Tenemos muchísimo que hacer.

Emmanuel


Cuando tenías un cuerpo, ¿qué vida hacías, Emmanuel?
En mi última encarnación, era muy parecido a vosotros, a excepción de que seguía a mi corazón sin la menor sombra de culpa, de remordimiento o de temor.
Me hice maestro y caminé por vuestro mundo aceptando que se me acercaran con amor devolviendo siempre que pude.
Os diré algo más:
Era rico, quizá no en el dinero que tan rígidamente se asocia con el bienestar, pero era y nunca pasé un día que no tuviera lo suficiente para comer.
Nunca pasé una noche sin un lugar maravilloso en el que dormir.
Tenía mi hogar, tenía mi trabajo.
Y tenía mi integridad.


Queridas almas, ¡con qué cautela entráis en el jardín del Edén!
¿Ignoráis acaso que es vuestro hogar por derecho propio?
¿Qué miedo os da cuando la idea de la satisfacción completa penetra en vuestra conciencia!
Estáis tan identificados con la búsqueda que el hallazgo constituye una amenaza.
Efectivamente, lo más difícil de toda la experiencia humana es alcanzar vuestro Ser, vuestra Vida, vuestra Luz, vuestra Verdad y vuestro Dios.


Festejad vuestra vida.
Aportad placer siempre que podáis.
Y ved ese placer como una verdad, no una especie de pecado secreto.
Pues si juzgáis al placer en el contexto del engaño, acabaréis por perder el placer.
Con lo cual os tocará quedaros más tiempo en la escuela
¡De verdad pues, fijaos bien!
El sufrimiento no es el camino para llegar a la Luz y al Cielo.
El placer sí Io es.
El verdadero placer, no el falso.
Y todos conocéis la diferencia.

Todos sabéis cuándo os engañáis.
Vosotros mismos sois quienes enfermáis.
¡Hacéis locuras! Os volvéis destructivos.
Y entonces sabéis que os habéis traicionado.

Cuando empezáis a florecer y a mostrar un aspecto rebosante y os ponéis a bailar por la calle sencillamente porque estáis contentos y sabéis que aquella falsa percepción es vuestra creación, hecha para educaros, que podéis modificarla siempre que queráis mediante un sencillo acto de autoestima, entonces seréis libres.
En cuanto estéis listos para entrar en él, os pondréis a preparar vuestra vía hacia el Hogar.

Mientras tanto, estáis enseñando a otros la absoluta verdad de la existencia de Dios.
Tanto vosotros como yo, todos, tenemos muchísimo que hacer.
Mas nuestra tarea no debe ser difícil.
Debe ser un placer.
Y si no lo es, no por ello os creáis más nobles.
No creáis que lo que estáis haciendo es correcto porque es difícil.
Deteneos en el mismo instante en que el placer os abandone y decíos: Qué he olvidado?»
Y si estáis centrados en la verdad, la respuesta será:
«¡Ah, había olvidado que soy Dios!»
En tal caso, volveréis a incluir ese recuerdo en vuestra experiencia humana y os pondréis otra vez a bailar.
Y nosotros en espíritu bailaremos con vosotros.

Entonces, la tarea de cumplir el Plan de salvación de Dios se realizará a toda prisa, pues Dios es Amor, el placer es Amor y el gozo es Amor, y la verdad es Amor. Y todas las cosas son Luz.
Lo descubriréis tanto si ahora me creéis como si no.
Y sin tardanza.
Pues creceréis al pasar por esta vida y os haréis viejos y moriréis.
Y no se me ocurre deciros ninguna otra cosa que sea más agradable y alentadora.

Pues si hubierais de permanecer en este espejismo, no sé cómo expresar lo infelices que seríais, aunque de momento creyerais que de verdad eso es lo que queréis.
Seguiréis hasta que vuestra tarea esté hecha, hasta que hayáis aprendido la lección.
Y entonces todos empezaremos de nuevo en alguna otra dimensión a crear en el nombre de Dios.

Dios os bendiga.



Extracto de El libro de Emmanuel
Transmitido por Pat Rodegast

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