La hipnosis en/de la vida normal.

Seth


Una buena demostración de hipnosis mostrará claramente que el punto de poder está en el presente, y que las creencias determinan vuestra experiencia.

No hay ninguna magia involucrada en la hipnosis, y todos la utilizáis constantemente. Sólo parece muy esotérica cuando se emplean procedimientos particulares, y cuando se aparta de la vida normal. La hipnosis estructurada simplemente permite al sujeto utilizar todos sus poderes de concentración, de modo que se ven mecanismos inconscientes.

Las distorsiones causadas por los procedimientos empleados, y la errónea comprensión de quienes la practican, hacen que el fenómeno parezca distinto. El sujeto está de acuerdo en aceptar las creencias del hipnotizador. Como la telepatía existe, el sujeto reacciona no sólo a las órdenes verbales sino también a las creencias no explícitas del hipnotizador, lo que evidentemente «demuestra» la teoría del hipnotizador sobre la cual basa su profesión.

La hipnosis muestra claramente la manera en que vuestras creencias afectan a vuestro comportamiento en la vida normal. Los diversos métodos se limitan a haceros centrar vuestra concentración en una zona específica, y a aislar cualquier distracción.

Pues bien, vuestras creencias actúan como un hipnotizador. Mientras sigáis dando determinadas instrucciones, así responderá vuestra experiencia «automática». La única sugerencia que puede interrumpir este ciclo es: «Creo mi realidad, y el presente es mi punto de poder». Si no os gustan los efectos de cierta creencia debéis alterarla, porque no hay ningún tipo de manipulación de las condiciones externas que pueda liberaros. Si comprendéis "verdaderamente" vuestro poder de acción y decisión en el presente, los sucesos pasados no os hipnotizarán.

Pensad en el presente como una reserva de experiencias que procede de muchas fuentes distintas, alimentada por afluentes del pasado y del futuro. Hay un número infinito de estos afluentes o probabilidades, y mediante vuestras creencias elegís entre ellos y reguláis su flujo. Por ejemplo, si os concentráis constantemente en la creencia de que vuestras primeras experiencias en la vida fueron perjudiciales y negativas, sólo estas experiencias aflorarán en vuestra vida presente desde el pasado. No hace ningún bien decir: «Pero mi vida fue traumática»; pues así reforzáis la creencia. De una forma u otra debéis modificar esa convicción, o preferiblemente cambiarla por completo; sólo así podréis libraros de sus efectos. Esto no significa que os «mintáis»; pero, si os parece que en vuestro pasado no hubo "felicidad", ni satisfacción ni placeres, es que os estáis mintiendo ahora. Os habéis concentrado en lo negativo hasta tal punto que todo lo demás os resulta invisible.

Desde el presente os habéis hipnotizado y veis el pasado no como fue en vuestra experiencia, sino como "parece", ahora a la luz de vuestras creencias actuales.

Habéis reconstruido el pasado. Así que, cuando os sugiero que reestructuréis el pasado, no os sugiero nada que no hayáis hecho ya. La hipnosis, repito, es sólo un estado de atención concentrada en el que os centráis en vuestras creencias. Los espectáculos populares de hipnosis inducen al público a creer que la persona debe caer dormida o relajarse por completo, pero esto no es así. El único requisito es una intensa concentración en cierta información específica percibida, con exclusión de todo lo demás. De esa forma las órdenes dadas son claras y directas. No se recibe información contradictoria, ni mensajes entremezclados.

La exclusión de toda información superflua y la reducción del foco de atención son los dos ingredientes más importantes. La relajación sólo actúa como una ayuda, ya que los mensajes del cuerpo también se aquietan, y la mente no se preocupa por ellos.

Muchas creencias se aceptan en un principio como resultado de una situación como ésta, en la que, si bien no hay una persuasión regular, se dan las circunstancias adecuadas. Un momento de pánico provoca inmediatamente una concentración acelerada; todas las fuentes de energía se movilizan a la vez, y normalmente apenas hay relajación.

Asimismo, estas creencias pueden aceptarse cuando "parece"que la mente consciente está dormida o embotada, como en los momentos de conmoción o durante una operación. El foco de atención se estrecha y se intensifica. Uno de los problemas es que se hacen distinciones demasiado específicas entre las mentes consciente e inconsciente. La hipnosis, si se usa "adecuadamente" sin toda la ceremonia con que normalmente se la acompaña, es un método excelente para introducir nuevas creencias y deshacerse de las viejas. Esto es sólo cierto, no obstante, si os dais cuenta del poder de vuestra mente consciente en ese momento, y comprendéis la capacidad de vuestra conciencia para movilizar reacciones inconscientes.

Es de suma importancia que comprendáis varias cuestiones antes de probar el método que sugiero.

En primer lugar, el inconsciente no es una esponja que acepta indiscriminadamente cualquier información sin tener en cuenta las consideraciones del ser consciente. Primero la mente consciente examina las creencias o sugestiones, y sólo permite que penetren en otras áreas del ser "aquellas que acepta"

Así pues, no hay creencias negativas que se introduzcan a la fuerza, en contra de vuestra voluntad. No hay nada que os puedan imponer si no lo aceptáis conscientemente. En la hipnosis ortodoxa, el hipnotizador y el sujeto participan en un juego. Si el hipnotizador ordena al sujeto que olvide lo ocurrido, éste fingirá hacerlo. En este contexto, ambos creen en el olvido que resulta de ello, y es la fuerza de la creencia lo que se manifiesta. En cambio, esto se toma como prueba de que la mente consciente está indefensa en estas condiciones, cuando no es así.

Sin necesidad de ninguna persuasión, vosotros os habéis «hipnotizado» en todas las creencias que albergáis. Esto simplemente significa que las habéis aceptado conscientemente, os habéis centrado en ellas, habéis excluido los datos en contra, habéis restringido vuestros intereses a esos puntos específicos y habéis activado los mecanismos inconscientes que luego materializan esas convicciones a través de la experiencia física.

La hipnosis ortodoxa sólo produce una versión acelerada de lo que ocurre constantemente. Es un ejemplo perfecto de los resultados instantáneos que, idealmente -pero no en la práctica- pueden producirse cuando las creencias presentes niegan las pasadas.

Hablaremos sobre los métodos prácticos que os permitirán alterar las creencias y cambiar vuestra experiencia. Más adelante mostraremos cómo vuestras creencias individuales os atraen la dicha o la desgracia. También abordaremos las formas en que las creencias colectivas os unen en épocas de celebración, o como víctimas o supervivientes de desastres que parecen tener una existencia separada de vosotros.

Pero primero hablaremos de la naturaleza de la hipnosis, la hipnosis natural, y la manera en que la utilizáis ahora. Después veremos cómo podéis utilizarla fácil y deliberadamente en vuestro presente de poder.


Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

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