Evolución y Metabolismo.

Chico Xavier


- Auxilios para la vida

Observamos la llegada de los principios inteligentes en el mundo y su respectiva expansión como un ejército que, para atender sus propias necesidades organiza, inicialmente, la precisa cobertura de auxilios.

Primeramente, las bacterias trabajando el suelo para que las plantas proliferasen, creando la atmósfera adecuada al reino animal. Luego de las plantas, aparecen los animales, generando recursos orgánicos para que el instinto pudiese expandirse con rumbo hacia la inteligencia. Y seguidamente al animal surge el hombre, plasmando los valores definitivos de la inteligencia, para que la humanidad se vaya definiendo en su camino hacia la angelitud.

- Fases progresivas del metabolismo

En todos los reinos de la Naturaleza, el elemento espiritual aprende a nutrirse y preservarse.

Por millares de siglos repite las operaciones de fotosíntesis o asimilación clorofílica en el imperio verde, mediante las cuales consume energía luminosa y elabora materias orgánicas, desprendiendo el oxígeno indispensable a la constitución del aire atmosférico y recapitula las operaciones de la quimiosíntesis, con características autotróficas, tales como ciertas clases de bacterias, que se valen de energía química para vivir a través de la oxidación de compuestos minerales.

Gradualmente, en el dominio vegetal, asimila los mecanismos más íntimos de la respiración, absorbiendo el oxígeno y eliminando el gas carbónico por los estómatos y neumatodos, cutícula y lenticelas, de manera de conducir oxígeno sobre las materias orgánicas para la formación de los productos de desasimilación y proyección de energía.

Y lentamente, en un medio desprovisto de materias orgánicas, cual sucede con las nitrobacterias, las sulfobacterias, las ferrobacterias, etcétera, aprende también a oxidar respectivamente el amoníaco o los nitratos, el ácido sulfhídrico y el óxido ferroso.

Con tales actividades, infinitamente repetidas, se va facultando para el ingreso al reino animal, en el cual, en estadios evolutivos más nobles, se capacitará en la técnica de la elaboración automática de los catalizadores químicos, con la facultad de transustanciar materias orgánicas complejas en recursos asimilables. Milenios transcurren para que entonces consiga adiestrarse en las diástasis diversas, tales como las proteáceas y las cimasas, y entre los fermentos hidrolisantes y descomponentes.

La crisálida de la conciencia se inicia, de tal manera, en la fabricación de prótidos, glucósidos, lípidos y otros medios de nutrición, aprendiendo igualmente a emitir hormonas de crecimiento y vitaminas diversas en el ciclo de las plantas.

No sólo tejidos y órganos del cuerpo físico se esbozan en las formas rudimentarias de la Naturaleza, sino también en los centros vitales del cuerpo espiritual que, obedeciendo a los impulsos de la mente, se organizan sobre moldes seguros con la capacidad de asimilar las partículas multifacéticas de la vitalidad cósmica, oriundas de las fuentes vivas de fuerza que alimentan al Universo.


- Excitaciones químicas

Gobernando a las células físicas, los agentes de la naturaleza espiritual se evidencian en todos los procesos de la nutrición motivando las llamadas excitaciones químicas, también clasificables como quimiotaxismo electromagnético.

El principio inteligente, tocado por múltiples estímulos bajo el imperio de atracciones y repulsiones, absorbe elementos quimiotáxicos electromagnéticos en el laboratorio de las fuerzas universales a través de la respiración, para conservarse y defenderse, preservando los valores de reproducción y sustentación.

Y es así que las células masculinas de los fetos son atraídas por el ácido málico, mientras las bacterias se movilizan obedeciendo también a estímulos de orden químico.

Los óvulos de ciertos peces y equinodermos, entre éstos el erizo de mar, tienen el poder de atraer –sin la presencia de la hembra que los expulse– a los espermatozoides separados de la misma especie, demostrando que arrojan de sí mismos una sustancia específica para la perpetuación que les es propia.

Entre los animales, las células de la reproducción segregan sustancias particulares con que se buscan mutuamente, evolucionando el vehículo psicosomático hacia más elevados niveles de conciencia sobre las más amplias formas de quiciotropismo constante, sobre la base de excitaciones endógenas y exógenas.

- Administración del metabolismo

Trabajando pacientemente durante los siglos y alcanzando la civilización elemental del paleolítico, la mente humana controla entonces, casi plenamente, el cuerpo con que se manifiesta, formado bajo la tutela y el auxilio incesante de los Constructores Espirituales, pasando a administrar los hechos del metabolismo, en su organización y adaptación, a través de la coordinación de sus propios impulsos sobre los elementos albuminoideos del citoplasma, en que las fuerzas físicas y espirituales se conjugan en el campo de la experiencia terrestre.

Los sistemas enzimáticos se muestran definidos y las glándulas de secreciones internas fabrican variados productos, reflejando el trabajo de los centros vitales del alma.

Hormonas y parahormonas, fermentos y cofermentos, vitaminas y otros controladores químicos, tanto como preciosas reservas nutritivas ecuacionan los problemas orgánicos, armonizándose en producción y niveles precisos, en la cuota de determinados porcentuales, conforme a las órdenes indistintas de la mente.

Todos los servicios del campo biológico, inclusive el de las emociones más íntimas, son sustentados por tales recursos, constantemente emitidos por el mismo Espíritu en el cosmos de la energía dinámica en que se manifiesta.

Experiencias valiosas, efectuadas con pleno éxito, demostraron que la misma miosina o sistema albuminoideo de la contracción muscular mantiene en sí las cualidades de un fermento, el adenosinatrifosfatasis, responsable por la catálisis de la reacción química fundamental que libera la energía indispensable a la reposición de las partículas miosínicas de los tejidos musculares.


- Acumulaciones de energía espiritual

Por intermedio de los mitocondrios, que pueden ser considerados acumuladores de energía espiritual, en forma de gránulos, asegurando la actividad celular, la mente transmite al vehículo físico al que se ajusta durante la encarnación, todos sus estados felices o desdichados, equilibrando o conturbando el ciclo de causa y efecto de las fuerzas por ella misma liberadas en los procesos endotérmicos, mantenedores de la biosíntesis.

Sobre esas bases disponemos ampliamente de los anticuerpos y de los agentes inmunológicos que protegen al gobierno del Espíritu, en favor de la preservación del cuerpo, conforme con las multimilenarias experiencias adquiridas por él mismo en la lenta y laboriosa trayectoria a que fue obligado en las etapas inferiores de la Naturaleza.

De la misma manera observamos, funcionando automáticamente, a la secretina, la tiroxina, la adrenalina, la luteína, la insulina, los folículos, las hormonas gonadotrópicas y otros órganos más, entre las secreciones internas, actuando similarmente como aceleradores y excitantes,. moderadores y reactores, transformadores y calmantes de las actividades químicas en los diversos departamentos de trabajo en que se subdivide el Estado Fisiológico.


- Impulsos determinantes de la mente

Sobre las mismas bases referidas sorprendemos, además, a las enzimas numerosas, como la pepsina, aislada por Northrop, y la catalasa, definida por Von Euler, así como otras muchas más que la ciencia terrestre, gradualmente, sabrá descubrir, estudiar, fijar y maniobrar con vistas a la manutención y defensa de la salud física y de la integridad mental del hombre, en el cuadro de merecimientos de la humanidad, toda vez que los estados especiales del mundo orgánico, inclusive el de la renovación permanente de las células, la proclividad al sueño, la pasión artística, el éxtasis religioso y los trances mediúmnicos son estimulados en los circuitos celulares por fermentaciones sutiles, generadas por impulsos determinantes de la mente, por ella convertidos, en los órganos, en sustancias magnetoelectroquímicas, impulsadas de un tejido a otro y conservando la facultad de interferir bruscamente en las propiedades moleculares o de catalizar las reacciones de un tipo u otro, destinadas a garantizar el orden y la seguridad
de la vida en la complejidad de las acciones biológicas.

En identidad de circunstancias, en los traumas cerebrales de la cólera y del colapso nervioso, de la epilepsia y de la esquizofrenia, como en tantas otras condiciones anómalas de la personalidad, vamos a hallar esas mismas fermentaciones en el campo de las células, pero en carácter de energías degeneradas que corresponden a las turbaciones mentales que las provocan.


- Metabolismo del cuerpo y del alma

El metabolismo se subordina, de ese modo, a la dirección espiritual, tanto más intensa y exactamente cuanto mayor sea la cuota de responsabilidad del Ser por el conocimiento y discernimiento de que disponga.

En pleno florecimiento de la inteligencia, podemos identificarlo no sólo en los choques con la fuerzas orgánicas, sino también en el dominio del alma, por cuanto raciocinio organizado es pensamiento dinámico y, con el pensamiento consciente y vivo, el hombre arroja de sí fuerzas creadoras y renovadoras forjando, de tal modo, en la materia, en el espacio y en el tiempo, las tramas de su propio destino.

Pedro Leopoldo, 09-02-1958.

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