Belleza y cumplimiento. El nuevo orden social.

V.B. Anglada


Solo el cumplimiento del Plan de Belleza de los grandes Arquetipos, que son los Sueños de Dios, puede conducir a la humanidad hacia el nuevo orden social. La expresión individual de Belleza ha de llevarnos normalmente a un nuevo mundo de relaciones humanas, siendo la Fraternidad en sus más ocultos significados la Belleza de una IDENTIDAD de origen comprendida y aceptada por el hombre y extendida no sólo al Reino humano, sino a todos los demás Reinos de la Naturaleza.

Este sentido innato de Belleza deberá presidir el nuevo orden social, el cual jamás será completo si la mente del hombre matizada de grandes intereses egoístas no despersonaliza sus habituales actitudes de autocomplacencia y no se decide, siguiendo las grandes motivaciones angélicas en su corazón, a volver sus ojos y su vida entera al mundo supremo de los valores internos regidos por los poderosos y vibrantes Arquetipos que ocultamente proceden de aquella incomprensible y trascendente Entidad Psicológica que llamamos ACUARIO y que se manifiesta a partir de una ESTRELLA cósmica de la más elevada magnitud. Tal estrella es -esotéricamente hablando- el Corazón místico del Gran Ser Espiritual que utiliza la Constelación de ACUARIO como Cuerpo de expresión.

Démonos cuenta de manera profunda que cuando se habla de "las grandes oportunidades cíclicas de la Nueva Era" y del nuevo orden social de la humanidad, se hace referencia, aunque de manera inconsciente, a la actividad de las energías dévicas, procedentes de esta divina e indescriptible Entidad espiritual, al rasgar los éteres de nuestro mundo.

Existen también, tal como dijimos en anteriores ocasiones, grandes concentraciones de energía en forma de siniestras nubes de incomprensión y de egoísmo situadas entre nuestro planeta y las energías zodiacales procedentes del Cosmos. Según se nos dice ocultamente, hay un Arquetipo de eximia e incomparable belleza latente en los éteres planetarios y poéticamente descritos como "EL HUEVO CÓSMICO DE LA FRATERNIDAD", el cual está siendo incubado simultáneamente por los Ángeles familiares y por las almas de todos los hombres y mujeres de buena voluntad de mundo.

La rotura del HUEVO y el surgimiento a la luz de la manifestación de este Arquetipo supremo de Fraternidad correrá a cargo del Logos cósmico que es el Chacra Cardíaco del Señor de ACUARIO, tal como es de ley o de rigor desde el punto de vista de la decisión universal o solar, siempre y cuando los hombres ajusten su visión a la de los Ángeles familiares y decidan definitivamente cooperar inteligentemente con Ellos en la obra de proyección de dicho Arquetipo en el seno de la Humanidad. Dijimos en otra parte de este Tratado, y deberemos repetirlo muchas veces todavía, que las energías de los Rayos y de las Constelaciones son ENTIDADES vivas y conscientes y que el término ENERGÍA, tal como lo utilizan los hombres de Ciencia de nuestros días, deberá sufrir profundas transformaciones antes de poder penetrar en las regiones ocultas de la Naturaleza en donde se gesta el permanente misterio de la Vida y de donde surge el sentimiento íntimo de Fraternidad.

El término "energía individualizada" con respecto a los Ángeles aclarará el misterio y revelará el secreto subyacente en la energía del Amor. Los científicos del futuro utilizarán el término de energía individualizada para referirse a las distintas cualidades o vibraciones de la Materia y reconocerán como Entidades angélicas, clasificadas en orden a Jerarquías, a todas las modificaciones sustanciales de la energía. Habrá, así, un cambio absoluto de situaciones en el orden planetario que afectará profundamente el orden social. La conquista de la velocidad en el tiempo y la frecuencia de contactos entre los continentes, las naciones y los seres humanos entre sí, son el principio de las rectas relaciones humanas que han de constituir el primer tramo del gran Puente de la Fraternidad en nuestro planeta.

Sin que la mayoría de investigadores espirituales lo hayan quizá advertido, la frecuencia y rapidez de contactos humanos producidos mediante el desarrollo de los grandes ingenios científicos que producen "la velocidad en el tiempo", ha "introducido" cierto tipo de Ángeles en la vida social de la humanidad, y si bien los grandes Ángeles familiares del pasado, responsables de los Arquetipos espirituales de la Raza, se mantienen respetuosa y muy comprensiblemente aparte en esta primera fase del proceso, podemos asegurar que grandes concentraciones de Ángeles subalternos, aunque superiores en evolución al común de los seres humanos, se hallan actualmente plenamente activos fomentando el nuevo orden social al cual hicimos referencia. Se trata de unas huestes angélicas muy especializadas con una misión muy definida en orden a los acontecimientos planetarios, que están trabajando en los espacios etéricos de nuestro mundo "tejiendo con singular maestría" las nuevas situaciones sociales.

Corresponden a una especie particular de AGNISHVATTAS manejando energías esencialmente mentales y dirigiendo grandes concentraciones de "elementales constructores" de todos los tipos etéricos, mental, astral y físico con la especial misión de canalizar los nuevos sonidos, los nuevos colores y las nuevas formas geométricas que forman parte del Gran Legado Acuariano para nuestro planeta. Podemos decir también que muchas de las llamadas "desviaciones" artísticas, filosóficas y místicas observadas en el seno de la humanidad, son el resultado del choque de las energías individualizadas provenientes de ACUARIO, trayendo unas nuevas y más inspirativas formas, con las gastadas expresiones artísticas del mundo, que desde la floreciente época del Renacimiento han ido degenerando y rigen las condiciones astrales del mundo. Se trata -tal como esotéricamente se dice- de introducir luz en los acontecimientos mundiales y de tejer nuevas situaciones planetarias.

Este trabajo o misión angélica hallará siempre la oposición de las formas atávicas y tradicionales de las cuales nutren todavía los seres humanos sus pensamientos, emociones y palabras, manteniendo así en actividad a una considerable hueste de elementos dévicos y elementales constructores que deberían haber sido trascendidos hace ya muchos siglos de acuerdo con el Designio de Dios y el Plan organizado de La Jerarquía.

Si hay un proceso incesante de "degeneración artística", si hay implenitud mental en los pensadores de la época y si existe vacuidad religiosa en el místico es debido únicamente a la atracción gravitatoria de los hombres hacia formas de pensamiento gastadas y empobrecidas en periodo de desintegración, a intensas emociones astrales sin riqueza de sentimiento y a la falta de amor en los ambientes sociales de la humanidad. Una potente coraza de egoísmo arma el corazón de los hombres y les impide acoger las semillas de la Fraternidad y de la Creatividad tan fecundas en el Espacio cósmico que les circunda. Dicho de otra manera: no hay BELLEZA en sus mentes y corazones... ¿Cómo puede entonces haber cumplimiento universal en sus vidas?

La actitud humana frente a la existencia, sus constantes preocupaciones en torno al confort y bienestar físico, la indolencia mental frente a las formas de pensamiento tradicionales que en forma de códigos vigentes constituyen la base de la sociedad y los sentimientos de separatividad, de odio y de egoísmo individual y comunal que mantienen en incesante conflicto a los seres humanos, conservando por lo tanto permanentemente abierta una puerta que conecta astralmente nuestro planeta con el satélite Luna.

Este satélite, como esotéricamente se sabe, es un astro muerto y en proceso de descomposición, pero dotado todavía de un potentísimo elemental astral -¿o quizás sería mejor decir "cascarón astral?- que lo envuelve y que se nutre precisamente de los pensamientos de temor, de los sentimientos de separatividad, de la vibración nociva de las palabras incorrectas, hirientes y agresivas y de la actitud entera y displicente de la humanidad, para mantenerse vivo y en condiciones de afectar el aura planetaria con sus potentísimas y negativas radiaciones.

Veamos el proceso muy esotéricamente y tengamos en cuenta que este terrible Elemental Lunar, considerado en su totalidad, es un Ángel inferior dotado de conciencia y atendiendo ferozmente -si nos permiten utilizar esta palabra- a su propia supervivencia, de la misma manera que los "cascarones astrales" que pueblan los éteres astrales de nuestro mundo y que son alimentados de las pasiones de los seres humanos, luchan también en sus respectivos niveles para sobrevivir y perpetuarse en el tiempo. El trabajo de limpieza de estas gastadas formas de pensamiento y de pasiones humanas es la obra del discípulo mundial de nuestra época, el cual colabora con La Jerarquía en el trabajo básico y preliminar de destruir estas arcaicas creaciones del espíritu elemental del pasado y crear puntos de luz en el éter en colaboración con los Ángeles de la Nueva Era, para poder canalizar así, a través de ellos, las energías que el Señor de ACUARIO proyecta con destino a nuestro mundo.

Se trata de un trabajo arduo, lento y singularmente difícil. La tarea comienza, como es natural, en la vida del propio discípulo, el cual deberá limpiar su aura etérica de la influencia de los "devas lunares o energías astrales condicionantes que resisten su empuje y noble empeño y le acarrean no pocos problemas y dificultades. El trabajo inicial, tal como místicamente se ha dicho siempre, empieza en el corazón del discípulo y es así como ha surgido en todos los tiempos aquel aspecto cualificador de tal etapa de compromiso espiritual que llamamos "tentación". La tentación, técnicamente descrita, es la obra de los Ángeles familiares actuando sobre los devas lunares que coexisten en el aura etérica del discípulo y se nutren de sus innobles pasiones y deseos.

Robustecen su actividad cíclicamente para que el discípulo no se sienta nunca a salvo mientras exista alguna semilla de mal en su interior y no caiga en la falsa presunción de que sus pasiones inferiores están muertas cuando se hallan simplemente dormidas, al acecho de cualquier oportunidad de manifestación. Es así, de esta manera, que se suceden las etapas de grandes desalientos después de haberse vivido momentos de inefable grandeza espiritual. Los Ángeles familiares, los verdaderos Amigos del hombre, cuidan el Alma del discípulo y velan armas en su corazón cuando éste se siente seguro y fuerte, sin darse cuenta de que el mal, es decir, los devas lunares, se hallan solamente aletargados, adormecidos y a la espera de la oportunidad para manifestarse.

Una de sus más curiosas y engañosas influencias en el ánimo del discípulo, es la de inclinar su razón y emociones hacia la total confianza en el nivel espiritual alcanzado, en la soberbia de sentirse mejor que los demás y en la falsa creencia de que "todo está ya hecho y realizado". La etapa de "tentación" se reproduce cíclicamente en la vida del discípulo espiritual y rige una gran parte de su proceso kármico. Se trata de una etapa obligada dentro de un orden social en marcha y constituye una característica definida en el proceso espiritual del discipulado donde se apoya precisamente el poder de La Jerarquía para destruir del aura etérica de la Tierra todos los sedimentos del Mal existentes desde que el hombre tuvo uso de razón y empezó a invocar inexpertamente a los "Testigos del Mal Cósmico", enlazados al aura del planeta por efecto del Karma del Logos planetario que, a igual que en el Alma del discípulo, se hallaban silenciosamente expectantes esperando la hora de la oportunidad de manifestación.

Tales Testigos del Mal son llamados "los Oscuros Viajeros del Cosmos" en algunos tratados esotéricos y "Ángeles Caídos" en los escritos bíblicos. Son, en realidad, el fruto de las humanas imperfecciones existentes en todos los planetas "no sagrados" de no importa qué Universo en el Cosmos absoluto, allí en donde existe todavía la lucha por alcanzar la medida o estatura espiritual exigida por los Augustos promotores del indescriptible proceso de Redención Cósmica. Constituyen tres absolutos Poderes reconocidos en el Cosmos y se manifiestan a la infinita y clarividente visión del Logos planetario en forma de tres espantables y subyugantes Entidades. Éstas han sido reconocidas en todos los tiempos como Agentes del Mal organizado, ya sea en una Galaxia, en un Universo, en un Planeta o en un hombre.

Estas tres Entidades coexisten misteriosamente en la vida evolutiva de los grandes Señores YAMA, VARUNA y AGNI de los Planos Físico, Astral y Mental de nuestro Sistema Solar que, como esotéricamente sabemos, son los tres Cuerpos inferiores del Dios del Universo y los perpetuadores de su indescriptible Karma a través de las edades.

A la experimentada vista del Adepto, el MAL CÓSMICO aparece siempre en forma de una triple Entidad psíquica que llena el espacio de puntos oscuros mezclándolos con la sustancia radiante y magnética de cualquier Logos planetario en proceso de evolución. En lo que a la vida del discípulo espiritual se refiere, tales exponentes del llamado Mal Cósmico se manifiestan en forma de:

a) MAYA. La inmoderada atracción hacia las sensaciones físicas.

b) ESPEJISMO. El desorbitado apego a todas las formas de deseo.

c) ILUSIÓN. Las dificultades de percibir claramente el mundo de los significados mentales.

En una forma muy peculiar y absolutamente reconocible para todos los seres humanos, el Gran Señor BUDA descubrió a los Testigos del Mal Cósmico en forma de ENFERMEDAD, VEJEZ y MUERTE, siendo sus influencias en la vida humana las perpetuadoras del Karma de la Raza y las causas del dolor que ata los hombres a la incesante rueda de Muerte y Nacimiento.

Estas Tres Entidades se hacen visibles al discípulo en el momento místico de la Iniciación en forma del terrorífico GUARDIÁN DEL UMBRAL, el testigo del mal en el corazón del discípulo y el que centraliza, mantiene y coordina todas las pasiones humanas acumuladas en su corazón a través del tiempo. Es la espantable Entidad que el discípulo debe destruir enteramente en todos y cada uno de sus sustratos físicos, astrales y mentales antes de poder franquear la dorada Puerta iniciática. Realizado ello, soportada la prueba y destruida la Entidad, o parte de ella según sea la Iniciación, el campo magnético del mundo se siente aligerado de aquellos gérmenes de descomposición psíquica; muchos cascarones astrales son eliminados y tal como se dice en los verdaderos libros esotéricos: "...el mal que corresponde a un discípulo es diluido en el éter sin posibilidad alguna de nueva manifestación".

Podríase añadir también, en orden a la peculiaridad de este capítulo, que los espacios libres del mal, ya sea el que corresponde al aura etérica de un Iniciado, de un Maestro de Compasión y de Sabiduría o de un Logos planetario, son llenados místicamente por la luz y la belleza de una nueva situación ambiental en la que los Ángeles familiares de la humanidad pueden participar plenamente y empezar a construir las nobles estructuras de los órdenes sociales que exigen los nuevos tiempos.


Vicente Beltrán Anglada

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