La fiesta de la vida.

Emmanuel


Creación, el gozo, la abundancia, la satisfacción El gozo es el Dios dentro de ti que, Puesto en pie, se despereza y empieza a sonreír.

En vuestro gozo celebráis a Dios.

Celebráis la fiesta de la vida.

No hay por qué denigrarlo aduciendo que no sólo se vive para el placer.

Desde luego que hay más.

Hay infinítamente más.

Nunca se acaba el proceso de crecimiento, de búsqueda, de servicio, de amor.

Los deleites del mundo físico son los deleites del mundo espiritual.

Todo es uno.

Vuestro gozo humano no os apartará de vuestro amor por Dios.

El amor es el amor.

Si no sois capaces de tolerar la felicidad completa del ser humano ¿cómo vais a soportar la felicidad completa de la Unicidad eterna?

Si tuvierais que examinar la conciencia de una roca, hallaríais en su interior muchísimo placer.

Hallaríais un sentido de la Unicidad consolador, el doble espacio puro deleite de ser roca.

En el fluir de su ser, la roca se encuentra en un estado de éxtasis.

El éxtasis no se puede medir según una escala que vaya del uno al diez.

El éxtasis es éxtasis.

¿Por qué sois tan suspicaces ante el gozo y la ternura?

¿No son acaso parte del mundo de Dios?

La alegría es un ingrediente natural de la vida.

Vosotros, seres humanos tendéis a llevar prisa y a hacer las cosas con urgencias, negándoos el placer exquisito de saborear la vida.

De esa forma, buena parte de la alegría y la dulzura pasan desapercibidas.

Si se vive la vida con cuidado y con atención, os dará el sustento y la riqueza que anheláis.

Permitíos renovar vuestro compromiso con vuestra vida y con vosotros mismos varias veces al día.

Sentís eso, porque suspiráis por la calidez y la ternura de la vida, y pensáis que podríais caer en la desidia.

¿Es que siempre va a ser necesaria una realidad externa severa para que recordéis a Dios?

Si no sois capaces de confiar en la hermosura allá donde la encontréis, cómo vais a poder abrir vuestros corazones a la Unicidad con Dios, que es hermosura eterna?

¿No sería más adecuado para el anhelo interno de cada alma concebir la Conciencia eterna como una sonrisa amable y no como una contemplación seria?

La vida sólo resulta pesada cuando no estáis en contacto con la alegría eterna.

El exceso de solemnidad no sirve para nada. Necesitáis reír.

Necesitáis jugar, cada uno a su modo.

Las cualidades infantiles son cualidades Divinas en su espontaneidad y su alegría.

Incluso las locuras y las bromas, el bailar, el amor, el rendirse, el abandono, la ligereza forman parte del creciente latido del ser humano que supone una bendición para vuestro mundo.

Dios no creó el dolor y el sufrimiento.

Fue la resistencia la que los ideó.

La voluntad de Dios es iluminar el mundo con la paz, la alegría, la salud y la abundancia.

Y con el conocimiento de que esto es un alto en el camino.

La alegría es aprender.

La alegría es experimentar sin dolor.

Una vez que habéis aceptado sin hacer preguntas que existís en la eternidad como seres concientes y que existimos como espíritus, que existe Dios, entonces las circunstancias externas de vuestra vida se harán notablemente más ligeras.

No crearéis ni llamaréis a vuestro lado a nada que suponga oscuridad o distorsión.

Ello no significa que haya una región de vuestro mundo geográfico llamado «Edén», sino, que cobraréis conciencia del verdadero significado de los acontecimientos.

Mientras viváis en vuestro cuerpo físico, estaréis sometidos a vuestro mundo físico, si bien su experiencia será totalmente distinta.

No habrá dolor.

Ello no supone una componenda. No significa que digamos: «Vale. Ya he entendido. Soy eterno y por tanto este sufrimiento no significa nada».

No, no. No sentiréis ningún sufrimiento, literal, figurada y conceptualmente.

No se trata de una racionalización.

Esto sería una trampa.

Es un sumirse por completo en la verdad.

Al ver el dolor y el gozo a través del telescopio de las enseñanzas humanas pretéritas, os resulta difícil creer que podáis existir en un estado de gozo en el que el dolor se disuelva en la realidad del gozo innegable.

Sencillamente el gozo altera la existencia del dolor.

Tenéis que conocer, el gran poder que existe en el acto de visualizar.

La visión constituye una realidad espiritual, y todo aquello que existe en vuestro mundo existió previamente en espíritu.

Primero viene el concepto, y luego le sigue lo físico, que es la materia más densa.

Una vez que habéis desafiado a vuestros prejuicios, éstos pasan a ser errores.

Así, el diámetro de vuestros conocimientos se expande.

Por ejemplo, un muro deja de ser un muro y se convierte en un poco más de conciencia móvil, vibrante.

Todo lo que pueda ser imaginado puede tener cabida en vuestra realidad física.




Extracto de El libro de Emmanuel
Transmitido por Pat Rodegast

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