¿Cómo son los niños y niñas de hoy?

Pedagooogía 3000


Parte 1

Extracto del nuevo libro de Pedagooogia 3000
Los niños y niñas de hoy y de mañana.
Aportes científicos sobre los cambios fisiológicos, psico-emocionales y neurológicos, de los niños/as y la educación que necesitan.

Cambios fisiológicos, psico-emocionales
y neurológicos en los niños/as de ahora

Desde hace un par de décadas atrás, los padres, los profesores, los psicólogos (1) y algunos pediatras (2) reportan cambios significativos en los bebés y niños/as. Desde sus observaciones directas y de manera empírica informan que algunos niños y niñas llaman la atención por presentar talentos innatos de mayor percepción y sensibilidad en aspectos fisiológicos, afectivos, emocionales, éticos, conductuales, cognitivos, sociales, psíquicos (a veces) y trascendentales.

“Los niños/as han cambiado; la sociedad, la tecnología, los medios de comunicación y la realidad diaria han cambiado. ¿Les estamos dando la Educación que corresponde a dichos cambios y a sus reales necesidades?”
Cuando pensamos en esto y la evidencia de los cambios se manifiesta inexorablemente, aparece una luz de alerta que nos permite ver, que la educación no ha cambiado lo suficiente (salvo algunas innovadoras excepciones) como para dar una respuesta global y urgente a las necesidades educativas de los niños de hoy y de mañana. La crisis que atraviesa la educación en la mayoría de los países del mundo, representa su ineficacia actual, para abordar estas transformaciones .

Frente a esta doble observación, hoy en día, el asunto requiere definitivamente la atención de los científicos a nivel mundial. ¿Qué opinan los pediatras? ¿Los neurólogos? ¿Cómo podemos explicar estos cambios que se observan en los niños/as de hoy, tanto a nivel conductual como cognitivo? ¿Y cómo podemos mejorar la educación en consecuencia? El asunto es crucial y urgente.

Este artículo pretende compilar y analizar dichos cambios, a nivel:

- fisiológico
- psico-emocional
- y neurológico.

Este análisis se complementa con algunas sugerencias de herramientas educativas aplicadas que necesitan urgentemente los chicos/as de hoy.


* Los cambios fisiológicos en los niños/as de ahora

Un metabolismo veloz

Los pediatras observan que el metabolismo de los niños/as de ahora ha cambiado. Presentan en general un nivel energético más alto, son más veloces y más precoces en todos los ámbitos de desarrollo del ser humano. Es probable, dicen, que sus mitocondrias presenten un aumento en la producción de ATP (a); esto se traduce en una mayor disponibilidad de energía para los procesos metabólicos diarios en los niños/as y jóvenes de hoy. Eso no se debe confundir con hiperactividad, ya que estos niños son veloces, pero en general perfectamente sanos. Para dar una idea de las proporciones de “falsos casos”, el psicólogo colombiano Patricio Pérez, luego de una investigación realizada de 2002 a 2006 en Ecuador con cientos de pacientes, afirma que a sus consultorios llegaban 80% de niños/as sanos y a veces incluso extremamente brillantes, cuyo único problema era “chocar” con el sistema educativo y familiar. Eso se resuelve, decía, cambiando la educación impartida y con terapia familiar. Los otros 20%, sí, -no se pueden negar- presentaban dificultades “reales” que se mejoraban igualmente con lo anterior y terapias alternativas.

ATP: Trifosfato de Adenosina, del inglés Adenosine Triposphate, es un nucleótido fundamental en la obtención de energía celular. Se produce durante la fotorrespiración y la respiración celular.
El Dr. Víctor Jiménez, pediatra, comenta que a partir de 2005 se ven muchos cambio en niños pequeños “En lactantes y niños/as pequeños observamos, indiscutiblemente, una mayor rapidez en el aprendizaje, especialmente en lo psico-motor grueso; el 20% de los niños y niñas tiene entre 5 y 6 puntos más de lo esperado. Por ejemplo: se sientan a los 4 meses, en vez de a los 5 ó 6, se dan la vuelta más temprano, caminan con apoyo a los 6 u 8 meses en vez de a los 10. Igual ocurre con el lenguaje. (Citado en Paymal, 2008:51) (3)

Dr. Gonzalo Córdova, La Paz, Bolivia, pediatra da el siguiente informe:

“Hace quince años que voy recibiendo niños, y observo muchas diferencias en los bebés y niños de hoy. En general, los recién nacidos tienen un buen peso, aún si la mamá está desnutrida o es delgada de constitución. En general, nacen saludables y lo que me llama la atención es que a los pocos minutos de nacer reaccionan fácilmente ante el estímulo. Antes eran somnolientos y era difícil despertarles. Ahora son más despiertos, más reactivos. Lo notamos cuando les secamos, limpiamos o cambiamos de ropa. También reaccionan de inmediato al oxígeno, antes no. Diez años atrás, tenían los ojos cerrados y permanecían así dos o tres días, a veces semanas. Ahora nacen con los ojos abiertos, presentan una mirada fija y a veces están observando al médico -¡es decir a mí!-, cosa que antes no sucedía. (…)

En general, a los niños de ahora se les tilda de hiperactivos, inquietos. Comen poco (o mejor dicho son selectivos en su comida) y no duermen tanto como antes. Los niños pequeños que veo ahora, me los traen sus madres porque dicen que son muy traviesos y los padres piensan que tienen algo, que están enfermos. Pero cuando examinamos a los niños vemos que:

1. Físicamente son saludables, no encontramos ninguna enfermedad orgánica.

2 Si bien es cierto que son inquietos, observamos una contradicción, porque en realidad son tranquilos, participativos, colaboradores, en el sentido de que no son niños/as destructores (como digamos diez años atrás que lo rompían y tiraban todo y que eran muy rebeldes y malcriados). Los niños de ahora, más bien, van mirando todo, tocando, observando, palpando, suben, bajan, pero no son para nada destructivos ni necios. Eso es una particularidad.

3. A pesar de que en general comen poco, el peso es normal de acuerdo a la tabla oficial, están dentro de lo adecuado para su edad. Y las madres se sorprenden: “¡Pero si no come, Doctor!”. Entonces es necesario explicarles que el único alimento no es necesariamente la comida, sino también la afectividad.

4. Su memoria es espléndida. Tienen mucha facilidad de retención, pero a veces los adultos creemos que no, y hasta les tildamos de Déficit de Atención. Pero no, ellos recuerdan muy bien, y ¡hasta te hacen recordar!

5. En cuanto a la carne, son selectivos. Prefieren comer frutas, pan, galletas a comer carne. O si comen, es en pocas cantidades. Les gusta más el pollo y el pescado. No les apetece la carne roja o de vacuno.

6. El patrón de sueño también ha cambiado. Antes, los lactantes y niños/as pequeños dormían de doce a catorce horas por la noche, además de una o dos horas por la mañana y de una a tres horas por la tarde. Ahora es inusual. Duermen casi con el mismo biorritmo que los adultos, es decir de seis a diez horas; además, si durante el día se distraen con juegos, ya no hacen siesta.

Teniendo en cuenta los patrones que acabo de enunciar, parece que estaríamos hablando de un tipo de metabolismo diferente. Además, también sabemos que su sistema inmunológico es diferente; por ejemplo: las enfermedades clásicas infantiles, ahora no se dan como antes. (Paymal, 2008:51ss) (3)


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