El aire y la armonía. I

Omraam M. Aivanhov


El aire y la armonía.

Las Leyes del orden y de la armonía

Lectura de un pensamiento del Maestro Petar Deunov:

" Las cuatro reglas del Amor”

"Debemos tener fe en la primera bendición”.

La primera bendición es la luz que creó el mundo.

Las cuatro reglas de las que habla el Maestro Deunov, están relacionadas con los cuatro elementos. Muy a menudo hemos hablado, del modo de comer, de beber, de respirar y de absorber la luz que Uds. se preguntan por qué volvemos sobre al tema. Sí, sabemos cómo, pero lo olvidamos. Entonces, cuando se ingiere el alimento, cuando se bebe agua, cuando se respira y cuando se asiste a la salida del sol sin poner en ello toda su conciencia, se reciben sólo algunas partículas; las más sutiles escapan de Uds. Tengo la convicción de que estas reglas son verdaderas.

Uno cree saberlo todo, pero después de un tiempo, siempre descubriremos un grado superior de comprensión. Antes algo nos impedía profundizar el tema.

Me parece a menudo que descubro el amor por primera vez, porque el amor tiene treinta y cinco millones de grados, y el hombre generalmente se fija en el amor que le hace envejecer, que hace blanquear sus cabellos y caer sus dientes. Demasi futuro servidor del Creador, entonces ayudémosle!, "Da órdenes: "

¡denle a este hermano algunas bocanadas de éter!"

El éter se encuentra en cantidad más grande en las capas por encima de la atmósfera. Entonces, como el pensamiento que fue unido a la respiración, al aire, la inteligencia se mejora (por efectos del éter). Los padres deben enseñar a los niños a respirar bien.

Cantemos a Vdahnovenie, Inspiración. (los hermanos cantan)

He aquí, el Ángel del aire estaba allí. Nos dio algo. El aire, es el dominio de la palabra. Cada palabra se propaga en el aire. Antaño los Sabios no pronunciaban cualquier cosa, porque sabían que el aire registrara todo y lo lleva a las orejas del Ángel del aire, que podría desencadenar tornados en la vida, exterior o interior. La primera ciencia que hay que estudiar es la armonía. En la música, todo es número, todo es armonía. Ruido y cacofonía no pueden ser llamados música. La voz está basada en leyes que pertenecen a la armonía. El canto es una palabra, que va hasta el Ángel del aire. La armonía, es el ritmo, el equilibrio, el orden. La ley de la vida ordinaria es el ruido, la desarmonía, que sólo destruyen a los seres. Primero los electrones se entrechocan y se topan, este desorden se refleja en todo el cuerpo y pronto se manifiesta bajo formas diversas a las cuales los doctores dan todo tipo de nombres.

La desarmonía engendra numerosos hijos, pero de hecho sólo hay una enfermedad: la desarmonía, el desorden, instalados a causa de la ignorancia, de los sentimientos y de la actividad desordenada.

Uno no sabe dominarse, es todo. Para sanarse la primera cosa que hay que hacer, es restablecer la armonía en todos los dominios de su vida.

Deberíamos comenzar con su habitación, porque el orden, la estética, la limpieza, exteriores se reflejarán en el lado interior e influirán en él.

Si los padres realmente quieren a sus niños y quieren su bien, deben enseñarles comportamientos, gestos, miradas, expresiones armoniosas. Un gesto tosco o brusco ya es desarmonía y actúa sobre la persona a quien está destinado. Sea consciente, obsérvese Ud. sentirá que algo se mueve en usted. Hay que analizarse. Gestos desordenados, movimientos bruscos y destructivos abren una brecha por donde las fuerzas caóticas se precipitan. Las fuerzas negativas y los seres caóticos no son admitidos en la región luminosa donde viven los servidores del amor, de la luz y de la santidad. No sostenemos allí a los seres que se comportan mal. Echamos a todos los seres desordenados deseosos de apropiarse las riquezas que se encuentran allí. Un Ángel con una espada resplandeciente guarda el acceso de este lugar donde reinan la armonía, la pureza, la inteligencia, el orden y la belleza.

Todas las criaturas incapaces de vibrar en armonía con estos seres de luz y de amor son alejadas; ¡Para ellas ha sido creado el infierno, el mundo subterráneo donde pueden comer, masacrarse, es su asunto, y esto bulle allá! Entre ambas regiones, están los humanos, si la inteligencia les falta, mediante sus gestos, sus palabras, sus pensamientos, sus sentimientos y sus actos, se arriesgan a atraer el infierno en ellos. Mirando los gestos, el paso, las reacciones de alguien, se puede saber con cual mundo se relaciona, empatiza. Un gesto desarmonioso ya abre una puerta a las fuerzas de desarmonía y de desintegración. Es por esto que los Iniciados nos proponen su ciencia: "¿Quieren ser protegidos de fuerzas negativas y destructoras? Pónganse de acuerdo con nosotros (eleven su vibración).

“Y esto no es difícil. Algunos dicen: "no le comprendo. ¿Cómo seguirle?

"Hay que adoptar las instrucciones y los consejos dados por los que nos sobrepasan, hay que adoptarlas con la fe. La fe, aún no es el saber. Más allá del saber nos une con lo infinito, lo desconocido, con ese mundo que no conocemos conscientemente, que es vasto, inmenso. Nos permite entrar en él, y poco a poco, comiendo allí, bebiendo por allí, respirando allí, aprenderemos a dominar ciertas cosas. De ser desconocidas, estas cosas se volverán conocidas, sabidas, y tendremos entonces los dos: la fe y el saber. No tenemos el derecho a suprimir la fe en nombre de la ciencia. ¿Cómo estudiar y comprender lo desconocido, la inmensidad, lo sutil, sin la fe? En realidad, la fe tiene más importancia que el conocimiento, engloba todo lo infinito, mientras que saber explora sólo un pequeño territorio, muy limitado. Es la fe la que sondea lo infinito, la que lo explora, la que les une a él, la que siempre les hace avanzar. Su ciencia crece en este dominio gracias a su fe. ¡Todo esto, es muy simple!.

Vean a un niño, debe creer lo que le dicen los padres porque no puede comprenderlo todo, su cerebro no está completamente desarrollado. ¡Entonces, que ejecute, que obedezca, aún sin explicaciones, y nada más! Si el niño no cuestiona las órdenes de su madre, aprende y se desarrolla. La madre no quiere la desgracia de su niño, tampoco un padre, ni un Maestro. Los discípulos deben confiar en su Maestro, son como niños. Si para ponerse a trabajar, esperan antes haber comprendido, esperarán toda su vida, y esta vida estará perdida. La primera condición, es la confianza. Mi Maestro no me agarró del pescuezo para obligarme a creerle, a obedecerle. No podemos forzar la confianza, pero lo que les decimos que es la verdad, aunque no podamos explicarlo todo. Uds. adquirirán las cosas (conocimiento) si Uds. tienen confianza, si tienen fe.

Los Iniciados dicen que el mundo divino está hecho de armonía.

Todo lo que es bello y luminoso está basado en la armonía. Todo lo que es feo y malo está fundado sobre el desorden y la desarmonía.

Reflexionen sobre eso, estarán obligados a reconocerlo y a tenerlo en cuenta. Algunas veces un gesto, una palabra o una mirada, introducen en usted, o en otros, el sufrimiento y el disturbio! ¿Que hacer para taponar la brecha por la cual las fuerzas negativas se precipitan? Detenerse (aquietarse), es la primera cosa que hay que hacer. La irritación, gestos agitados o malas palabras, rompen la armonía, destruyen la música y pronto suscitan la desgracia o la enfermedad. La palabra, una vez dicha, produce sus efectos destructores. ¡Demasiado tarde! Cuando estás irritado, aprende a detenerte, aquietarte, si no las cosas se empeorarán y, Uds. harán daño a pesar de lo que los otros hagan para ayudarte. Hay que pararse, cesar toda ocupación, y dar otra dirección a este coche bajo presión que corre peligro de romper todo a su paso. La gente enfurecida se agita, gesticula, grita. La cólera es una fuerza, pero para dirigirla bien, primero hay que dejar sus armas o sus herramientas, callarse y razonar.

Uno está dentro de una corriente; si uno no encuentra un punto de apoyo para poder pararse, uno se ahogará. ¿Que hacer si Ud. está arrastrado y revolcado por las de un torrente? Hay que agarrarse de algo sólido en la orilla, para poder detenerse. Cuando uno se para, eso prueba que uno sabe a que agarrarse. La corriente no se lo llevó, lo que pudo terminar muy mal.

¿Pero una vez parado, cómo reparar el desorden que uno ha creado? Haga algunos movimientos armoniosos y rítmicos con las piernas, los brazos, y, si sus miembros están amarrados, con la cabeza.

Un solo dedo libre le permite a un hombre restablecer la armonía, gracias a movimientos rítmicos; puede también escribir en el espacio palabras armoniosas. Es posible remediar el mal por estos medios, muy simples, pero con su santa ignorancia, la gente se deja llevar a los extremos. Uno debe hacer los ejercicios poniendo toda su conciencia para restablecer el orden, eso actúa sobre los electrones que retoman su movimiento normal.

Una vez calmado, Ud. irá cerca de la persona a la que hizo problemas, con el fin de reparar también este desorden. La gente está muy poco consciente. Yo lo he constatado hasta dentro de la fraternidad. Un día estábamos comiendo en silencio y armonía y casi nos desdoblamos, el cuerpo etérico casi había salido de nosotros, y por eso estábamos muy sensibles y ese fue un momento maravilloso. Había allí un hermano muy inteligente y lleno de cualidades y yo le hice una pregunta. Me respondió de modo tan explosivo que, sin que fuera consciente de eso, debí trabajar mucho tiempo para eliminar la desarmonía que él había introducido en mí. No tenía ninguna mala intención, lo hizo inconscientemente, pero esto puede causar un gran choque en una naturaleza sensible. Así pasa en la Fraternidad suceden cosas bruscas sin que uno se dé cuenta de eso.

Hay que volverse consciente con la manera con la cual uno actúa y de los efectos que esto puede producir. Por mi parte, investigo para saber qué efectos mis palabras o mis comportamientos tienen sobre usted.

Algunas veces estoy preocupado toda la noche. Analícese, usted encontrará cosas que hay que poner a punto y usted avanzará mejor.

¡Estamos en una Enseñanza, es para que nos haga bien! El hombre se vuelve muy poderoso desde que es consciente, porque sabe detenerse y dominarse tan pronto como es llevado por una corriente.

Nosotros los empujamos hace años a poner en práctica las cuatro reglas de las que nos habla el Maestro. Procuramos enseñarles la nutrición, la respiración, la captación de la luz desde el alba, ya que en aquel momento es sutil, espiritual, benéfica, más dulce que a diferente hora. Y bebamos, el agua también conscientemente.

Cuando conocí a mi Maestro, estaba enfermo. Mi hígado no funcionaba bien. Me alimentaba mal y leía todo el tiempo, incluso cuando comía. ¡Creo bien que la bilis no encontraba más su camino y que subía a mi cerebro! Estaba muy amarillo, y no me daba cuenta.

Tontamente, no comprendía de donde venían mi cansancio, mi somnolencia, mi debilidad. El Maestro me dijo: "hay que cuidar su hígado. Cada mañana usted beberá una taza de agua hablándole: querida agua, vamos juntos a arreglar las cosas en mi cuerpo." No me dijo nada más, porque no explicaba las cosas detalladamente como lo hago con Uds. Nos dejaba desarrollarnos por nosotros mismos. Puede ser que el Mundo Invisible me reproche por ayudarles demasiado, por masticar por Uds.. El Maestro era más sabio que yo. Debía beber agua, pasarla (como si se masticara) de trago en trago concentrando todo mi pensamiento en este trabajo. Yo no creía demasiado en eso, en este medio tan simple.

Uds. saben bien que los enfermos se dejan impresionar con los cuidados costosos, los aparatos y los remedios extraordinarios. Pero hice lo que el Maestro preconizaba. Mi obediencia, más que mi fe, permitió que me curara. Noté que algo pasaba en mi conciencia. Experimentaba un tipo de vértigo agradable, como cuando uno se inclina a un manantial para aplacer la sed. Creo que es esto lo que se reflejó en mi hígado para restablecerlo. Es un medio muy poderoso.

En cuanto a nuestro modo de considerar la nutrición, usted lo conoce. ¿Pero lograron respetar estos momentos sagrados que son las comidas, a evitar toda discusión mientras que ustedes comen? Habría que verificar en las familias. Temo que nuestros consejos se hayan quedado en teoría. Anoten que esto no es para mi bien, no es por eso que les propongo guardar la calma, a meditar durante las comidas, porque ustedes serán los primeros en aprovecharlo. Pero que al menos haya aquí en París una Fraternidad donde esto se haga, aunque esto no exista en ninguna otra parte. Hay que masticar largamente, en silencio, con amor al alimento con el fin de retirar de éste la parte etérica. En cuanto a la salida del sol, debemos esperar la primavera. Prepárese pero hagan los ejercicios cada día. Y utilicen el agua en lugar de dejarla a las ranas. Es verdad que en París el agua tiene mucho cloro, pero el vino no la reemplaza.



Extracto de una Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Núm. 902 del 26 de enero de 1958

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