El aire y la armonía. II

Omraam M. Aivanhov


Uds. dicen: "en Bonfin, todo es más fácil. Allá hay un buen aire.

Aquí tenemos a los niños, el trabajo. "¿Entonces, ustedes no son los Maestros? ¿Son los niños quiénes imponen su ley? Padres que carecen de autoridad se cargan de una responsabilidad grave para el futuro, porque estos niños corren mucho peligro de terminar mal. ¡Que raro es el amor que no sabe dirigir! Los niños deben aprender las reglas del orden, de la limpieza, de la armonía, de la estética. Si están y son entrenados para hacer todo, se volverán poderosos, capaces, invulnerables, y los padres recibirán de ellos bendiciones por toda la eternidad. Qué un niño llore, esto no debe asustarle; se ejercita en cantar. El niño, cuando sabe que una cosa debe ser hecha, aprende que hay leyes y sabrá luego inclinarse delante de las leyes de la naturaleza, que son implacables. Los padres deben tener aquella fuerza. Si ceden una vez, dos veces, se acabó, deberán siempre ceder. Es en el primer intento del niño que los padres deben ser firmes. Si no capitulan, el niño comprenderá que hay una ley, una justicia.

¿Los psicólogos declaran que se veja su voluntad y que tuerce su carácter? Se equivocan. Es en la obediencia a la orden que se forman los genios y las divinidades. La satisfacción de los caprichos crea a los anarquistas. Es lo que se ve actualmente a todos los niveles. La filosofía de los Iniciados vino de lo alto, instruidos por los ángeles, ellos aprendieron el orden, la armonía, y quieren inculcárselo a sus discípulos con el fin de que impere desde lo alto hasta lo más bajo, una armonía un orden aceptado por todos. Este orden y esta armonía que deberían ganar la vida familiar y social, y la vida interior de cada uno, es muy difícil de establecer en la actualidad, porque no hay, en el mundo, una autoridad capaz de hacerlo. Hay que comenzar pues, con el individuo. Qué cada uno adopte en su cabeza la razón divina, y esto llegará a todas sus células, hasta la más pequeña.

Actualmente, ningún país conoce más el orden y la armonía que reinaron en otro tiempo. Todavía hablamos de la China y de Japón, pero hasta allá, hay ahora grandes perturbaciones. Las costumbres que venían de la Edad de Oro tienden a desaparecer, aunque parecen resurgir por un día o dos. Constantemente debemos hacer un esfuerzo en el sentido del orden y de la armonía, consagrándole autoridad no a los hombres, a las mujeres o a los niños, sino a la razón Divina, a Dios. Demos dar la prioridad en nosotros a la Inteligencia, escuchémosla como la autoridad que hay que seguir con el fin de que ella pueda abrirse un camino y manifestarse. Obedeciéndole, damos un ejemplo de respeto y de amor a nuestras células y a nuestros órganos, y este ejemplo se propagará más tarde al nivel de los países. Por el momento, ninguna autoridad interior les guía. ¿Acaso sabe Ud. Quien le dice de casarse y luego divorciarse?

¿Sabe de dónde viene esta voz que le habla? No la escuchen. Procuren oír sólo a la autoridad válida. Uds. declaran querer seguirme, pero es a Dios a quien deben escuchar; mi papel es iluminarlos, hacerles saber detrás de quién Uds. siguen. No ganaría nada con que Uds. me siguieran.

Uds. ganarán todo siguiendo a Dios. Yo les soy útil en la medida en que yo les conduzca a Dios. Si les llevara hacia cosas peligrosas, más valdría no seguirme. Es necesario que esto esté muy claro para Uds. Si Uds. quedan inconscientes, otro vendrá y Uds. lo escucharán. Reflexionen el hecho de llamar a su discernimiento les prueba que yo no tengo interés.

El hombre interesado no abre los ojos de los que lo siguen, pues estos últimos lo dejarían. Tengo conciencia que yo les hago un bien aclarando este tema. No me interesa hablar a ciegos. Uds. deben seguirme con conocimiento de causa y con los ojos abiertos. Es con esta condición que Uds. avanzarán y que tendrán ayuda. ¡No me sigan inconscientemente!

Traten de comprender la grandeza de la Enseñanza y las ventajas que Uds. obtendrán para la eternidad. Usted se pondrá entonces a trabajar conmigo. ¿Que hace con todo lo que se le dio? Usted lo muestra a otros como hacemos con una piedra, una joya. Esta piedra, es posiblemente un talismán cargado de poderes que le permitirían recibir todo lo que usted aspira. ¡Y usted no hace nada! Insisto pues, y tengo allí un interés, tomen en serio nuestros consejos y la sabiduría de la Enseñanza, apóyese en ellos para arreglar, mejorar y transformar muchas cosas en Uds. y en su vida. ¿La salida de sol, las respiraciones, el agua, la nutrición, que hacen Uds. con eso? Uno respira, sí, pero sin pensar, con rapidez, porque el trabajo espera, y sobre todo porque todavía uno no atribuye todas estas cosas tan simples todo su valor. No se rebele por mi insistencia. ¿Si no asimiló estas verdades elementales, cómo puedo dirigirlos hacia otras que les esperan?

Podría hacerles hoy revelaciones tales que sus cabellos se levantarían en sus cabezas, y mañana Uds. no sabrían nada más sobre eso, porque no habrían tenido ningún efecto profundo. Agárrese a tres o cuatro cosas en profundidad. Luego, añadan nuevas riquezas a estas primeras verdades fundamentales hechas suyas.

Sé, de alguien que es muy desdichado porque, solamente porque queriendo aplicar todo lo que leía en las conferencias, tuvo una indigestión mental. ¡Desdichado! No hay que comer todo de un solo golpe. Pongo delante de Uds. numerosos platos para que cada uno escoja los que necesita, según su temperamento. Una vida entera no bastaría para absorber todo lo que les propongo. Nos atiborramos, porque queremos ser perfectos. ¡Pero no! ¡Hoy zanahorias, mañana piña, y la vida será bella! En la Enseñanza, hay para todos los estómagos. Hay que escoger. Cuando usted haya digerido esta comida, posiblemente le daré otros ejercicios. Hace falta que ustedes sean más fuertes. El que jamás levantó una piedra no podrá desplazar una montaña. Se les pedirán cosas mucho más difíciles que los ejercicios o las respiraciones.

Graben esto: todo lo que es maravilloso y perfecto obedece a las leyes del orden y de la armonía. Toda la ciencia oculta, todos los poderes de los Iniciados están basados en estas dos cosas: el orden y la armonía. Los Iniciados expresaron estas verdades en dos símbolos geométricos, que Uds. conocen sin haberles prestado bastante atención. Estos dos pentáculos son:

El pentagrama, que representa al hombre, pentagrama viviente, y simboliza la armonía, la simetría, el orden, con las cinco virtudes y la perfección. El hexágono, el pentáculo de Salomón, es decir los dos triángulos que se interpenetran. En estos dos símbolos, los Iniciados escondieron toda la ciencia esotérica; descífrelos. Usted encontrará allí la orden, la armonía, la perfección, en particular en el sello de Salomón, el tres las que se reflejan en otro tres. Y el pentagrama, es el microcosmos, es el hombre, es decir la llave que puede y que debe abrir y descubrir el Universo, el macrocosmos, el sello de Salomón. Apóyese en estas pocas indicaciones para su meditación.

Si uno no trabaja para restablecer el orden, la armonía en sí comenzando con sus gestos, su paso, sus palabras, sus miradas, es porque no entendió nada. Entonces, hay resultados. La armonía les permitiría vencer todo, porque la armonía es el Cielo, y la desarmonía es el infierno. Para salir del infierno, hay que sujetarse a las leyes de la armonía. Esta es la primera ciencia a los ojos de los Iniciados, la armonía, pues, la bondad, la dulzura, la generosidad, la nobleza. Sin la armonía, todo lo que uno hace se pulverizará; la armonía, al contrario aportará todo lo demás. Esta filosofía, también será demostrada un día por la ciencia oficial. Las jóvenes generaciones sabrán, y verán, lo que pasa en las células cuando uno introduce en sí o el orden o el desorden.

Se observarlo en la naturaleza que nos rodea. Un escopetazo, trastorna, enloquece y ahuyenta a las aves que estaban apacibles, y a la gente también. Jamás se piensa que sucede del mismo modo en nuestro organismo; las células se alocan, todo se desarregla.

Hay que despertar las conciencias. Los Iniciados dicen: " ustedes viven con los ojos cerrados, en el sueño, porque ustedes están obnubilados por las preocupaciones, costumbres, por todo lo establecido.

" El Iniciado quiere arrancar la venda que les ciega. ¡En el camino dónde ustedes van, ustedes no vieron nada, ni a los hombres! Los humanos no quieren despertar, y más aún hacen todo para dormir embriagándose con el vino, el petróleo, el dinero y otras cosas más, porque la palabra "embriaguez" debe ser tomada en un sentido amplio. Uds. saben lo que es la embriaguez en el plano físico, pero ella puede existir en alguien que jamás bebe alcohol. Uno puede ser un borracho con algo diferente del vino. Dinero, un puro, un espectáculo, una mano, una mirada, y el hombre puede estar ebrio. El hombre ordinario solo ve en la embriaguez los efectos que sobre el cerebro tiene una cantidad demasiado grande de alcohol introducida en el estómago. Se ríe, luego se llora, uno está contento, luego furioso; uno se duerme bajo la mesa o uno rompe todo; uno da todo lo que tiene, el otro abraza a todos los transeúntes.

¿La misma embriaguez produce entonces tantos efectos diferentes? ¿Cómo es posible esto? Esto no depende del líquido ingerido, sino del hombre que bebe. Es en él que algo transforma este líquido. La embriaguez es un estado. Una embriaguez puede manifestarse sin que se hubiera bebido vino. ¿Entonces que hay que absorber para que se produzca? Otro liquido que es más bien una corriente de energía. Los ocultistas dicen:

bebió la luz astral y la condensó y acumuló en él de tal modo que le impide ver claro, está ebrio. Sí, una acumulación de luz astral puede sobrecargarle tanto que usted perderá la justa noción de las cosas y que usted no sabrá más dirigirse. Pues esta embriaguez es peligrosa también.

Pero hay también una embriaguez divina, que es el éxtasis.

Contrariamente a las precedentes, muestra claro, ilumina la conciencia mientras que otras embriagueces la ensombrecen. ¿Cómo el alcohol actúa? Actúa el cerebro, y por su intermedio en las orejas, unidas (relacionadas) a la sabiduría. En las orejas, pequeñas piedras aseguran el equilibrio. Cuando los nervios del aparato de Corti son tocados por los efectos del alcohol, perdemos el equilibrio, el sentido de lo vertical, y tenemos el paso del borracho. Estos estados de embriaguez, el hombre los busca, y sería una buena cosa si supiera en cual región encontrarlos.

El que se embriaga por luz debería saber dirigir esta luz hacia arriba, con el fin de que los ángeles se sirvan de eso para el éxito del Reino de Dios.

De otro modo, por ignorancia, perderá el equilibrio y la orientación, caerá como el borracho. Los Iniciados estudiaron y buscaron la embriaguez en otras regiones. Los discípulos aún no tienen el dominio de ellos mismos. Si se entregan a este tipo de bebida en otras regiones, corren peligro de perder el equilibrio, un velo se extenderá delante de su conciencia, perderán memoria, inteligencia, elocución y posibilidad de hacer el bien. Los borrachos acaban en el arroyo. Por el momento queremos solamente la embriaguez para olvidar todo, y cuando estamos sobrios, uno sufre, estamos enfermos, tenemos vergüenza, y los demás les evitan.

El deseo de embriagarse es natural, es Dios quien lo puso en el hombre, pero hay unos grados, regiones, y buscamos siempre demasiado abajo. Sólo la comunicación con los mundos divinos, de la música, de la belleza, de la sabiduría y de la luz pueden darle equilibrio y clarividencia, hacerles dominar la situación y a ustedes mismos, con el fin de que ustedes se conviertan en Maestros. ¿Beb montaña, tanto como usted quiera. Usted conocerá una embriaguez maravillosa que le dará equilibrio, fuerza y claridad. En las altas regiones vemos el pasado y el futuro, el origen y el destino, vemos la estructura de la creación y todas las jerarquías. Si Ud. ha ido una sola vez a esta región, Ud. tiene el verdadero saber, verdadero por calidad, y no por su cantidad como en el mundo. Ustedes saben lo esencial. El resto no importa. Ustedes tienen la vida; el camino, la verdad y la vida. Si se les acusa de ignorancia, ustedes pueden decir: "tengo lo esencial, sé lo que son el camino, la verdad y la vida".



Extracto de una Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Núm. 902 del 26 de enero de 1958

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