Mensaje de la Madre en el Día de la Tierra.

Domingo Diaz


Amig@s tod@s:

En el Día de la Tierra os acompaño un extracto resumen de canalizaciones recibidas de la Madre Tierra en las meditaciones de mis talleres de Apertura de Corazón. Es un pequeño pero sentido homenaje de respeto y amor a la Madre en su día y que espero que os guste:

“Querid@s hij@s, sabed que todo el amor viene de mí, sabed que soy la fuente del amor y a la vez su reflejo, el reflejo del amor del Padre en este vuestro lugar en el universo. Yo soy la fuente del amor, si quieres conocer y sentir el amor en ti, vuélvete a mí y mírame. Lánzate en conciencia y sin miedo hacia mi interior y conecta con mi corazón apasionado. Allí late la fuerza del amor de Dios que genera, alimenta y protege la vida, toda la vida. Búscame para no perderte, me encontrarás en cualquier signo de vida, porque la vida es mi legado, mi misión y mi pasión. Mírame a los ojos de mi corazón a través de los ojos de mis criaturas y solo encontrarás amor, una expresión de amor puro acompañado de energías de abnegación, de compasión, de sacrificio, de cuidados, de protección, de ternura, de acogimiento, de comprensión, de dulzura por todo lo que vive para gloria de Dios.

Porque yo soy la Madre Tierra, y las madres me conocieron y sintieron de un modo especial cuando generaron la vida en su seno, y el amor que creció en ellas hacia sus hijos no es sino un pequeño reflejo del amor que yo siento por mis criaturas, que te ofrezco y que te regalo con cada día que amanece, con cada noche que oscurece. Si quieres conocer de cerca el amor, conóceme, en mi pureza, en mi maternidad biológica, en mi generosidad infinita, en el latido de mi corazón solidario que te regala cada segundo la energía vital que te permite seguir respirando y habitando sobre mi piel hermosa.

A ti criatura humana, a ti te he hecho el mejor regalo, un perfecto soporte biológico, depurado y perfeccionado por milenios de amor y evolución para ser habitado por la semilla de Dios que Eres, para que también desde este plano, desde esta materia sólida, desde esta experiencia terrestre, tu Ser galáctico pueda alabar al Padre y emprender el regreso a Su regazo, a Su energía. Y tanto te amo, criatura humana, tanto te amo, que he puesto en ti mi mayor orgullo, mi mas depurado producto, el fruto más selecto de mi poder creativo, esa maravilla que puse en cada una de tus células, como una pequeña maqueta de la escalera que te conducirá al cielo, tu código genético, tus cadenas de ADN, la joya mas preciada de mi inteligencia planetaria.

Respétame, amada criatura, respétame respetando tu cuerpo, protégeme protegiendo tu código, y ámame amándote y respetándote a ti mismo y a todas y cada una de mis amadas criaturas. Tu cuerpo es un préstamo, solo un préstamo que yo le hice a tu Ser angélico, para vivir la experiencia de la vida que te haya sido encomendada por el Padre. Cuídalo y respétalo como si fuera un préstamo realizado por un ser querido, no lo maltrates ni lo desprecies, porque me maltratas y desprecias a mí, entonces.

Recuerda, todo el amor viene de mi, yo soy a la vez la fuente y el reflejo del amor del Padre, yo soy la Madre Tierra, y te amo, te cuido y te protejo. Reconóceme, respétame, hónrame, agradéceme y bendíceme, como yo hago contigo cada segundo desde el principio de los tiempos para mayor gloria de Dios Uno”.

En servicio y con amor.
Domingo Díaz.

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