Vegetarianismo. ¿Sí o No?. II

Djwhal Khul


TRATADO SOBRE LOS SIETE RAYOS VOL. 4 –CURACIÓN ESOTÉRICA
Primera Parte. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades.
Capitulo IV. Respuestas a Algunas Preguntas.
La Dieta.

Ninguna dieta puede ser del todo apropiada para un grupo de personas de diferentes rayos, diferentes temperamentos y equipos y diversas edades. Cada individuo difiere totalmente de otro, en algunos puntos; deben investigar qué necesitan como individuo, cómo pueden ser mejor satisfechos los requisitos corporales y qué tipo de sustancia les permitirá prestar mejor servicio. Cada persona debe descubrirlo por sí misma. No hay régimen alimentario grupal. Tampoco es obligatorio eliminar la carne ni mantener un estricto régimen vegetariano. Existen períodos en la vida y a veces encarnaciones enteras, en que el aspirante se somete a una disciplina alimentaría así como en otros períodos, o en toda una vida, se exige temporariamente un estricto celibato. Pero hay otros ciclos de vidas y encarnaciones donde el interés del discípulo y el servicio que presta, se orientan hacia otra dirección.

Hay encarnaciones posteriores donde ya no existe un constante pensamiento sobre el cuerpo físico, y el hombre actúa libre de los complejos dietéticos y vive sin concentrarse en la vida de la forma, ingiriendo alimentos disponibles, con los cuales puede mantener una vida eficiente. En el pasado se consideraba esencial seguir un régimen vegetariano como preparación para recibir ciertas iniciaciones. Eso no siempre es así, pues muchos discípulos creen que se están preparando prematuramente para la iniciación.

TRATADO SOBRE LOS SIETE RAYOS VOL. 4 –CURACIÓN ESOTÉRICA
Tercera Parte. Las Leyes Fundamentales de la Curación.
Capitulo VIII. Aplicación de las Leyes y Reglas. Regla Dos.

En la época lemuria el curador lograba su objetivo aplicando drásticas disciplinas físicas, obteniendo así la necesaria pureza. Como saben, la finalidad del esfuerzo jerárquico en esos días, consistía en enseñar al hombre primitivo el empleo y propósito del cuerpo físico y su control inteligente; el hombre que dominaba el cuerpo y lo controlaba, como un maquinista controla su máquina, era considerado entonces un iniciado. En la actualidad lo que hace al hombre un iniciado es el dominio de la personalidad. Se exigía estricto celibato, un cuidadoso régimen alimenticio y cierta medida de limpieza corporal, además de los rudimentos del Hatha Yoga (control embrionario físico y atlético, principalmente control muscular).

Obtenido esto, la así llamada pureza permitía afluir libremente las corrientes pránicas del curador al paciente, a través de los centros sacro y laríngeo -el curador espiritual trabajaba a través del centro laríngeo y el punto de recepción era el centro sacro del paciente; no se utilizaban los centros cardíaco ni coronario. Prana, podría ser definido para ustedes como la vitalidad del planeta, su emanación vital; esto es lo que distribuye o transfiere el curador nato (que no ha tenido entrenamiento ni posee mucho conocimiento esencial y poca o ninguna orientación espiritual). Cura, pero no sabe cómo ni por qué; el prana fluye simplemente a través de él como una fuerte corriente de vitalidad animal, comúnmente del centro esplénico y no de alguno de los siete centros.

Estas drásticas disciplinas físicas a menudo son aplicadas hoy por los aspirantes bien intencionados; practican el celibato, el estricto vegetarianismo, ejercicios de relajamiento y muchos tipos de ejercicios físicos, con la esperanza de controlar el cuerpo. Estos tipos de disciplinas serán muy buenas para el ser humano no evolucionado y del tipo más inferior, pero no son métodos que debe emplear el hombre común o el aspirante practicante. La concentración en el cuerpo físico sólo sirve para aumentar su potencia, nutrir sus apetitos y hacer salir a la superficie de la conciencia aquello que debería estar firmemente recluido bajo el umbral de la conciencia. El verdadero aspirante debería ocuparse del control emocional y no del control físico, y hacer el esfuerzo para enfocarse en el plano mental antes de lograr un contacto estable con el alma.


TRATADO SOBRE LOS SIETE RAYOS VOL. 4 –CURACIÓN ESOTÉRICA
Tercera Parte. Las Leyes Fundamentales de la Curación.
Capitulo VIII. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VI.

En resumen, el cuerpo físico no es un principio ni el principal punto de atención del aspirante; responde automáticamente a la conciencia que se desenvuelve lentamente en todos los reinos de la naturaleza; permanece siendo constantemente aquello sobre lo cual se trabaja y no lo que posee una influencia innata propia: no tiene importancia en el proceso activo, porque es el receptor y no lo que inicia la actividad. Lo importante es la conciencia en desarrollo, la respuesta del hombre espiritual interno a la vida, circunstancias, acontecimientos y medio ambiente. El cuerpo físico responde. Cuando el cuerpo físico llega a ser erróneamente objeto de atención, se produce la retrogresión; he aquí por qué toda profunda atención dedicada a las disciplinas físicas, al vegetarianismo, a los regímenes y ayunos y a los actuales tipos de (las así llamadas) curaciones mentales y divinas, son indeseables y no están de acuerdo con el plan proyectado.

Por consiguiente, poner excesivo énfasis sobre el cuerpo físico y considerarlo indebidamente, es reaccionario y similar a la adoración del becerro de oro por los hijos de Israel; es volver a aquello que en un tiempo fue importante, pero que hoy debe relegarse a una posición menor y por debajo del umbral de la conciencia.


TRATADO SOBRE LOS SIETE RAYOS VOL. 5 –LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES
Primera Parte. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal.
Palabras de Introducción. Regla Tres.
A este respecto es conveniente recordar que hay tres grandes energías enfocadas en Shamballa, el sitial del fuego:

1. La Energía Purificadora: El poder innato en el universo manifestado que, gradual y constantemente, adapta el aspecto sustancia a lo espiritual mediante un proceso que denominamos purificación, en lo que concierne a la humanidad. Involucra la eliminación de todo lo que impide la plena expresión de la naturaleza divina, y ello también se debe a la capacidad inherente o latente. Para que se realice, es necesario abandonar etapa tras etapa, ciclo tras ciclo, vida tras vida y un plano tras otro, todo lo que en la naturaleza forma tiende a velar u ocultar la gloria de Dios. Esencialmente es la energía que sustituye al mal por el bien. El pensamiento humano ha degradado este concepto de tal manera, que relaciona la purificación con los fenómenos físicos con la vida en el plano físico y con el idealismo egoísta, basado en gran parte en la idea del cuidado higiénico de la sustancia.

El celibato obligatorio y el vegetarianismo rígido son ejemplos conocidos, y estas disciplinas físicas ocupan el lugar de la emoción amorosa, claridad mental, iluminación intuitiva, y hacen que los pensamientos del aspirante se enfoquen hacia abajo, en la materia y no externamente hacia arriba, en la luz.


TRATADO SOBRE LOS SIETE RAYOS VOL. 5 –LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES
Primera Parte. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal.
Palabras de Introducción. Regla Seis.

La Regla Seis para discípulos es el polo opuesto de esta misma regla para aspirantes. En esta última hallarán, si consultan mi exégesis sobre la misma, en el libro Iniciación Humana y Solar, que su propósito consistía en obtener la pureza física, acentuando la necesidad de someterse a un régimen vegetariano durante determinada etapa del proceso preparatorio.

Las razones para someterse a esa disciplina eran dos: purificación, y la necesidad de que el aspirante (en esa etapa) se abstenga de compartir los beneficios derivados de "quitar la vida", según se dice. Pero, ¿se puede quitar la vida? No lo creo. La Vida ES. Nada en el cielo o la tierra puede tocarla o afectarla. Esto es algo que frecuentemente se olvida. En consecuencia, la regla para los aspirantes concierne a su capacidad de aceptar y adherirse a una disciplina autoimpuesta. Por medio de esa disciplina el aspirante demuestra a sí mismo el control de las naturalezas física y astral, y su efecto le revelará ciertas fallas inevitables y básicas, como ser el control ejercido por la naturaleza animal, la poderosa imposición del deseo, el sentido de superioridad, orgullo y separatividad. Su capacidad en mantener la disciplina y su propia estimación por haberlo realizado, además de su sentido de superioridad demostrado hacia quien no se disciplina, todo indica fallas esenciales.

Su fanatismo latente o expresado, emerge con claridad en su conciencia, y -cuando es sinceroes consciente de haber logrado alguna medida de pureza física, pero al mismo tiempo se da cuenta que quizás comenzó por lo externo y evidente, cuando debió hacerlo por lo interno y por aquello que no es tan fácil hacer contacto o expresar. Ésta es una grande y muy importante lección.

Lo antedicho constituye también una interesante ilustración de la técnica que emplean los Maestros, por la cual Ellos permiten que una falla no sea corregida (pues fue originada por el discípulo y sólo él debe eliminarla) y se use un lenguaje que imparte una impresión errónea.

Con tal método, el que emplea dicho lenguaje descubre oportunamente su erróneo acercamiento a la verdad. En sentido espiritual, la vida no se puede quitar. Este error o equívoco en el acercamiento a la verdad, lleva al hombre y mujer, en el sendero de probación, a demostrar su anhelante y sincera aspiración mediante la disciplina, usando como sustituto el producto "del segundo" y absteniéndose de sostener la vida con el producto "del tercero". Al sacrificar la vida del segundo reino de la naturaleza (empleando la errónea afirmación del propio aspirante) y nutrir con él el cuerpo físico, el discípulo en probación logra romper el aferramiento o potencia de la naturaleza física, lo cual siempre ayuda. Aún no sabe que esta cumpliendo reglas menores en tiempo y espacio y una vez que se haya demostrado a sí mismo que puede cumplirlas y obedecerlas, queda liberado de ellas y ya no las necesitará.

El discípulo y el aspirante a la iniciación sabe que la vida es una, aunque ella tome una forma en el segundo, tercero o cuarto reinos, y también que la vida que en él reside es una con la vida del primer reino, el mineral; aprende que la vida es indestructible y no puede quitarse ni destruirse, sino que "pasa" de una forma a otra, de una experiencia a otra, hasta que por medio de la vida se expresa la perfecta voluntad de Dios.

El verdadero discípulo no necesita del vegetarianismo ni de disciplina física, por la razón de que ningún apetito de la carne lo domina. Su problema reside en otra parte, constituyendo pérdida de tiempo y de energía, dedicar la atención en "hacer las cosas físicamente correctas", porque lo hace automáticamente y porque sus hábitos espirituales contrarrestan las tendencias físicas inferiores; la adquisición de dichos hábitos le permite vencer automáticamente el llamado de esos deseos que dan por resultado la satisfacción del deseo inferior. Nadie es aceptado en el círculo del ashrama (nombre técnico aplicado a la categoría correspondiente a quienes están en vísperas de recibir la iniciación o son preparados para la misma) si existe peligro de ser dominado por los apetitos físicos. Ésta es una afirmación verídica. Atañe particular y específicamente a los que se preparan para la primera iniciación.

Quienes se preparan para la segunda iniciación deben demostrar que se han liberado de la esclavitud de las ideas, de la reacción fanática a cualquier verdad o dirigente espiritual, y del dominio ejercido por su aspiración -que por su intensa dedicación, sacrificaría tiempo, personas y la vida misma, al llamado del Iniciador- o, para ser más exacto, lo que él cree que es Su llamado.


AUTOBIOGRAFÍA INCONCLUSA
Capítulo Cuarto.

La vida en Hollywood se me hizo más fácil. Mis niñas estaban en edad para asistir a la escuela y al jardín de infantes. Hice muchos amigos, y en Crotona los jardines de la Sede Teosófica, eran hermosos. La comunidad consistía de más o menos quinien-tas personas, algunas de las cuales vivían allí y otras en Hollywood o Los Angeles. Había salones para conferencias, aulas, un santuario, donde se reunían los miembros de la sección esotérica, y una cafetería. El lugar era muy bien administrado y al llegar me pareció un paraíso terrenal, considerando a todos profundamente espirituales. Creí que los dirigentes e instructores eran por lo menos iniciados de alto grado. Asistí a reuniones y clases y aprendí mucho, por lo que estoy muy agradecida. Después de poco tiempo, se me pidió encargarme de la cafetería y, bendita ignorancia, acepté muy regocijada la responsabilidad. Por supuesto era un establecimiento estrictamente vegetariano, y me había hecho vegetariana desde que conocí las enseñanzas teosóficas.

Mis hijas nunca habían probado carne, pollo ni pescado, y yo sufría del común complejo de superioridad que tan a menudo caracteriza en forma destacada al vegetariano.

Estoy convencida de que en la vida de todo discípulo llega siempre una etapa en que se debe ser vegetariano. Del mismo modo llega una vida en que el hombre o mujer deben ser célibes. Esto sirve para poder demostrar el control adquirido sobre la naturaleza física.

Cuando uno ha aprendido a ejercer ese control y ya no es atraído por los apetitos de la carne, puede casarse o no, comer carne o no y hacer lo que mejor le plazca o le indique su karma o las circunstancias. Una vez logrado, la situación cambia. Las disciplinas físicas constituyen un aspecto del entrenamiento, y cuando se aprende la lección, ya no son necesarias.

El argumento que presenta el vegetarianismo, basado en la crueldad de sacrificar animales para comerlos, quizás no sea tan sólido como lo creen las personas de tipo emocional y sentimental. Mucho me ha preocupado esto pues amo a los animales. Quisiera hacer dos sugerencias que me fueron muy útiles. Hay una ley de sacrificio que rige todo el proceso evolutivo. El reino vegetal extrae su sustento del reino mineral, porque sus raíces están hundidas en el reino mineral. El reino animal extrae en gran escala su sustento del reino vegetal y vive de la vida de ese reino. Algunos animales superiores son carnívoros y, de acuerdo a la ley de evolución, son presa uno de los otros, no siendo inducidos a ello por el pensamiento del hombre, como pretenden algunos fanáticos. En consecuencia, podría decirse que el reino humano extrae su sustento del reino animal y, debido a que el hombre es el macrocosmos para los otros tres reinos inferiores, podría suponerse, lógicamente, que extrae su vida de los otros tres, y así lo hace.

En las antiguas escrituras de Oriente se indica que el reino humano es “el alimento de los dioses”, y con esa afirmación se completa la gran “cadena del sacrificio”. Mi segundo punto se refiere a la Ley de Causa y Efecto o de Karma, como la denominan los teósofos. En la época del hombre primitivo el género humano era víctima del reino animal y carecía de toda defensa. En el pasado los animales salvajes acechaban a los seres humanos. La Ley de Retribución rige en todos los reinos. Posiblemente esta ley sea uno de los factores que ha llevado a la humanidad hacia el. Forjé esto en mi propia conciencia, a su debido tiempo, pero no con rapidez.

Me hice cargo de la cafetería y aprendí a ser una buena cocinera vegetariana. Mi primer quehacer en Crotona fue vaciar los recipientes de desperdicios. Como verán, comencé desde abajo. Observaba con mucho interés a la gente, la mayoría desconocida para mí.

Francamente muchos de ellos me agradaban y muy pocos me disgustaban. Llegué a dos conclusiones: que a pesar de todo lo que se dice sobre dietas equilibradas, ellas no eran particularmente saludables, y descubrí también que cuanto más rígido y sectario era su vegetarianismo, tanto más criticón parecía ser el individuo. Había en Crotona vegetarianos que no querían comer queso, leche ni huevos, porque son productos animales, creyéndose excesivamente buenos y en camino hacia la iluminación espiritual, pero la reputación de nadie se libraba de ellos. He estado pensando sobre esto y llegué a la conclusión de que más vale comer un pedazo de carne y tener una lengua compasiva, que ser estrictamente vegetariano y mirar el mundo desde un pedestal de superioridad. Por otra parte debo señalar que las generalizaciones son inexactas. He conocido muchos vegetarianos encantadores, amables y buenos.


AUTOBIOGRAFÍA INCONCLUSA
Capítulo Quinto.
Principios de la Escuela Arcana

La Escuela Arcana también tiene como norma no inmiscuirse en la vida privada del estudiante. No se impone disciplina física ni régimen vegetariano; tampoco se prohíbe fumar ni beber alcohol, como lo hacen a menudo otras escuelas esotéricas; eso lo considera de su propia incumbencia, pues cree que dada la correcta enseñanza, hará por sí solo los reajustes necesarios. Sabe que el alma impone su propia disciplina a su instrumento, la personalidad.

La tarea de la Escuela Arcana consiste en enseñarle a conocer su propia alma y a obedecer sus requisitos. Por lo tanto, no impone al estudiante normas de vida ni se inmiscuye en sus asuntos privados. A medida que transcurre el tiempo, el alma impondrá al estudiante sus propias normas, si es sincero y está realmente interesado.




Un estudio sobre la alimentación vegetariana.
Sabiduría Arcana
http://www.sabiduriarcana.org/

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