Sobre las relaciones...

Cristo


Extracto de la Carta Nro 8



La gente que está espiritualmente madura soluciona los problemas hablándolos con empatía.

¿Qué significa esto en términos humanos? – significa escuchar al otro con el reconocimiento hablado o en silencio, cómo se sentía/siente en cierta situación. Esto es tan válido y merece tanto respeto como eran/ son tus sentimientos.

Cuando un enfrentamiento te coge por sorpresa, en el cual ninguno de los dos está dispuesto a ceder una ápice de terreno, apártate a solas y tomate el tiempo para reconocer que en lo que estáis ocupados, es en una ‘batalla de consciencia.’ La batalla no es tan solo el resultado de lo que realmente ocurrió y se dijo en el momento de ira – lo que realmente pasó es el resultado de lo que sois los dos – en consciencia.

Esto involucra vuestros antecedentes. El conflicto surge de la misma personalidad en sí, de la clase de impulso egocéntrico que posee cada persona, de las percepciones básicas de lo correcto e incorrecto, de las actitudes que cada uno tiene hacia los demás y hacia la vida en general. Por lo tanto, cuando te veas envuelto en un conflicto o enfrentamiento, dile a tu rival que te vas a descansar para parar y aquietar tu mente, y entonces poder escuchar con tranquilidad.

Luego sé muy sabio. Llama a la Consciencia Divina, pide una intervención de la Consciencia Amorosa en esta situación.

Intenta entender – y visualizar – que ambos estáis en la presencia de la Luz de la Consciencia Divina, como en el origen del alma, caminando el mismo destino, viviendo la misma vida, siendo igualmente humanos, viviendo una realidad única.

Hasta que no puedas meterte de lleno en este entendimiento – este estado mental –no estarás preparado todavía para estar presente en la Luz Divina, para poder resolver amorosamente tu conflicto y tus sentimientos heridos.

Vuelve a tu contrincante y sugiérele que debéis encontraros y tener cada uno cinco o diez minutos completos en los cuales tranquilizarse, y con claridad, poder explicar cada uno sus puntos de vista, percibir claramente lo que realmente se dijo en torno al origen de la pelea, cómo fueron ofendidos los sentimientos, y cómo el asunto deberá ser resuelto. Deja que el otro hable primero y de nuevo deja la situación a la Consciencia Divina.

Si hay muchas acusaciones amargas, intenta calmar tu propio ego y quédate absolutamente callado y tranquilo. Esto ayudará enormemente al otro, puesto que sentirá que le estás escuchando. Esto evitará el sentimiento de frustración. Racionalmente comprende que estás ayudando a tu contrincante pero, ¡No te infles por ser superior!

Intenta ver hasta qué punto lo que se está diciendo sobre ti es cierto, sea lo que sea. Si es válido, muérdete la lengua y acéptalo. Quédate contento y regocíjate, porque en ese instante recibiste un momento de visión interior en tu consciencia humana, dándote la oportunidad de deshacerte de una faceta del impulso egocéntrico. Cada vez que puedas deshacerte de un poco del impulso egocéntrico permitirás que tu alma tenga más sitio para respirar y así tener más control activo de tu personalidad. También subes en frecuencias vibratorias de consciencia y te sientes un grado más ligero en tu interior.

De esta manera creces psicológica y espiritualmente.

Escucha los sentimientos del otro. Intenta restringir los tuyos e identifícate con las emociones de quien te desafía. Siente su dolor, su indignación, sus angustias. Aparta las tuyas y concéntrate en sentir las suyas.

Pregúntate que ocurrirá si alguien tu hubiera dicho o hecho lo que tú has dicho o hecho al otro. ¿Cómo te sentirías? Si puedes apartar tu ego lo bastante como para poder considerar esto, entonces estarás encaminado hacia la superación de la clase de impulso egocéntrico que pone a ‘uno mismo’ por encima de toda otra consideración y que es incapaz de ver cualquier otro punto de vista.

Antes de hablar, tranquilamente espera en silencio hasta que los diez minutos de tu rival hayan concluido completamente, incluso si acabara antes de tiempo y los dos os quedarais en silencio durante un rato. Reconoce tan amablemente como puedas, que has oído lo que ha dicho y que puedes comprender por qué está tan disgustado. En aquel instante de auto-control, comprende que te has ganado un mínimo de control sobre ti mismo y que has dado el primer paso para sanar la situación.

Por otra parte, si realmente no has comprendido lo que te ha dicho, entonces está mentalmente bloqueando algo de lo que te está diciendo, que no quieres oír o recibir. Por lo tanto de nuevo, tu ego está en control. Contrólalo e invítale al otro a explicarse un poco más, y otra vez haz lo mejor que puedas para ponerte en su situación.

Siente su dolor. Entiende su enojo.

Cuando hayas recibido a la otra persona en tu comprensión y lo hayas reconocido, sus defensas egocéntricas empezarán a ceder, le verás empezar a relajarse. Ambos os sentiréis mejor.

Habiendo hecho esto con calma, despacio, con cuidado – entonces darás una explicación igual de clara, de como tú te sentías en esas circunstancias. No uses palabras calculadas para humillar a tu rival y así disgustarlo. Recuerda que:

a) estás haciendo un esfuerzo para controlar tu ego como preludio al amor incondicional.
b) estás trabajando para lograr paz y comprensión entre los dos, no ganar puntos
c) tu respuesta no debe acabar en más conflicto a causa de usar palabras que puedan disgustarle más. Si lo haces, entonces tu ego ha ganado el asalto contra ti. Y tu psique ha perdido.

Si vivís los dos dentro de las frecuencias espirituales de consciencia, tu oponente concederá la misma respuesta de escucha, pensamiento y reconocimiento de tu postura como tú se lo hayas hecho, pero si vive plenamente en las frecuencias de consciencia terrenales, puede que tengas dificultades. Quizás sienta que intentas ganar puntos al ser ‘santo’ o ‘superior’ o más grande de alguna manera. Tranquilízale, dile que es doloroso estar en conflicto con él. Que simplemente estás probando un método para asegurar que los dos puedan explicar sus personales puntos de vista, y así alcanzar una mutua reconciliación en lugar de una superficial, en la que los sentimientos heridos se queden para infectar la mente, el corazón y cuerpo.

Los dos debéis dar al otro el derecho de estar en desacuerdo con palabras suaves, dando razones válidas acerca del desacuerdo. Busca la fortaleza dentro de ti mismo para reconocer que tú, como ser humano, no puedes siempre tener la razón puesto que tú, cómo todos los demás han nacido con un impulso egocéntrico que controla y que te obliga a poseer y a defender con fuerza la postura de ‘llevar la voz cantante.’ Recuerda que mientras creas que eres el ‘portador de la voz cantante,’ él también lo creerá. Humanamente él se cree, al menos, en un nivel igual que al tuyo, si no es que superior. Sea lo que sea que el ego te haga pensar sobre si mismo y su punto de vista, es exactamente lo mismo que tu ego te hace pensar acerca de tus opiniones e ideas.

Cuando puedas traer a la Consciencia Divina a la palestra de tu consciencia humana, literalmente habrás recibido – con aceptación compasiva y amor - la realidad humana de cada uno en vuestro interior, se habrá disuelto la negatividad entre los dos y se habrán elevado las frecuencias vibratorias de vuestras consciencias, permitiéndote sentir más ligero y más vibrante. Puesto que esto os deja en perfecta paz, ya no hay conflicto. Esto es muy importante para vuestro bienestar.

Si, sin embargo, te niegas a escuchar y a aceptar con perdón amoroso, la ‘verdad’ del otro, la repulsión creará una energía de ‘rechazo – magnético’ emocional que se une y refuerza con otros residuos de fuerza energética y de rechazo dentro de los campos electromagnéticos de consciencia de todo tu sistema.

‘El magnetismo de rechazo’ merma el magnetismo de adhesión entre las células y se comienza a establecer la mala salud.

Este hecho de la existencia es el fondo de toda la medicina psicosomática. La gente que continuamente culpa y juzga a otros y mantienen la mente totalmente cerrada respecto a su propio papel en el conflicto, al final experimenta algún tipo de crisis radical en su mundo físico o emocional. Si pueden observar y trabajar con esta tendencia a ejercer control, juzgar a otros exculpándose de toda culpa, y pueden después dar a su ‘alma’ plena maestría en su personalidad, la crisis, sea cual sea la índole, al final, desaparecerá por completo.

Si, durante un conflicto con otro, das tiempo, espacio y comprensión, encontrando únicamente terca resistencia en la forma de una afirmación continua de sentimiento ofendido personal, entonces estás tratando con la ceguera egocéntrica y lo único que se puede hacer es reírse, darse por vencido y marcharse.

Con la condición de que te marches perdonando y comprendiendo su ego controlador, puede que tu hayas obtenido la derrota, pero has ganado una victoria sobre ti mismo y te has abstenido de introducir vibraciones negativas en tu campo de consciencia.

Lo peor que puedes hacer para promocionar la discordia es decir a la persona que ‘no debe sentirse así’ o que ‘no quiere decir lo que dice.’ Estas dos frases son una crasa violación de su dignidad y del respeto que se debe al otro, y rechazando la ‘realidad humana’ del otro.

Puedes preguntar a otro: ‘¿Realmente crees lo que dices?’ Si la respuesta es ‘sí’ entonces debe ser respetado y la discusión debe continuar desde este punto.

Nunca ignores lo que otro intenta contarte porque no quieras enfrentarte a lo que te está diciendo. Esto es cobardía y otorga puntos a tu ego. Sé valiente y escucha, con los dos oídos abiertos, para recibir la verdad tras las palabras.

Debes aceptar la ‘realidad’ de la persona –estés o no de acuerdo con él, aunque una faceta te cause estupefacción o desagrado. Recuerda que no sabes las plenas circunstancias desde las cuales haya crecido esa consciencia humana a su forma actual. Si juzgas, criticas y condenas de cualquier manera, te has erigido una barrera entre tu y aquella persona, que no se derrumbará por mucho que desees pasar por alto todo lo negativo en él y volver a ser amigos en el futuro. Sin saberlo lo que rechazas de él quedará en tu consciencia como base de discordias futuras que crecerán y al final pesarán más que el efecto. Inconscientemente dirás cosas en el futuro que reflejan tu subyacente desconfianza secreta o disgusto. En lugar de aceptar sus debilidades con amor y ayudarle a ocuparse de ellas y superarlas, le pondrás en guardia contra ti y nunca confiará en ti del todo. Tu ego y su ego habrán mantenido una batalla secreta de la cual ninguno de los dos seréis del todo conscientes. El amor podría convertirse en odio. Recuerda: tu vida es un ESTADO DE CONSCIENCIA en la cual los pensamientos y los sentimientos están depositados como en una caja fuerte. Deja que la aceptación y el amor sean el acero del que está hecha la caja.



Extracto de la Carta Nro 8
http://trabajadoresdelaluz.com.ar/nota.php?1363

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1 Comentario de lectores

08/04/2011

Juncita te amo muchisimo, tu eres muy valiosa!!!

JunMuramatsu desde Estados Unidos