonces, el secreto del elixir de la larga vida tiene que estar en su poder, y así lo atestiguó nuestro reverendo Maestro Conde de Saint Germain, que vivió durante muchos siglos manteniendo el mismo cuerpo joven que el de los primeros tiempos en que decidió encarnar. Y esto son solamente anécdotas, porque las tres cocciones y la piedra, que según Paracelso aguantaba la bóveda celeste, según sus propias aseveraciones, tenía que ser descubierta con cristal, debía ser reducida al león amarillo mediante las tres cocciones y después, licuada por medios alquímicos trascendentes, para convertirse en elixir de larga vida, pero todo es Alkahest, todo es esencia primordial conquistada del padre espacio y sujeto a la ley de transmutación que preside las fuerzas de la naturaleza. ¿Se dan cuenta Uds., cuando se habla de tres cocciones, si no será que realmente esta piedra filosofal, esta piedra de perfección que aguanta la bóveda donde se apoya la Tríada, que no es si no un aspecto de la transmutación que está realizando el discípulo en sus tres cuerpos? Una cocción para el cuerpo físico, otra cocción para el cuerpo astral y otra cocción para el cuerpo mental, y cuando los tres cuerpos han sido transmutados, entonces, la piedra vuelve a reintegrarse a la bóveda celeste de donde ha salido, porque en realidad ha sido la cantidad de Alkahest que el discípulo ha extraído del espacio, la ha transmutado en potencia vital, en impulsos creadores y ha tenido en su poder la fuerza mística de todas las posibles transmutaciones.

El Sol, místicamente hablando, contiene una cantidad —el Sol físico, me refiero—de Alkahest, de sustancia transmutadora, llamémosla prana, tal como hemos visto en los estudios esotéricos, no hay problema con los nombres ni con las denominaciones, porque la denominación corresponde siempre a la persona que está tratando de expresar alquimia por medio de la palabra. Lo que sí interesa comprender es cómo el Alkahest es la fuerza del espíritu que logramos atraer a nosotros en virtud de la potencia de creación que está en nosotros y que origina las sucesivas transmutaciones, hasta llegar un momento en que todos los cuerpos son puros, ha entrado en aquella fase de renovación o transmutación mediante la cual el individuo se siente redimido y transportado en espíritu y en verdad a la bóveda celeste marcada por la Tríada, la cual sufre a través de las iniciaciones idéntico proceso de transmutación porque debe reintegrarse a la piedra filosofal del espíritu puro. De manera que hablar de alquimia es hablar también del espíritu creador del individuo, del hombre, de nosotros, de la humanidad, y continuar progresando, transmutando alquímicamente todas las potencias de su ser hasta convertir la materia en espíritu, el plomo en oro, y llegar finalmente a objetivizar el símbolo: se convierte en la piedra filosofal, se convierte en la esencia primordial de la creación, se convierte en el Alkahest, se convierte en la fuerza del espíritu, es el espíritu, somos el espíritu, somos el Alkahest, somos la sustancia primordial de creación, somos los creadores, somos aquellos que a través de Kalpas y Eones, estamos introduciendo cada vez más porción de Alkahest o de espíritu en nuestra vida, llegando así a toda serie de transmutación necesaria en la vida de la naturaleza.

Otro misterio alquímico lo tenemos en la Iniciación. Junto con Fohat, el fuego que es una emanación del Espíritu hay una cantidad de Alkahest que se vierte en los chakras del iniciado en el momento de recibir la Iniciación; la cantidad de Alkahest marca las etapas iniciáticas, a más Alkahest más espíritu, más transmutación, hasta llegar a aquellas iniciaciones en las cuales la abundancia de Alkahest hace posible la redención total de los cuerpos, hace posible que el cáliz quede completamente renovado, purificado y, entonces, el Alkahest, el Santo Grial, puede verterse en la copa mística, el hombre se convierte en un Adepto de la Buena Ley, en un Maestro de Compasión y de Sabiduría. Las transmutaciones que vemos realizarse en nuestros cuerpos, en nuestra mente y, posteriormente en nuestra propia alma, son transmutaciones debidas al Alkahest, que es la fuerza del Espíritu que nos sustenta en la evolución, y que todo cuanto en el pasado buscaron e incluso conquistaron algunos eminentes alquimistas no era sino la cantidad de espíritu que lograron introducir en la sustancia densa para producir un milagro de redención, porque dense cuenta de que la materia es una expresión del espíritu y que el espíritu está atrayendo constantemente hacia sí la materia para transmutarla en algo superior, de la misma manera que la materia siguiendo sus impulsos de todos los tiempos está tratando de que la fuerza del espíritu gravite hacia ellos y se hunda con ellos en el seno de la materia, creando aquellos focos de tensión creadora que con el tiempo serán la base de cualquier evolución, de una cadena, de un mundo o de cualquier tipo de rondas.

El Sol, por ejemplo, que trae una cantidad considerable de Alkahest, cuando está convergiendo sobre la Luna, en el momento del plenilunio, la está transmutando; el Alkahest disuelve las cosas elementales que existen en la Luna y en aquel momento la Luna es la representación del Sol, y es por esto que la Jerarquía, los grandes Maestros, los grandes Discípulos y todos los grupos esotéricos con conocimiento de causa utilizan el pleninulio del Sol para redimir parte de la Luna y convertir la Luna en aquellos momentos cíclicos en una fuerza tremendamente positiva y trascendente que elimina mes tras mes mucha materia indeseable, mucho plomo en la Luna, y la convierte en oro, ya que la Luna es un astro muerto, lo que hace realmente es intensificar mediante la fuerza elementaria que existe todavía en la Luna para empequeñecer su volumen, para ir destruyéndola, para que este acompañante silencioso de nuestra Tierra llegue un momento en que desaparezca por completo, lo cual no sería posible si no fuese por el Alkahest transmutador que existe en los rayos del Sol. Y como esto, cualquier persona, porque el símbolo Sol es el Alma Solar, es el Ángel que nos guía desde el principio de la autoconciencia y trata de elevarnos a lo más grande y positivo que existe en la naturaleza, que nos está deificando constantemente.

Este es el poder transmutador, todos tenemos una parte de Alkahest desarrollada en nosotros que nos permite transmutar progresivamente nuestra naturaleza inferior y convertirla en sustancia superior cada vez con más asiduidad y cada vez con más noble persistencia. ¿Se han preguntado alguna vez por qué están aquí? ¿Acaso no es el espíritu el que les lleva aquí mes tras mes? Porque el Espíritu es el Alkahest, esta fuerza del Alkahest operando constantemente sobre sus tres vehículos temporales está abriendo el paso mediante el Antakarana, alguno de cuyos hilos están constituidos por Alkahest, para llegar de la mente inferior a la mente superior y convertir con el tiempo la personalidad en el Ángel Solar y con el tiempo el Ángel Solar en la propia Mónada, lo cual significa que el Alkahest está en la materia, está en la conciencia, está en el Alma, y está en cualquier rincón de la vida manifestada, y que su descubrimiento y su exteriorización es el motivo principal de la vida del hombre aquí en la Tierra, a esto se le llama realmente transmutación, renovación, redención.

Estamos tratando de redimir la materia a través del Alkahest, a través del espíritu. Hay una separación aparente entre el espíritu y la sustancia primordial, diciendo, por ejemplo, que el elemento primordial o éter primordial es una emanación del espíritu. Espíritu y elemento primordial de creación o Alkahest es lo mismo. El Fuego de Fohat sí es una emanación radioactiva del poder del espíritu, el Alkahest es el Espíritu. El fuego es el que hace fructificar las decisiones del hombre, sean cualesquiera que sean, ya sea el fuego del instinto, el fuego de la pasión o el fuego de la mente, porque todo está constituido por Alkahest en distintos grados de efectividad, de calidad y redención.

Es un tema, si Uds. lo analizan, aparentemente muy abstracto, pero lo hemos estudiado constantemente a través de los estudios sobre libros esotéricos, solamente tendríamos que afirmar que lo que hemos tratado de decir, que no hay diferencia entre el Alkahest, el Santo Grial y el Espíritu, y que todo cuanto hemos venido considerando a través del tiempo no es sino tratar de expresar a través de nosotros y a través de la continuidad del grupo una expresión de Alkahest, que si Uds. se dan cuenta, opera sobre Uds. en el momento en que están escuchando muy atentamente. La atención es una sustancia simple, no la mente, la mente es compleja, la atención es simple; entonces, hay más Alkahest en la atención que en el pensamiento. Significa, entonces, lo que dijimos el miércoles pasado, la intención de Dios es Espíritu, es Alkahest y que a través del centro mental de expresión, el centro del entrecejo, estamos tratando de vitalizar los chakras inferiores llegando a profundizar en el corazón, el chakra cardíaco, tratando de efectuar allí los Doce Trabajos de Hércules, los cuales no son sino pequeñas modificaciones en cada signo astrológico del poder del Espíritu, del poder del Alkahest, y así progresar a través de la analogía hermética todo cuando sabemos con cuanto desconocemos.

La analogía es esta fuerza llena de potencia creadora que nos permite comprender lo más lejano sin movernos del presente, solamente utilizando la intuición, tratando de estar muy atentos. La atención es el Alkahest, un acto supremo de apertura hacia todo cuanto nos rodea; la intención facilita el Alkahest necesario para que la intención se convierta en atención y que la atención se convierta en síntesis, de ahí el 4º Yoga, el Agni Yoga, el Yoga del Fuego, el Yoga de Síntesis, que debe transportar las energías humanas al centro causal y de allí, sin parar un sólo momento, transportarse al centro potencial del Espíritu, la Mónada. Y creo que con estas palabras de introducción a un tema tan aparentemente abstruso, podíamos iniciar un diálogo que aclararía no pocos conceptos con respecto a lo que estamos considerando.

Xavier Penelas. — Dices que el espacio es una entidad, y yo me pregunto si este espacio tiene cualidades diferentes que los separa, que hace alguna especie de círculo infranqueable que delimita las diferentes vibraciones en el cosmos.

Vicente. — Si tenemos en cuenta que el espacio es multidimensional y que cada dimensión corresponde a un grado de espíritu, si tenemos en cuenta el concepto multicausal o multimolecular, mediante el cual el espacio facilita todo grupo de conciencias necesarias para el desarrollo de la evolución de no importa qué centro creador, si tenemos en cuenta que la materia del espacio es purísima, que todo el Alkahest unificando los tres aspectos del espacio, la mónada, la conciencia o alma del espacio o superalma del espacio, y todas las formas contenidas dentro del espacio y lleguen a penetrar por la intuición en la fuerza mística del Alkahest que surge del Espíritu purísimo, y se den cuenta que cuando se suscita un centro creador, nuestro Logos, por ejemplo, lo que hace es extraer mediante el poder acumulado en su existencia kármica de la cantidad de Mónada del Alkahest, de elemento primordial que precisa para su evolución, y que extraerá a su debido tiempo la cantidad de conciencia que precisan todas y cada una de sus criaturas creadas, y se den cuenta que todas las forma arquetípicas que darán lugar a todas las formas geométricas son expresiones del espíritu a través de la conciencia revestida de una forma, de manera que sin darnos cuenta nosotros estamos operando con el pequeño espacio que nos circunda, como los Logos Creadores, extrayendo del espacio el Alkahest, según la medida de nuestro entendimiento, que estamos también absorbiendo del espacio la calidad y cantidad de conciencia precisa para llevar a cabo la obra mística del Alkahest espiritual, y que todas las formas posibles de nuestros cuerpos a través de las edades —si es que Uds. admiten la idea de la reencarnación—, no es sino la sucesión interminable del movimiento creado por el Alkahest para llegar finalmente a la evolución en que nos encontramos actualmente, y que la Iniciación es según la medida del Alkahest que podamos asimilar.

En la 1ª Iniciación hay una cantidad, es la medida del entendimiento del Iniciado; en la 2ª varía, igual en la 3ª, la 4ª, la 5ª, hasta llegar a la purificación de los Logos Creadores. No es si no que hemos absorbido del espacio del Logos, dentro del cual estamos inmersos, la cantidad de Alkahest que nos corresponde a aquellas iniciaciones que estamos recibiendo. De la misma manera se puede hablar de las iniciaciones de los propios Logos Creadores, medida siempre en la cantidad de Alkahest o espíritu del espacio que logra introducir en sus vidas radiantes. Hemos dicho en varias ocasiones que el espacio será siempre superior a todas las creaciones logóicas; el espacio no tiene límites, un universo tiene un círculo no se pasa impuesto por la cantidad de Alkahest que ha logrado introducir dentro de aquel espacio cerrado. Y así se van sucediendo las etapas iniciáticas; y el individuo que ha sido una larva que se arrastraba penosamente por los suelos de la Tierra en un Dios Creador, en verdadero exponente de la Gloria del Espíritu.

Pregunta. — ¿Qué importancia tiene en esta transformación la fusión de los pares de opuestos?

Vicente. — ¿Cuándo se puede decir que hay una unificación de los pares de opuestos? Cuando un opuesto no reacciona contra el otro, cuando está en equilibrio. Ahora bien, la esencia del equilibrio es el Alkahest, es la forma de expresar la ley del espíritu en la materia, es decir, que nosotros vivimos constantemente en el seno de la polaridad, la bóveda de nuestro esfuerzo se apoya, sin embargo, en la Piedra Filosofal. Si logramos extraer una partícula —es simbólico— de esta Piedra Filosofal, la convertimos en León Amarillo a través de las tres cocciones o tres transmutaciones de los cuerpos y después lo convertimos en el Elixir de larga vida, lo cual significa la eternidad, del tiempo de Dios, nos daremos cuenta de que realmente sólo en el Alkahest no existe polaridad, como no existe polaridad en la Mónada; sin embargo, en el Alma, en el Ángel Solar existe una polaridad porque el Alma tiene que estar pendiente de la Mónada y al propio tiempo de la personalidad, que es la dualidad dentro de la cual estamos inmersos.

El espíritu y la materia son la misma cosa, se separa voluntariamente de su creador siguiendo unas leyes rítmicas de evolución, pero cuando existe la potencia del Alkahest irradiando en nuestra vida, existe una transmutación serena e inmutable y, entonces, va decreciendo el poder de la polaridad. La luz y la sombra no tienen sentido, hay algo superior a la luz y a la sombra, hay algo superior al bien y al mal, siempre superior a lo positivo y a lo negativo. Podemos conocer toda la luz pura, no la luz impuesta por el equilibrio de la polaridad positiva o negativa de la electricidad que pueda convertir en luz sin necesidad de pasar por la transmutación que sufren los opuestos para crear esta luz que vemos aquí, sino que realmente un sistema de evolución constante que surge del espíritu, y el espíritu se va exteriorizando hasta sus últimas consecuencias, y al llegar cierto momento en la vida de un centro creador, existe el anhelo de agrupación de todas las simientes despiertas del espíritu en la materia que son puntos de Alkahest dentro de la materia y todo se reintegra en la fuente universal del Éter Primordial o Alkahest o Espíritu; y tenemos ya entonces, quizás otras formas de polaridad a las cuales no podemos llegar por el simple entendimiento o por el simple razonamiento porque están más allá y por encima del entendimiento y del razonamiento del hombre; y aún los Maestros dudan antes de manifestarse sobre este punto, porque es la Gloria del Espacio, y la Gloria del Espacio jamás será descubierta por ningún elemento creador; se admite la presencia del espacio así como nosotros admitimos la presencia de Dios pero no podemos descubrirle ni definirle porque nos faltan elementos de juicio.

Pregunta. — Quería preguntar si ¿tiene que ver el Alkahest con la concepción del cuerpo de gloria, que parece que se consigue utilizando el sexo con o sin compañía?

Vicente. — El Alkahest preside todo movimiento de transmutación. Cuando nace un niño o una criatura a la vida física es en virtud de la fuerza transmutadora del Alkahest, y aquí no hablamos de sexo, hablamos de un hecho concreto y definido, el hecho de nacer, porque nacer presupone una trasmutación o un secreto iniciático, idéntico a aquel que los aspectos etéricos del plano físico se convierten a través del aspecto gaseoso del plano físico en el primer elemento constitutivo de la química de los elementos, o sea, el átomo de hidrógeno. Se ha parido, ¿verdad? Porque hay una concepción en todas las cosas cuando pasan de un estado a otro. Hemos pasado, por ejemplo, del reino animal al reino humano a través de la transmutación alquímica del Alkahest o del Espíritu, y cualquier modificación en cualquier elemento sensible en la vida de la naturaleza, cualquier modificación o transmutación que trae como consecuencia el enaltecimiento de los reinos o de las especies hay que contar siempre con el Alkahest. El acto de morir de un ser humano es obra del Alkahest, el Espíritu que atrae se lleva al Alkahest y al separarse el Alkahest del elemento vital de tu vida, el cuerpo deja de existir, y asimismo dejan de existir los cuerpos astral y mental hasta que completamente renovados vayamos al espíritu del alma; luego viene el Devachán y luego el proceso que sigue al Devachán y volvemos a nacer por el efecto de la transmutación que cada vez es más complejo. Y la evolución va de lo complejo a lo simple, la involución va de lo simple a lo complejo o lo compuesto. De manera que la alquimia de transmutación está en el mismo acto de concepción que un ser humano. Un hombre y una mujer hacen el acto sexual y no pasa nada, pero, ¿qué pasa en los mundos invisibles? ¿Qué es lo que atrae por inducción del Alkahest a la criatura que tiene que nacer, que ya ha visto con anticipación quienes serán sus padres, el ambiente donde tienen que vivir, el país donde tendrá que desenvolver sus actividades, su lengua, su cultura, etc.?

Es una transmutación, ¿verdad? Y esta transmutación la estamos siguiendo desde hace dieciocho millones de años en que el hombre animal se convirtió en ser humano, gracias a la venida de los Espíritus Solares, en los cuales su luz es Alkahest puro, por ello pueden transmutar el instinto del hombre animal y convertirlo en autoconciencia humana, y Uds. vayan siguiendo en la ruta de las investigaciones esotéricas lo que ocurre más allá de lo que estamos diciendo, siempre transmutaciones cada vez más complejas aún buscando lo simple, hasta que, finalmente, lo simple se manifiesta. Lo más simple en expresión humana es la intuición; la intuición es un centro de Alkahest, en cambio el razonamiento de la mente intelectual, no. Hay un poco de Alkahest que está fluctuando en virtud del espíritu encarnado del hombre, que todavía no ha conseguido aclarar su propio destino, y aquí existe siempre inquietud, angustia y sufrimiento, que es lo que nos sucede particularmente a todos, porque el Alkahest va fluctuando a través de los opuestos, ora está a este lado, ora está aquí, y ¿quién se detiene en el centro y capta el Alkahest en su justa esencia? Vean Uds. que hemos hablado repetidamente de los espacios neutros, ¿pueden Uds. ahora, utilizando la analogía o la intuición, darse cuenta qué es lo que motiva el espacio neutro? Sino que en un momento fúlgido del tiempo nos hemos dado cuenta de que había una sustancia en nosotros que nos estaba llamando constantemente desde el principio de los tiempos y que ahora, al darnos cuenta con extrañeza por nuestra parte, nos sentimos transformados, deificados, introducidos en otro mundo de experiencia desconocida por completo por nosotros en los tiempos pasados.

Pregunta. — ¿Por qué este elixir de vida en los grandes iniciados, estos tienen un gran control de sus vehículos? ¿Por qué necesitamos todo esto?

Vicente. — Porque este líquido es el prana puro. Todo cuanto nos explican los alquimistas, por verdad que sea físicamente, es solamente una expresión simbólica de la verdad. La botellita del elixir que toman los iniciados, ¿crees que necesitan los iniciados beber el elixir de larga vida para perpetuarse en el tiempo? Si el Alkahest está en la redoma del espacio, sólo basta extraer este néctar mediante el poder que le confiere la Iniciación. De ahí que el elixir hay que saber interpretarlo como hemos dicho anteriormente. Que la mayoría de los discípulos utilizaron la fuerza mágica del Alkahest para convertir el plomo en oro es evidente. También Madame Blavatsky tuvo que hacer de médium para hacer comprensibles ciertas ideas abstractas al mundo materializado del siglo pasado, ¿verdad? Pero ahora estamos en el presente; hablamos del pasado como algo simbólico, porque realmente lo que se convierte en oro es el plomo de las pasiones, no el metal plomo. Si de dan cuenta de esto verán qué perspectivas se abren ante Uds.

Hay personas que están comprando libros de alquimia para ver si logran una fórmula para convertir en oro cualquier metal vil como el plomo o el antimonio, por ejemplo, o la plata o el mercurio muy cercanos al patrón oro en virtud de la cantidad de protones, electrones y neutrones que tienen dentro de sí. De ahí que, hay que ver las cosas con claridad tal como tratan de ver los grandes discípulos. El elixir de larga vida está aquí. ¿Quién es capaz de respirar de una manera apropiada para captar mediante el prana una partícula de Alkahest que asegure la supervivencia absoluta dentro de un marco de tres dimensiones? ¿Quién? Lo dijimos todo, todo está en el espacio. Damos más importancia a la obra del espacio que al propio espacio. La respiración, no el sistema de pranayama de los yogas que algunas veces no se sabe qué es lo que se hace con el Pranayama o la ciencia de la respiración, como tampoco saben nada del Laya Yoga o ciencia de los centros, ¿por qué?, porque ven la forma y no la esencia. Así no podemos tener entre nosotros grandes discípulos iniciados, llevando movimientos que tienen que ver simplemente con la fuerza cíclica de los elementos.

Hay que buscar más allá. Hay sistemas de locomoción en el éter que si el hombre los descubre cesará por fin la lucha por el oro negro, por el petróleo; pero los científicos no están interesados en buscar este nuevo elemento vital conteniendo una parte de Alkahest, mediante el cual la respiración del planeta sería más pura, no habría esta profanación de la ecología terrestre, sería algo más sutil. Es pesado transportarse a través de los métodos de locomoción que conocemos, que están pervirtiendo los devas de la atmósfera, los está alejando constantemente, ¿por qué?, porque los químicos y las potencias económicas están más dispuestas a conservar la fuerza del oro negro, de donde extraen riqueza para ellos y miseria para los demás, la fuerza de su propia supervivencia, y esto no es fraternal, no es humano, y tarde o temprano tendrán que dar cuenta al karma de lo que están realizando. Así que no se preocupen, que cuando el momento sea llegado el karma caerá con toda su fuerza sobre todas aquellas personas que mantienen a sabiendas, secretos que podrían tener amplias repercusiones en la vida de los países y en la salud de los seres humanos.

Leonor. — Yogananda nos contaba que conoció a una señora que durante unos cuarenta años no ingirió ni un sólo sólido ni líquido en su cuerpo, lo que digamos tampoco es una meta, pero esta técnica que le enseñaron —completamente iniciática, porque estaba prohibida hacia determinadas personas—, resultaría una gran solución para el planeta, para la miseria y para todo, ¿verdad? Si todos pudiéramos hacer lo mismo también se beneficiaría el planeta de todos estos resultados y parece que esto pudiera llegar.

Vicente. — Sí, sería una solución, como esta señora —con la cual tengo una relación— hubiese podido conquistar del éter una cantidad de Alkahest, o de Espíritu Puro. Tengamos en cuenta que de permitirse absorber el alimento del espacio, porque todo lo conocido en los alimentos son condensaciones del prana. El prana puro contiene todas las fuerzas, las modificaciones sólidas, líquidas y gaseosas, y tiene todas la gama mediante la cual puede una persona vivir más allá de los límites del tiempo sin necesidad de ingerir ningún alimento, dense cuenta de que automáticamente todo el mundo tuviese a su disposición un método por el cual pudiera dejar de comer, y entonces diríamos: “Hemos arreglado el mundo”. Pero, ¿saben Uds. lo que sucedería con los grandes grupos bancarios, con los grandes comercios internacionales? Habríamos caído en una apatía tremenda, en un desconcierto tan grande que yo creo que la Jerarquía optaría por trasladarse a otros lugares del esquema. Si dejamos de comer dejamos de consumir y toda la civilización se basa en el consumismo, ¿se dan cuenta de esto? Así que no voy a decir cual es el sistema para no comer. (Risas) Los amigos se reunirían, por ejemplo, y si no hubiese que comer nada, aire solamente… (Risas) no interesaría ¿verdad?

Xavier Penelas. — ¿Es el Alkahest autoconsciente, o bien es el vehículo de una consciencia a su vez?

Vicente. — Es el Espíritu, cuando el espíritu llega a condensarse o se condensa el Alkahest a un cierto punto se crea la conciencia, el alma y, cuando surgiendo del alma se concentra más y más se crea la materia, la forma de los tres cuerpos que utilizamos para nuestra propia manifestación, de ahí que es sencillo suponer que el aspecto primordial de la creación, que inicialmente es transmutación, tiene que ver mucho con la cantidad de Alkahest. El Alkahest o el Espíritu es la medida de la creación, la cantidad de Alkahest marca la evolución de las personas. Repito, la concentración del Espíritu en la persona, el Alkahest, el Espíritu; la cantidad de Alkahest que manipulemos o que seamos capaces de manipular se convierte en la esencia purificadora de nuestro ser.

Pregunta. — ¿Se puede introducir Alkahest dentro de una obra de arte?

Vicente. — Según se nos dice, los antiguos magos creaban estatuas parlantes, estatuas que se movían, porque les infundían parte de su vida, quizás, parte del Alkahest, y no me refiero al Oráculo de Delfos sino a los grandes escultores inspirados por los devas, que crearon no solamente belleza arquitectónica o escultórica sino que crearon incluso vida en la piedra, en la madera, dentro de la infinitas oquedades del arte. Se nos dice, que el Renacimiento fue una expresión del Alkahest que sólo contadas individualidades artísticas lograron asimilar en su justa proporción. Los que lo intentaron después crearon el esnobismo en arte, que todavía está a nuestra vista en pintura y en escultura; no hay Alkahest, no hay vida, y la forma es antiestética porque se aparta de todas las modalidades esculturales impuestas por el arquetipo que corresponde al arte. El arte tiene su propio arquetipo; y la medida del arte es la medida áurea, pero la medida áurea es desconocida todavía en su verdadera expresión dévica de los tiempos del Renacimiento. Un iniciado en arte, que es un Leonardo Da Vinci, había conquistado parte del Alkahest en su vida y, según se nos dice, era andrógino. El andrógino es una expresión del Alkahest cuando ha roto las fronteras de la polaridad y se ha convertido en un ser aparte de la creación, desconocido incluso por sus familiares, por sus allegados, porque ¿quién va a comprender al andrógino cuando está todavía luchando dentro de una cárcel de carne, sujeto a un instinto dual del mundo animal?

Xavier Penelas. — Yo me atrevería a decir que no es lo mismo, la Piedra Filosofal del Grial, y que el Antakarana une ambos en la bóveda celeste de nuestro cráneo ¿es esto correcto?

Vicente. — Ya sabes que si no estás de acuerdo no voy a discutir contigo. Yo discuto con personas que quieren aprender, no que se cierren. Yo nunca me cierro. Si reconocen que lo que digo no tiene realidad, no importa, no tiene importancia, son palabras, que el viento del olvido se limitará a esparcir hasta que desaparezcan, pero no es esta la cuestión, porque Alkahest, verdad, bondad y belleza, que son los arquetipos de los tres primeros reinos, de los tres primeros planos y de los tres primeros cuerpos del hombre, demuestran su fuerza precisamente, porque parte del Alkahest del Alma ha llegado a su corazón y está verificando las transmutaciones necesarias hasta convertir la personalidad integrada en Alma superior, y allí viene otra recepción a través de las sucesivas iniciaciones del oro del Alkahest del Espíritu.

Hemos dicho que existe la medida de la creación, la medida del arte, la medida de la geometría, de la astronomía, de la ciencia aplicada, de la química, todo se basa siempre en arquetipos, ¿verdad? Bien, un arquetipo, es un aspecto mental que refleja la verdad, la bondad o la belleza de la creación, pero el clarividente iniciado percibe en el interior del arquetipo una pequeñísima parte de Alkahest que brilla e irradia a través del arquetipo, entonces, aquellos que trabajan por realizar el arquetipo tendrán que purificar su vida y ponerla a la altura del Alkahest, y entonces serán buenos ciudadanos, buenos artistas, buenos políticos, buenos científicos, buenos religiosos, porque el Alkahest de su propia vida, de su propio espíritu, les ha dado un par de alas para que puedan volar por encima de los bienes materiales.

Ramón. — Has dicho que mediante la atención podemos extraer un fragmento de este Alkahest para purificar, para transmutar nuestros vehículos, pero esta extracción de Alkahest se llevaría a cabo a base de un contacto con el Espíritu, con la Mónada y este contacto, si no tengo mal entendido, es a partir de la 3ª Iniciación. ¿Qué implica que mediante la atención nos preparamos para la 3ª Iniciación o que necesitamos la 3ª Iniciación para poder llevar a cabo este transmutador efecto de absorción de Alkahest?

Vicente. — Llegamos a las iniciaciones, incluida la tercera, por la cantidad de Alkahest que hemos acumulado en nuestros cuerpos, que son los que efectúan las necesarias transmutaciones. Se llega a la 3ª Iniciación por una acumulación de Alkahest; cuando existe redención del cuerpo físico, del cuerpo emocional y del cuerpo mental se sucede la 3ª Iniciación, hay una transfiguración. Dense cuenta que transfiguración es transmutación; la 3ª Transmutación o la 3ª Iniciación o la Transfiguración del Iniciado proviene del Alkahest que ha integrado el cuerpo físico, de la pequeña parte de Alkahest que ha integrado el cuerpo astral y de la cantidad de Alkahest que ha convertido la mente en depósito de pureza que permite la entrada en esta sagrada iniciación. Esto es siempre simbólico; se nos habla de los Reyes Magos, por ejemplo, y yo digo sí, llegan los Reyes Magos hasta el pié de la transfiguración, ¿pero quién está en la cima del monte de la transmutación alquímica? Está la Tríada Espiritual: Jesús, Moisés y Elías. Son santos, son personas, son estados de conciencia, que no es lo mismo.

Avanzamos por el Alkahest, no llegamos a la 3ª Iniciación y absorbemos el Alkahest, sino que en la 3ª Iniciación, el iniciado nos comunica el Alkahest necesario para proseguir la búsqueda de la 4ª Iniciación, la iniciación del Arhat, bien conocida por los investigadores del mundo oculto. De manera que es siempre la causa superior al efecto. A la iniciación se llega por acumulación de luz del Alkahest, por la cantidad de espíritu creador que hemos logrado introducir en las células de nuestro cuerpo, y en los compuestos moleculares del cuerpo astral y de la mente, y en cuanto al Antakarana, ¿qué es el Antakarana? Se nos dice que es un puente imaginario que tendemos entre la mente inferior, Ajna, y el centro Coronario. ¿Se dan cuenta de que la llegada del centro Ajna al centro Coronario está marcado por siete etapas? El Alkahest que recibe transfigurado en el momento de recibir el impacto del Cetro, es la fuerza de Alkahest en sus chakras que le posibilitarán para pasar a la 4ª etapa, la 4ª Iniciación. El Antakarana está formado, decimos, ya no hay problema; ¿cuándo nos damos cuenta de que el Antakarana ha sido constituido?

Cuando la mente intelectual no entra en el proceso de construcción se va creando sólo. El hombre con el Alkahest va creando el camino, segrega de sí mismo la esencia que le permite construir el sendero de luz que lleva al éter, entonces, responde místicamente al corazón, y cuando llega el Antakarana a la 4ª etapa, se despierta el chakra Cardíaco, y hay un triángulo constituido por el centro Coronario, el centro Ajna y el centro Cardíaco, y entonces empieza aquí la vida del Arhat y la posterior iniciación de Adepto o de Maestro de Compasión y de Sabiduría. Dejemos al Alkahest a un lado, dejemos toda la esencia conocida por los antiguos alquimistas como si no existiesen, pensemos en el Espíritu, porque todo cuanto surge del Espíritu es puro, y la pureza, el Espíritu introducido en las células de nuestra vida mediante la sensibilidad, mediante la luz, mediante el entendimiento y mediante la voluntad abriendo el corazón, nos hacemos divinos y llegamos a etapas superiores, donde solamente nos guía el espíritu a distancia, porque incluso el alma ha sido trascendida, y estamos inmersos en un mar sin orillas o en un desierto sin un posible oasis, es la tierra estéril de que hablaron los grandes iniciados, que hay que surcar a pesar de todo, venciendo el temor, la angustia y el sufrimiento, pero ¿qué nos guía? El propósito, el Alkahest del Espíritu. El Espíritu llama al Espíritu, y la porción de Espíritu en nuestra vida está tratando de reintegrarse al Espíritu del cual dimanó, y convertirse entonces en esencia monádica, en esencia espiritual, más allá y más arriba de cualquier posible renacimiento; ha llegado a la culminación de la obra alquímica en la vida de la naturaleza.

Xavier Penelas. — El primer domingo de mayo es Luna Llena de Tauro, el Festival de Wesak. Esotéricamente se la conoce como la Luna más potente, como el Festival del Buda. Quería saber si esta cualificación de la Luna de Tauro, corresponde a una mayor cantidad de Alkahest, a una mayor posibilidad de transmutación para la humanidad, y si es cierto que en este plenilunio concurren estas circunstancias.

Vicente. — Exactamente, es la festividad con mayor afluencia de espíritu en la vida de la naturaleza, se transmite a través del Buda el Alkahest necesario para un año de vida en el planeta. Y durante todo este año, esta fuerza, este movimiento del Alkahest transmutará muchas cosas aunque no nos demos cuenta. Muchas veces lo que sucede a través de la invasión de la energía del Buda es en los mundos subjetivos, en los mundos invisibles, pues si cada cual se analiza fríamente verá cómo cada año se halla un poco más cerca de su propio propósito espiritual que lo está siguiendo constantemente. La Jerarquía utiliza precisamente la hora exacta del plenilunio para iniciar a los discípulos que estén debidamente preparados. Dense cuenta, que los cuerpos de los hombres son procedentes de sustancia lunar y se les llama la Obra de los Pitris, es decir, cuerpos lunares; de manera que toda la humanidad se siente estimulada al bien o al mal. En el momento en que existe esta calificación exacta en el momento de Luna Llena, por el Sol sobre la Luna. Pero, ¿por qué existe? Porque hay personas cuyos cuerpos lunares todavía no contienen Alkahest y, por lo tanto, la influencia de la Luna siendo pura y perfecta les atañe muy negativamente. Hay que tener en cuenta que estamos utilizando términos para definir objetivamente algún resultado de investigación esotérica de los grandes iniciados que nos precedieron en el sendero. Por lo tanto, la Luna Llena hay que observarla místicamente, con toda la fuerza de la buena voluntad del corazón y con el propósito firme de llegar a las últimas consecuencias, y después utilizar los intervalos lunares para darse cuenta de lo que hemos avanzado en un año. La respiración de los hombres, si no se sujetan al pranayama yogui, que está vendiéndose en cualquier libro, se darán cuenta de que año tras año respiran de manera muy distinta, hasta llegar un día en que el Alkahest que han recibido a través de estas espontáneas respiraciones es aquella fuerza de la respiración que nos lleva directamente a Samadhi.

Samadhi es un estado puro, nada tiene que ver la conciencia de la forma, no hay que situarlo en un nivel determinado. Samadhi está más allá del Antakarana, es la expresión del Espíritu en el hombre que ha logrado controlar su entera naturaleza inferior y está llegando a participar enteramente de los beneficios de la Mesa del Padre.

Xavier Penelas. — Quería saber si los efectos de esta Luna Llena, cuando el Sol está en Tauro y la Luna está en su opuesto, en Escorpio, eran neutralizados en el momento de la Luna Nueva, de la Luna Oscura. ¿Hay algún equilibrio entre estas fuerzas?

Vicente. — Al contrario, en el momento de la Luna Llena, cuando exactamente el Sol da de lleno en la Luna, se equilibran los opuestos, Leo y Acuario se equilibran; Géminis y Sagitario se equilibran, ¿por qué? Porque el Sol en este caso es el Alkahest, el centro neutro de toda posible creación. Hay que tratar de vivir íntegramente el poder solar sobre la Luna; dense cuenta de que nuestros cuerpos son lunares, y cada vez que el Sol irrumpe, se precipita sobre la Luna en toda su plenitud en los momentos de plenilunio, están vigorizando con energía superior cada uno de nuestros cuerpos. Gracias.


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, el 9 de Abril de 1988
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) el 10 de Mayo de 2007

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