Edifica sobre la roca - Cristo.

Cristo


11. “Así pues, a quien escuche Mis palabras y las ponga por obra, lo compararé con el varón prudente, que edificó su casa firmemente sobre roca. Y cayó la lluvia, vinieron las aguas y soplaron los vientos sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba fundada sobre roca.

12. “Pero a quien escuche estas palabras y no las ponga por obra, se le comparará con un necio, que edificó su casa sobre arena. Y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos y dieron sobre la casa, y se derrumbó, y grande fue su desplome. Pero una ciudad que ha sido edificada firmemente, rodeada por firme muralla circular o en la cima de un monte, y fundada sobre una roca, no puede caer jamás, ni estar oculta”.

13. Y sucedió que, habiendo Jesús acabado estos discursos, se maravillaban de Su enseñanza las muchedumbres; pues les enseñaba hablando a la cabeza y al corazón, y no hablaba como los escribas, que sólo enseñaban en razón de su oficio. (Cap. 27, 11-13)



Cristo explica, rectifica y profundiza la palabra:



Quien escucha Mis palabras y las cumple, está desarrollando su vida espiritual. Está basando su vida en Mí, la roca. Entonces también vencerá todas las tempestades y aguas. Después de esta vida terrenal, su alma entrará conscientemente en la vida espiritual y no será allí forastera, porque ya en la Tierra el hombre habrá vivido en el reino del interior.

El espíritu profético es el fuego en el profeta y en todos los iluminados. Dios no ha hablado ni habla a través de ellos como los que sólo “enseñaban en razón de su oficio”. Los profetas e iluminados han hablado y siguen hablando por poder del Eterno, del Dios hablante, tanto si los hombres quieren reconocer esto como si no.



Está escrito: “hablando a la cabeza y al corazón”. Lo que acoge el intelecto, la cabeza, es hablado y discutido por los intelectuales. A pesar de todo, más de una semillita cae en su corazón. Quien acoge la palabra de la vida con el corazón, también la hace vibrar en su corazón y hace que en seguida germine la buena siembra, la vida.

Pero quien sólo quiera captar la palabra de Dios con el intelecto, tendrá que reconocer más tarde —quizás tan sólo después de algunos golpes del destino— lo que ha rechazado con sus dudas y con su arrogancia intelectual. Tendrá que reconocer que la semilla, la palabra de Dios, dada del cuerno de la abundancia de la vida a través de profetas e iluminados, le habría podido ahorrar muchas cosas.



El libro “Esta es Mi Palabra” seguirá obrando en el Nuevo Tiempo, en el tiempo del Cristo. Mi vida de antaño, en Jesús de Nazaret, y Mi palabra de hoy día [1989], como Cristo, son la base.

Para la vida y el modo de pensar de los hombres del Nuevo Tiempo en el Reino de Paz de Jesucristo, será la medida Mi manera de pensar, enseñar y vivir en Jesús de Nazaret. De este modo estaré muy cerca de ellos. En el espíritu Me saludarán como Hermano suyo y Me aceptarán y acogerán como Soberano del Reino de Dios en la Tierra.

Este libro es una obra del amor y de la vida. Por él los hombres en el Reino de Paz también se enterarán de cómo introduje y edifiqué el tiempo de luz en la Tierra. Se enterarán de que Yo obré a través de muchos que Me fueron fieles, que lucharon y sufrieron conmigo por el Nuevo Tiempo. Este libro, “Esta es Mi Palabra”, es pues un documento histórico. Será leído tanto ahora —en el viejo mundo, que está declinando— como luego —en el Nuevo Tiempo, que está abriéndose cada vez más.

Los hombres reconocerán en ello también el cumplimiento de la obra redentora divina, que empezó con Mis obras como Jesús de Nazaret, después como Redentor, como Cristo de Dios —y ahora como Constructor del Nuevo Tiempo, en el que preparo Mi venida como Soberano del Reino de Paz, en el que seré Hermano de los que, conmigo y con los muchos de corazón puro, vivirán en la hermandad de Cristo.




http://www.universelles-leben.org/cms/es/quienes-somos/el-sermon-de-la-montana.html

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