Evolución y cerebro.

Chico Xavier


Formación del mundo cerebral

En el regazo del tiempo, los Arquitectos Divinos auxilian a la conciencia fragmentaria en la construcción del cerebro, el maravilloso nido de la mente, necesitada ésta de una más amplia exteriorización, La masa de células nerviosas que precede a la formación del mundo cerebral, en los invertebrados, da lugar a la invaginación del ectodermo en los vertebrados, constituyéndose, lentamente, la vesícula anterior o prosencéfalo, la vesícula media o mesencéfalo y la vesícula posterior o romboncéfalo.

En los peces, los hemisferios cerebrales se muestran aún muy reducidos, en los anfibios denotan un desarrollo alentador y en los reptiles avanzan en progreso más vasto, configurándose ya, con alguna perfección, el acueducto de Sylvius, perfeccionándose, con más seguridad, en tal fase, en la forma espiritual, el centro coronario del psicosoma futuro, reflejándose en la glándula pineal, ya razonablemente plasmada en algunos lacértidos, tal como el rincocéfalo o tatuara de Nueva Zelanda, en que la epífisis embrionaria se prolonga hasta la región parietal, asumiendo la similitud de un ojo con sus implementos característicos.

Zoólogos respetables consideran al citado aparato como siendo un globo ocular abandonado por la Naturaleza; sin embargo, es ahí que la epífisis comienza a consolidarse como sustentáculo energético de sensaciones sutiles para la traducción y selección de los estados mentales diversos, en los mecanismos de la reflexión y del pensamiento, de la meditación y del discernimiento, preanunciando las operaciones de la mediumnidad, consciente o inconsciente, por las cuales Espíritus encarnados y desencarnados se unen, unos con otros, en la misma gama de vibraciones, para las grandes creaciones de la Ciencia y de la Religión, de la Cultura y del Arte en la jornada ascensional hacia Dios, cuando no sea en las asociaciones psíquicas de tenor inferior o de naturaleza vulgar, en que las almas prisioneras de las pruebas o de las sombras participan de un consorcio por afinidad.


- Girencefalia y lisencefalia

Prosigue el crecimiento de los hemisferios cerebrales en las aves, con significativas dimensiones del cerebelo para encontrar, en los mamíferos, el encéfalo con apreciables dotaciones, ya que presentan circunvoluciones en los girencefálicos y un aumento expresivo en el área de la corteza.

Cuanto más se verticaliza la escalada, más se reduce el porcentaje volumétrico del cerebelo, mientras que los hemisferios cerebrales se dilatan; con todo, es preciso destacar que ese mismo fenómeno de progresión no se relaciona, fundamentalmente, con la inteligencia y ni ésta es, en rigor, proporcional al número de circunvoluciones cerebrales, tanto que mamíferos, como el conejo, el canguro, el ornitorrinco y hasta ciertos primates, poseen cerebro lisencefálico o carente de circunvoluciones.

La girencefalia y la lisencefalia obedecen a tipificaciones trazadas por los Orientadores Mayores, en el amplio dominio de los vertebrados, preparando el cerebro humano mediante la estratificación de lentas y múltiples experiencias sobre la vasta clase de los seres vivos.

Similarmente a criaturas pequeñas internadas en jardines de infancia para aprendizajes elementales, animales nobles desencarnados que se destacan en los núcleos de evolución fisiopsíquica en que se agrupan por simbiosis, reciben el apoyo de Instructores Celestes, en regiones especiales, a efecto de ejercitar sus centros nerviosos.


- Factor de fijación

Las neuronas nacen y se renuevan millones de veces, en los planos físico y extrafísico para la estructuración de cerebros experimentales, con más vivos y más amplios ingredientes del cuerpo espiritual, estando en función en los tejidos físicos, hasta que se ubiquen en unidades morfológicas definitivas del sistema nervioso.

Demostrando una formación especialísima, por cuanto reproduce más exactamente la organización de las células psicosomáticas, la neurona es toda una usina microscópica, constituyéndose de un cuerpo celular con prolongaciones y presentando el núcleo escasa cromatina y un nucléolo.

El núcleo se halla cercado de protoplasma en que hay mitocondreas, neurofibrillas, el aparato de Golgi, melanina abundante y un pigmento ocre, estrechamente relacionado con el cuerpo espiritual, de función muy importante en la vida del pensamiento, aumentando considerablemente en la madurez y en la vejez de las personas, además de una sustancia invisible en la célula en actividad expandiéndose en el citoplasma y en las dendritas, fácilmente reconocible por intermedio de colorantes básicos cuando la célula se encuentra debidamente fijada; esa sustancia –expresándose en los llamados corpúsculos de Nissl, que pueden sufrir la cromatosis–, representa un alimento psíquico que es absorbido por el cuerpo espiritual en el laboratorio de la vida cósmica a través de la respiración, durante el reposo físico, para la restauración de las células fatigadas e insustituibles.

El pigmento ocre que la ciencia humana observa, sin mayores definiciones, es conocido en el Mundo Espiritual como factor de fijación, mostrándose como el cerrarse de la mente en sí misma cuando ésta se aleja del movimiento renovador en que la vida se desarrolla y avanza, adensándose o enrareciéndose él en los círculos humanos, conforme a la actitud mental del Espíritu en el lapso en que perdure su existencia carnal.


- Reflejos-tipos

Establecidos los centros nerviosos en que se conjugan las fuerzas fisiopsicosomáticas, los reflejos-tipos son organizados en el reino animal, fijándose el reflejo de maleabilidad, que consta de la maleabilidad de un miembro atacado en la superficie por estímulos de variados orígenes: el reflejo fásico que interesa la defensa propia en la remoción de estímulos perniciosos, el reflejo miotáctico a evidenciarse en la contracción de un músculo cuando responde a la extensión de sus fibras, los reflejos posturales diversos y los múltiples reflejos segmentales e intersegmentales, con los arcos que les son característicos, tanto en la acción aferente como en la eferente, preparándose el vehículo fisiopsicosomático del porvenir con sus reacciones nerviosas fundamentales.

A través de ellos el encéfalo, conservando consigo el centro coronario y el centro cerebral, registra innumerables excitaciones a efectos de que las facultades de la percepción y selección, atención y elección se consoliden.


- Formación de los sentidos

En el cuerpo de los animales superiores, obra maestra de supervisión y construcción de los Arquitectos del Espíritu en el transcurso de los siglos, la conciencia fragmentaria acrisola, entonces, los sentidos.

Finalizado un largo periodo de trabajo, se afirma el tacto, como, sentido cutáneo esencial, extendiéndose por toda la piel. Esta se convierte en superficie receptora con variadas terminaciones nerviosas que se destacan por su complejidad, desde las arborizaciones simples hasta los corpúsculos especializados que se localizan dentro de la dermis, utilizando células especiales en comunicación incesante con el cerebro, a efecto de que las sensaciones táctiles constantes puedan defender los patrimonios de la vida.

Adiestrada la atención, el animal elabora, en la esfera física y en la esfera extrafísica, mediante acciones reflejas, varias sustancias que excitan sus centros nerviosos, definiendo los llamados sentidos químicos que han de culminar en el olfato y en el gusto.

En el epitelio olfativo, las células basales, las de sustentación y las olfativas, sobre las glándulas de Bowman, que se encargan de ofrecer el factor necesario a la discriminación de las sustancias odoríferas, operan la selección de las propiedades aromáticas de las sustancias y, al dorso de la lengua, en la epiglotis, en la fase posterior de la faringe como en el velo del paladar, los corpúsculos gustativos, manteniendo las células epiteliales de sustentación y las células gustativas, asociados a las pequeñas glándulas salivales, hacen el registro de las sustancias destinadas a la nutrición.


- Visión y audición

El sentido de la vista, admirablemente fijado, pasa a permitir la producción de las imágenes de los objetos en la retina y conforma un sistema dióptrico particular, perfeccionándose las células receptoras de la luz, cuyo impulso nervioso alcanza las vías ópticas, transportando las imágenes captadas hasta lo recóndito del cerebro, donde la mente incorpora las interpretaciones que le son propias y las analiza, plasmando observaciones para el archivo de la memoria y de la experiencia.

Y la audición, sustentándose en un órgano complejo, se consolida en el oído interno (protegido por el oído externo y el oído medio), en que el tubo codear, al dividirse en tres compartimentos va a encontrar las células evolucionadas de los órganos·de Corti y las fibras nerviosas de lo acústico encargadas de transmitir las vibraciones sonoras que alcanzan el oído medio, en forma de estímulos nerviosos, saliendo luego a través del nervio auditivo en dirección de la mente, que realiza la selección de los valores relacionados con las sensaciones de tono, intensidad y timbre, estableciendo, para su aprovechamiento, una vasta red de reflejos condicionados con una expresión decisiva para su desarrollo.

Bajo la orientación de las Inteligencias Sublimes, cada sentido se establece con una organización especial integrada de diversos aparatos e implementos. También el cerebro integral se organiza en lóbulos diversos, con un vasto margen de recursos para el futuro, oportunidad en que el alma, entonces naciente, en actividad instintiva en la construcción de su propio vehículo, se ha de erigir como conciencia despierta con capacidad de utilizar las ventajas potenciales que la Sabiduría Divina le ofrece.


- Microcosmos prodigioso

Con el tiempo, la Dirección Espiritual de la vida logra, finalmente, organizar, con más eficiencia, el sistema nervioso autónomo, regulando y coordinando las funciones de las vísceras.

De tal modo se estructuran, primorosamente, la inervación visceral aferente y eferente y los centros coordinadores, los sistemas simpático y parasimpático y las fibras pre y posganglionares de Langley para construir, con las hormonas, las vías electromagnéticas de comunicación entre el gobierno espiritual y los sectores orgánicos.

En todos los rincones del cerebro –ese microcosmos prodigioso– células especiales actúan bajo el control del Espíritu, obedeciendo a sus deseos y ejecutando sus órdenes mediante el automatismo que la evolución les confiere.

Desde el grupo tectobulbar de las fibras preganglionares, saliendo con los pares craneanos, tejidos con neuronas en el mesencéfalo, protuberancia y bulbo, e incluyendo los núcleos supraópticos, paraventriculares y la pared anterior del infundíbulo hasta el grupo sacro, con neuronas localizadas en la médula sacra, nervios especiales funcionan como estaciones emisoras y receptoras manipulando la energía mental, proyectada o recibida por la mente en acción constante en los dominios de la sensación y de la idea, en conexiones y trayectos que la ciencia del hombre incipientemente comienza a percibir, actuando en los demás centros del cuerpo espiritual y en las zonas fisiológicas que los configuran en el vehículo somático a través de circuitos reflejos.

En el diencéfalo, campo esencialmente sensitivo y vegetativo, parte de las más primitivas del sistema nervioso central, o centro coronario, sostén luminoso, se eslabona con el centro cerebral, expresándose en la corteza y en todos los mecanismos del mundo cerebral, dando lugar, esa unión de fuerzas, a que el Espíritu encuentre en el cerebro el gabinete de comando de las energías que lo sirven como órgano de expresión de sus sentimientos y pensamientos, con los cuales, con sentido de responsabilidad y de autoelección plasmará, en el espacio y en el tiempo, su propia ruta de ascensión hacia Dios.


Uberaba, 12-02-1958.

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