Os exhorto a detenerlo todo.

Emmanuel


Cuando se apodere de vosotros el sentimiento de que no tenéis elección posible, os exhorto a detenerlo todo.

Se trata de una trampa que os hacéis con el único Objeto de no tener que asumir la responsabilidad y, por lo tanto, el gozo de la vida.

Imaginad, por contra, qué es Io que de verdad queréis.

Probadlo. Tened cuidado en este punto, amigos míos, porque si imagináis algo de modo completamente trivial y lo hacéis con convicción, aunque no estéis seguros de quererlo, se manifestará No se trata de magia ni de una falsa esperanza.

Se trata de la realidad del poder de vuestro impulso creativo.

De ahí que sea tan importante desarrollar la auto-conciencia hasta lo más hondo de vuestras capacidades; de modo que, en vuestra vida, no pueda realizarse ninguna creación sin que seáis vosotros los autores de esa opción.

Vosotros mismos habéis trazado vuestra vida.

No habéis creado nada de vuestra realidad externa que os sea extraño.

El gozo incalculable de la manifestación humana consiste en ver en vuestro entorno, en lo que aparentemente son circunstancias externas, aquello que realmente creéis como alma.

Contemplad vuestra manifestación física como símbolo y ved que vuestro cuerpo es una extensión de vuestra alma, es la palabra articulada de vuestra existencia.

Vuestra vida no es vuestra maestra, es vuestra hija.

Vuestro gozo por crear no debe limitarse al género humano.

Por ejemplo, se produce muchísimo placer cuando la conciencia crea una parte de sí en la forma de un ser distinto con existencia en vuestro propio mundo.

¡Qué gusto os daría crear una hermosa flor a partir de vuestra conciencia!

¡Y también qué placer crear un gato bien lustroso o un enorme elefante!

Y no es que me esté dejando llevar por la fantasía.

Os estoy explicando el modo en el que la conciencia crea su propio ser para explorar.

O sea que, cuando en la conciencia del universo se da la tendencia a experimentarse a uno mismo como flor, surge una flor.

Dado que tenéis forma humana, resulta comprensible que os cueste trabajo pensar que tenéis una conciencia más allá de vuestra condición humana, y más aún, que tomáis la decisión de crear una parte de vuestra personalidad como «inferior». Pues bien, dejad de lado ese detalle y dejad que actúe vuestra imaginación.

Podéis crear para vosotros mismos un jardín de dicha, si creéis en ello.

Y podéis crear para vosotros mismos sufrimientos intolerables, si creéis que es necesario.

No es nada intelectual.

Ninguno de vosotros desea sufrir.

Pero hay sistemas de creencias, transmitidos de generación en generación, que perpetúan dichas creencias.

Podría resultaros interesante hablar con el miembro más anciano de vuestra familia y preguntarle por las supersticiones familiares, por sus creencias.

¿Cuál es la estructura dentro de la cual habéis vivido vuestra vida?

Podría resultar esclarecedor.





Extracto de El libro de Emmanuel
Transmitido por Pat Rodegast

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