El Hombre y el Descubrimiento del Mundo Oculto. III

V.B. Anglada


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Interlocutor.- Hablábamos antes sobre el desarrollo mental superior de la persona. Bien, yo digo que la persona según las experiencias en el campo del esoterismo, se presenta a la persona bajo tres aspectos prácticos como energía, como mente y como personalidad. Bien, así resulta, por ejemplo, que la mente…

Vicente.- Un momentito, el arquetipo es, si ustedes pueden seguir esotéricamente el proceso que Dios ha imaginado, como imagina el arquitecto un edificio y lo está construyendo, y como existen siete planos en el Sistema Solar, o siete estados de su vida, o siete dimensiones, para cada uno de esos planos o dimensiones ha situado aquello que Él quiere realizar. Esto es un arquetipo, pero cuando hablamos del arquetipo humano ya nos vamos a referir... (silencio, parece dibujar algo en la pizarra). Esto naturalmente es lo que decías tú, es decir, la mente, aquí le pones energía, yo le pongo emoción, es igual, y aquí le pones tu materia, o conducta. Desde un punto de vista, digamos, científico, el arquetipo está en el equilibrio de las tres razones: de la mente, de la emoción y de la conducta; de la mente, de la energía, de la materia, de la personalidad está aquí… (Señala a la pizarra). No podemos realizar el arquetipo porque no sabemos el plan de desarrollo de este arquetipo, pero en la medida de que el triángulo se hace equilátero, cuando la mente, la energía, la conducta o la materia o la personalidad siguen idéntica trayectoria entonces hay una tendencia a revelar un equilibrio. El arquetipo será, por ejemplo, que la mente reflejará un arquetipo de verdad, lo que decíamos antes, la energía emocional tiene por objeto un arquetipo de bondad bien definido, y la conducta por ejemplo tiene que establecer belleza de actitudes. Fíjense bien, tenemos la verdad, la bondad y la belleza, tres aspectos que constituyen el triángulo de la vida humana, pero esto no puede ser realizado en tanto no exista un equilibrio entre la mente que piensa, el corazón que siente y la conducta que actúa hacia lo exterior. Entonces, el proceso es ver si podemos tener atención hacia dentro donde está el arquetipo de belleza, de bondad y de verdad, aprender también a silenciar las actitudes, porque la mente funcionando en un plano eminentemente intelectual no puede captar la verdad ni el arquetipo. Si la emoción está actuando dentro de un sentido de valores del deseo no puede captar la bondad del arquetipo que tiene que desarrollar el mundo emocional, y tampoco la conducta puede desarrollar una belleza de actitudes en tanto no exista un equilibrio de funciones psicológicas, pero esto solamente es el aspecto visible de nosotros, pero ¿qué diremos cuando hayamos rebasado las fronteras del intelecto, o cuando la emoción se convierta en sentimiento de integridad, o cuando la conducta sea automática respondiendo a las impresiones de verdad y de bondad? Lógicamente será belleza, pero esto es un arquetipo que debemos desarrollar con el tiempo; ahora bien, si decimos, por ejemplo, que el equilibrio de este triángulo, de la personalidad o del alma debe desarrollar estos atributos de verdad, bondad y belleza, hay que suponer que solamente estamos refiriéndonos a tres estados positivos. Por ejemplo, la mente funciona en una quinta dimensión, vamos a la dimensión y al éter. La bondad funciona en la cuarta dimensión, desde un punto de vista emocional; y la conducta funciona en un nivel de tres dimensiones. Fíjense bien que tenemos que utilizar la cuarta, la quinta y manifestar a través de la tercera dimensión, luego es importante lo que hemos dicho antes de tener un dominio absoluto de los éteres, el éter de la tercera dimensión, en la cual en el plano subatómico es precisamente donde se nota la alegría del arquetipo puramente físico, aquel que actuará seguramente según el Plan del Creador al finalizar la 7ª Subraza de la 7ª Raza. Ahora, actualmente, se nos dice, y puede ser comprobado, que estamos funcionando en una mente que está dentro de la 5ª Subraza de la 5ª Raza, tenemos que desarrollar para terminar esta raza dos subrazas todavía, la sexta y la séptima. Seguramente que la Era de Acuario dará noción de la sexta subraza, y aún faltan dos razas con sus siete subrazas cada una, catorce subrazas más dos razas que nos faltan para finalizar un arquetipo puramente físico. Pero, más todavía, según un estudio esotérico se nos dice textualmente que el Universo dentro del cual vivimos inmersos no es sino el cuerpo físico de un Logos Cósmico, ¿qué significa esto? Que todo nuestro Universo, con sus diez planetas conocidos: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Vulcano y Plutón, y dos que faltan por desarrollar todavía que no han sido descubiertos, para estar de acuerdo con el doce de la constelación celeste. Fíjense bien, que todos estos planos, que cada uno de los planetas tiene siete esquemas que desarrollar, siete cadenas planetarias, siete rondas, siete razas humanas, siete subrazas, siete reinos de la naturaleza, por lo tanto, y después de saber todo esto, después de ver lo sublime que es la creación de Dios en la naturaleza, que todo este contenido universal no es más que un cuerpo físico de un Logos Cósmico o de un Dios Solar, la mente queda realmente desvanecida ante esta grandeza y realmente hay que pensar en grandes proporciones, lo cual significa, volviendo al principio, que el intelecto prácticamente no nos resuelve el problema de la divinidad. El intelecto nos da la noción de la mente relacionada con los tres mundos, pero hacia adentro esto tiene que desaparecer para convertirse en intuición que es el aspecto sublime de la mente. Entonces una vez la mente se ha convertido en intuición y puede captar directamente los grandes arquetipos de la raza, la bondad se convierte en algo indescriptible, en un sentimiento de integridad, y todo junto constituye aquello que técnicamente se define en esoterismo como la iniciación, que analizamos al examinar los misterios del cristianismo en días pasados, pero todo está condensado en el misterio del equilibrio del triángulo, como decía el amigo Domingo, porque realmente el triángulo una vez ha sido equilibrado nos da la noción del arquetipo a nuestro alcance, pero no del Arquetipo Solar, es decir, que debemos hacernos solares para poder descubrir el arquetipo que se agita gozoso dentro las oquedades infinitas de la Mente de Dios, y por esto hay que ser muy humilde y empezar a reconocer cuán poco sabemos todavía, y cuán poco sabemos y cuán poco desarrollamos, y cuán poca responsabilidad tenemos ante lo que está sucediendo por doquier, ante la vida y los acontecimientos históricos.

Interlocutor.- Entonces, por este equilibrio mencionado ahora podría ser dinamizada esta energía de la tónica de la Era de Acuario, o sea Crística, sería esto, ¿verdad?

Vicente.- Sí, justo, porque cuando hay equilibrio hay un dinamismo natural que se proyecta hacia los éteres en todas direcciones, entonces hay un dinamismo creado por un equilibrio, y yo me pregunto, cuando existe equilibrio ¿dónde está el diablo? Se dan cuenta de cómo es científico y filosófico al mismo tiempo. Solamente cuando no existe equilibrio es cuando hablamos del diablo, solamente cuando la mente está oscurecida por el intelecto es cuando se hace el razonamiento del ser o del no ser. ¿Se dan cuenta dentro de una escala de valores filosóficos de la inutilidad del libre albedrío? Fíjense bien, si el hombre tiene el libre albedrío de decidir es porque no es perfecto, porque siempre está ante el dilema de elegir esto o lo otro pero ¿qué pasará cuando la mente sea plenamente intuitiva, es decir que pueda captar directamente los grandes arquetipos de la raza ¿Dónde está el libre albedrío? Se hace esto y está bien, y se hace bien siempre porque no vamos a discutir si está bien o mal. Solamente el intelecto tiene la duda, o el deseo tiene la duda, pero no la intuición ni el sentimiento de integridad. El proceso está aquí. Si nosotros como seres humanos podemos vivir de una manera tan libre que incluso el intelecto llegue a ser solamente un pequeño instrumento de la voluntad, y no como ocurre frecuentemente como todo el sistema escalonado y competitivo de la vida organizada, social de nuestros días. Este es el problema, solamente.

Interlocutor.- Para llegar a este despertar de esta energía o dinamizarla, ¿verdad que una vida normal, sin ashramas, también se puede conseguir?

Vicente.- ¿Sin ashramas?

Interlocutor.- Sin ashramas, con la voluntad propia, claro, de una vida espiritual completamente.

Vicente.- Yo creo que lo que nos aparta de la realidad, de Dios, o del arquetipo, es el haber acogido sobre nosotros una carga de cosas con las cuales no tenemos nada que hacer, es decir, que la mente cuando funciona a su pleno ritmo de integridad es cuando es muy sencilla, muy vulnerable, no tiene autodefensa, está abierta completamente a la vida, y entonces en esta apertura la verdad pasa constantemente por esta mente y la convierte en la sede o en el recipiente, o en el cáliz de la intuición. Pero nos han enseñado de pequeños a competir, a tener algo, a suspirar por una meta, y naturalmente estamos pensando en metas, en objetivos, y estamos edificando estructuras constantes de la mente, y en tanto estemos edificando una estructura intelectual la verdad se escapa, no la podemos comprender así. Comprenderemos un concepto de verdad, o una pequeña verdad, o uno de los fuegos menores de la naturaleza, pero la verdad no la podemos conocer a menos que la mente esté tan abierta, o volviendo al principio, tan separados los átomos de la mente los unos de los otros que por allí, por aquellos grandes intersticios se filtra la intuición, o sea, el arquetipo, o sea, Dios en nosotros. Lo mismo en el mundo emocional, hemos de ser algo en algún mundo para autorreconocernos, si nos falta el deseo nos falta todo, y para llegar a un sentimiento de integridad y de belleza el deseo tiene que estar reducido a cero, sin ambiciones. La ambición no es para los amigos del espíritu ni para los discípulos de un ashrama. Yo digo que el ashrama es para todos los seres humanos, no es para un grupo de elegidos, es para toda la humanidad. Por lo tanto, funcionamos siempre de una manera inadecuada, de una manera inestable, de una manera caótica, y así no podemos producir a nuestro alrededor ningún canon ni ningún arquetipo de belleza; al contrario, estamos inmersos en las sombras de la noche que nosotros hemos creado. El arquetipo precisa para revelarse un corazón casto, una mente sencilla y una conducta recta, y es un desafío a la integridad espiritual de todos y cada uno de nosotros que vivimos en el centro de una humanidad agobiada por el egoísmo, la incomprensión y la ignorancia, y todo el proceso de la vida de la humanidad no es si no este paso que debe ir del diablo al ángel. El paso que va de este vacío tremendo que existe entre el Guardián del Umbral y el Ángel de la Presencia es la evolución, por lo tanto, desde un principio de los tiempos estamos luchando contra el diablo y estamos buscando el Ángel de la Presencia. Así que estamos viviendo, y ahora cuando hablamos del diablo nos parece que es una cosa extraordinaria, pero si desde el principio de los tiempos, desde que tenemos una mente que funciona, desde que estamos psicológicamente organizados como individuos estamos traficando con el demonio constantemente, estamos también suspirando por el ángel. Así que estamos proyectándonos en el éter, tratando de realizar en el éter el arquetipo de la propia perfección que es la tarea inmediata de los servidores de la humanidad. Lo demás, cuando un grupo muy numeroso de individuos han realizado el arquetipo es cuando florece una buena civilización. Es cuando la raza da de sí lo mejor que tiene, es decir, técnicamente está realizando el arquetipo de aquella subraza o de aquella raza, y todos podemos contribuir al desarrollo de nuestra propia subraza para alcanzar la raza más profunda dentro de la subraza en la que estamos evolucionando.

Interlocutor.- Es la integridad.

Vicente.- Justo, la integridad.

Interlocutor.- Has dicho que el libre albedrío era una indignidad. Yo creo que el hombre hace uso del libre albedrío pero llega un momento en que ya no tienes necesidad de hacer uso de él, entonces es cuando tienes libertad y haces lo que debes.

Vicente.- Justo, justo. El libre albedrío..., esto parecerá una cosa muy dura para algunos, pero es que realmente la persona se está forzando constantemente para realizar algo, y naturalmente para que el individuo se sienta impulsado a realizar algo debe tener un objetivo muy cercano, entonces, trabaja porque ve la meta. La conquista la ve inmediata. Pero cuando se está buscando un arquetipo, el arquetipo para la humanidad (ha sido proyectado) proyectado por la Divinidad, entonces la meta es muy larga y no todas las personas tienen el estímulo necesario para perseguir aquel arquetipo a través del tiempo, transcurriendo las edades cronológicas del tiempo, y, por lo tanto, la teoría de que la mente debe dominar todo el proceso de la vida es para aquellos que tienen ante sí una meta inmediata, pero para las personas que realmente decidan buscar directamente la divinidad deben dar el salto tremendo, deben arrebatar el cielo por la violencia, como decía Pablo de Tarso, y ahora mismo, en este instante, como dice Krishnamurti, podemos realizar esto, pero hay que comprenderlo para vivirlo, vivirlo sin comprenderlo es volver a caer en las redes del intelecto. Ahí está el proceso, entonces, si la meta es tan lejana que en la proyección de esta meta hemos perdido la conciencia de nosotros mismos, entonces ¿dónde está el libre albedrío? Se ha fundido en el éter. El libre albedrío es la voluntad de Dios en nosotros, por tanto ha desaparecido todo cuanto tiene un tráfico con el tiempo y estamos viviendo por anticipado la gloria de la eternidad. Yo digo que esto puede ser posible, en esta época. Ahora. En este momento. No esperar a mañana porque el mañana es aplazar constantemente el tiempo, porque mañana tenemos pasado y así iremos proyectándonos en el tiempo sin realizar ningún arquetipo, solamente realizando las metas competitivas del intelecto y solamente esto, o los límites o fronteras del deseo, pero nada más que esto.

Interlocutor.- Cuando este triángulo perfecto se realiza y el éter está lleno de átomos diferentes, buenos y malos, pues según se desprende de la conducta humana y del egoísmo que cada día crece más y de los vicios, ¿es que hay más átomos malos que buenos y llegará un momento que en la nueva raza serán los buenos los que tendrán superioridad y todo el mundo cambiará?

Vicente.- Yo solamente puedo decirle... no vamos a contar los átomos buenos y malos porque esto es imposible…

Interlocutor.- … pero ante tantos vicios, representa que hay muchos más malos que buenos…

Vicente.- … sí, un momentito, espérese usted. Fíjense bien, vamos a analizar esta reunión en la que estamos inmersos nosotros. Durante todo el rato ustedes han mantenido una atención extraordinaria, durante ciertos momentos el silencio es absoluto, ¿dónde están los átomos cuando el silencio es absoluto? Se han disuelto en el éter. ¿Por qué se nos habla místicamente del silencio? Porque el silencio disuelve los átomos, o ¿es que el diablo no es algo intelectual, que está pensando constantemente? Ahí está el proceso, entonces, más que buscar, por ejemplo, el número es ¿qué capacidad creativa tenemos nosotros? ¿Cuántos átomos no colaremos a través del silencio y vamos a destruirlos? Ése es el problema, es decir, que ahora estamos en silencio, fíjense bien, estamos un momento en silencio y verán la fuerza que se libera en el silencio…, ahí está. Cuando hay una atención profunda no existen átomos nocivos, existe la gloria de la divinidad solamente, esto estamos demostrándolo, no yo, ustedes. Ustedes están sintiendo esta vida, este silencio, y en tanto sean capaces de permanecer en este silencio el diablo no podrá con ustedes. Solamente es esto. Así que es un método sencillo de disolver los átomos nocivos del espacio, del éter, con sólo dedicarnos un poco a silenciar nuestro cuerpo emocional, limitando la expansión del deseo material, dejando la mente simplificada, sin átomos intelectuales, y recuperaremos el intelecto cuando seamos capaces de expresar verdades. El intelecto es una fuerza, hay que adquirir el intelecto, y cuánto más nutrido sea el intelecto mejor será el instrumento con el cual podremos progresar los fuegos mayores del sistema a través del arquetipo que hayamos conquistado. Casi valdría la pena callar y estar en silencio un rato y saldríamos de aquí casi levitando, porque en silencio perdemos peso, y estamos volviendo al principio, que en el momento mismo en que estamos en silencio estamos perdiendo peso ¿Por qué? Porque estamos disolviendo átomos y cada vez es más grande la distancia entre uno y otro átomo. Los Santos, los grandes místicos levitan cuando están en unción con Dios ¿Por qué? Porque sus átomos se han separado a una distancia tan grande que pierden peso. Es el caso del aire caliente y del hidrógeno dentro de un dirigible o de un globo, ¿por qué se eleva con todo su peso el globo? Porque existen átomos calientes que no tienen átomos y claro van luchando contra la gravedad, ahora bien, apliquen el símil a todos los planos del Sistema Solar y a cada uno de los cuerpos que poseemos, y se darán cuenta de que estamos intentando sutilizar los cuerpos, hacerlos perder peso para alcanzar la gloria de la divinidad.

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Conversaciones Esotéricas.
Barcelona, 8 de Marzo 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 19 Diciembre 2006

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