Sobre la abundancia material.

Emmanuel


¿Trabajar por las cosas materiales constituye un impedimento para nuestros objetivos espirituales?
No, si en las cosas materiales veis una materialización de la conciencia.
Cuando se vive en un mundo material, es necesario tener comida y vestido.
Y se desea un hogar bonito y cómodo, un sitio en el que estar.
Tales son los arreos de la autoestima.
Cuando ésta es reconocida de veras, no os neguéis ninguna de esas cosas.
La autoestima abrirá vuestras manos, tanto para recibir como para dar.

Y, desde luego, no se trata de arrebatar nada a nadie.
Vuestro universo no tiene fronteras.
Hay de sobra de todo para cada uno.
¿Cómo recoger uno todo lo que está ahí?
¿Cómo puede merecer uno tanta opulencia?
¿No os parece difícil?
Esperad y ved.

Hasta que no dominéis el arte de recibir, deberéis procuraros vosotros mismos las cosas materiales que necesitéis.

Si lográis libraros de la culpa que os hace sentir el dinero y lo aceptáis como una parte más del universo Divino y de la realidad física de vuestra tierra, comprobaréis que no tiene ni más ni menos poder que el que vosotros le deis.
Es algo necesario.
Mantenéis con demasiada rigidez el sentido del dinero.

Algunas veces, no aspiro al «éxito»
En este plano físico porque me da la sensación de que voy a gozar con lo que tengo aquí y ahora, y me produce una gran confusión desear algo para mí.
¿Qué opinión te merece todo esto?
Pues sí, mi opinión es muy firme al respecto.
Existe un error en el refrán espiritual, que afirma:
«NO debes desear nada para tenerlo todo.»
Situando la frase en el contexto que le corresponde, ese «deseo» al que se hace referencia es la avaricia.

No obstante, cuando existe el deseo de probar la abundancia de vuestro mundo, y de recibirla con amor, no veo porqué habrías de renunciar a ella.

El conflicto se produce únicamente cuando creéis que hay una separación, entre la abundancia que contiene vuestro mundo y la abundancia que supone el Amor de Dios.



Extracto de El libro de Emmanuel
Transmitido por Pat Rodegast

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